Famosos, cirugía y arrepentimiento: casos ilustrados

El paso por el quirófano no siempre es sinónimo de rejuvenecimiento. Donatella Versace, Jessica Simpson o Cher lo saben, hoy se arrepienten y no dudan en confesarlo.

El quirófano no es siempre la solución. De hecho, a veces es el problema. Ante un complejo físico, no siempre se debe actuar bisturí mediante. El doctor César Casado, especialista en Cirugía Plástica del Hospital Universitario de La Paz, responsable del área de Cirugía Estética y Reparadora de la Clínica IO de Madrid y experto en cirugías secundarias (en arreglar destrozos de otros, para que se entienda bien), resuelve nuestras dudas con respecto a este tema. Nos cuenta que en su consulta arregla, sobre todo, desastres mamarios. Y por su experiencia, advierte: "Es preciso informarse adecuadamente de la titulación del cirujano plástico que va a intervenir al paciente y asegurarse que las cirugías van a realizarse en centros hospitalarios con las medidas de seguridad oportunas. En España, donde hay poco más de 1.200 cirujanos plásticos, se estima que hay cerca de 10.000 personas realizando procedimientos para los que no están formados ni titulados". Y añade: "Para evitar disgustos, hay que desconfiar de los centros donde se realizan intervenciones relevantes fuera del ámbito hospitalario y se prometen resultados inmediatos a bajo coste".

Y como este es un problema que no se circunscribe sólo a las que buscan el low cost, he aquí ejemplos venidos del mismísimo Hollywood, donde los médicos también se equivocan.

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"No puedo mover la jodida frente": Robbie Williams nunca ha destacado por su delicadeza, y este caso no iba a ser una excepción: en los recientemente celebrados Attitude Awards, la exestrella de 'Take That'  ha asegurado que acaba de rellenarse la cara con bótox y ha retocado su barbilla. Y, a juzgar por su comentario, no ha quedado muy contento... "Estás de vuelta, haces un nuevo álbum y esperas que sea un éxito, tienes 42 años, estás gordo, tienes bolsas en los ojos y tienes que crear un gran estribillo", ha comentado Williams para justificar su (¿desacertada?) decisión.

Después de saltar a la fama como una de las Spice Girls, repito: de las Spice Girls, Victoria Beckham supo reconducir su camino y ahora, no sólo no lleva la estética de popstar sino que es considerada icono de estilo. Tanto es así que se ahora luce un pecho natural pero bien colocado, gracias a un lifting pectoral que se hizo tras retirar las prótesis.

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Después de negar la evidencia durante años y a punto de hacerse cosquillas en las orejas con las pestañas, Nicole Kidman reconoció haber estado enganchada al botox. Por lo visto, a ella tampoco le gustaba y ha prometido no volver a hacerlo. ¡Por fin puedo mover la frente!, bromeaba.

La cantante americana Jessica Simpson da gracias al cielo por los rellenos reabsorbibles. Hace tiempo se inyectó Restylane en los labios y no le gustó nada. "Quedaba muy artificial", contó a los periodistas. Nunca más lo hará. O eso dice.

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A pesar de tener claro que el quirófano es parte del plan de belleza cuando vives de tu imagen, la actriz Jane Fonda no siempre ha quedado conforme con el trabajo de los cirujanos. "Me aumenté el pecho porque pensé que me daría autoconfianza, y así fue durante un tiempo. Después, mi marido me dijo que odiaba las prótesis y yo empecé a odiarlas también", explica. Por eso se las quitó. Una operación más a las que sumar un lifting, una blefaroplastia y una lipo de barbilla, que se sepa.

Lo más importante al someterse a una cirugía plástica es elegir un buen médico, algo que no hizo Denise Richards. Se puso en manos de uno que decidió por ella y le colocó unas prótesis mucho mayores de lo que ella deseaba. "Me perdió la prisa. Tendría que haber buscado más antes de elegir al médico", confesó. Así hizo en su segunda operación, sustituir esas prótesis por otras menores, sufriendo una nueva desilusión. A pesar de todo, entró una tercera vez al quirófano para conseguir un tamaño más razonable. Esta vez, lo consiguió.

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Jamie Lee Curtis siempre cuenta que el paso por el quirófano fue una auténtica pesadilla. Dejando de lado los dolores y molestias del postoperatorio, que no imaginaba tan terribles, el resultado no le compensó. "Nadie te cuenta que si aspiras grasa de una zona, sale por otra", reclama con su sentido del humor intacto. Para ella, la cirugía estética es absolutamente prescindible. "No funciona, así de simple. Me hice una pequeña liposucción, me pinché un poquito de botox... y nada", protesta. Y añade: "¿Conoces a una sola persona a quien la cirugía estética no la haya dejado un aspecto raro?"

Ella niega haber pasado por el bisturí, sin embargo es un hecho que, para rodar la película Striptease en 1999, Demi Moore llevaba unas prótesis mamarias que después desaparecieron por arte de magia. Los entendidos creen detectar, además, liposucción de abdomen y lifting de rodillas.

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En una ocasión, Courtney Love reconoció que se arrepentía de haberse inyectado. "Yo tenía una boca monísima con grandes y bonitos labios. Los quiero de vuelta", imploraba. Tampoco estaría de más que se deshicieran el resto de operaciones estéticas que se ha hecho en la cara.

Después de que a su médico estético se le fuera la mano, Courteney Cox decidió renunciar al botox para siempre. "Me ví rarísima sin poder mover bien la cara. Me sentía atrapada en mi propia piel", declaraba.