No a la belleza racista

La obsesión de las asiáticas por conseguir el aspecto de las mujeres occidentales mueve montañas de dinero en la industria cosmética. Y este 'juego' se les está yendo de las manos. 

'Sé blanca para tener éxito', el claro mensaje del spot televisivo de 'Snowz', un producto de cosmética tailandés que promete a las mujeres blanquear su piel, ha sido cancelado.

En éste, la actriz Chris Horwang, con una piel pálida impecable, comienza un monólogo al lado de otra mujer asiática, blanca y sonriente a la que mira con disgusto durante su 'speech'. Su piel va oscureciéndose paulatinamente hasta terminar en el negro absoluto.

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Comienza su discurso así con una voz en 'off' de sus pensamientos: 'En el mundo en el que me muevo existe una dura competencia. Si yo misma no me preocupo por lo que he construido y la blancura en la que he trabajado, todo podría desaparecer (...) Si hubiera sido blanca, la habría superado; siendo blanca ganarás'.

Finalmente, unas pastillas milagrosas hacen aparición en pantalla prometiendo la Panacea, y dejando claro que estas píldoras ayudan a no volver a ser oscura nunca más.

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La compañía ha pedido disculpas alegando que el fin del anuncio era fomentar la superación personal, las críticas en las redes sociales han sido decisivas para la retirada del spot.

Es difícil encontrar en esta cultura cremas que no tengan un efecto despigmentante, y cada vez es más común ver mujeres que reniegan de sus rasgos orientales pasando por quirófano para redondear sus ojos, nariz, utilizan lentillas de colores, y rechazan su morfología para parecerse a la mujer europea blanca, que por alguna extraña y errónea razón la interpretan como exitosa. 

Claramente, en cada lugar aspiramos a lo que va contra nuestra naturaleza, arriesgando la salud, derrochando dinero y aspirando a unos ideales estéticos enjaulados en cánones absurdos.

La belleza está en la diversidad; no es una talla, un color de piel o una estatura concreta.

Lo atractivo es algo mucho más sensorial que emana desde dentro de una persona y es capaz de llegar a los demás. Ni siquiera reside únicamente en lo físico.

Una voz, un olor, un gesto, una peca en un lugar improvisado, una risa... El mundo se equivoca muchas veces.