¿Cómo prevenir los efectos de cloro?

Pon a tu pelo y a tu piel a salvo antes de que sea demasiado tarde.

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Eva María se fue buscando el sol en la playa… y cuando se pasó por la piscina, su piel y su pelo pagaron cara la factura. No sólo la sal del mar pueden resecarlos. El cloro es un gran agente nocivo que apagan el brillo y provoca una textura mucho más áspera y porosa.

¿Por qué?

El PH de la piel es de 5,5 y el del agua, 7. Ya sólo con eso se produce un cambio tan grande, que piel, pelo y muchas más partes de nuestro cuerpo como los ojos o los dientes (sí, has leído bien), acusan las consecuencias.

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El cloro deteriora la capa grasa protectora de la piel y la seca. Y si a esto se añade el caldo de gérmenes que se crea porque, seamos honestos, ni la mitad de personas hacen eso de ducharse antes de entrar a la piscina... la cosa no mejora.

Además, la cloramina (la reacción química que se produce cuando el cloro entra en contacto con otras sustancias como saliva o ácido úrico de la orina -sí, lo sentimos-), puede provocar todo tipo de alergias, especialmente, en las pieles atópicas.

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Y ahora bien, ¿qué podemos hacer?

Para prevenir el "pelo verde"

No es el cloro el principal problema para las rubias en verano sino el sulfato de cobre, un compuesto en tono azulado que se añade al agua para evitar los temidos hongos. Ese tono azulado en contacto con el amarillo del orgulloso rubio que te ha dado por lucir este verano terminan en el temido verde. Para protegerlo, cuida tu pelo con protectores capilares solares, aceites o mascarillas que creen una película impermeable frente a estas sustancias.

'Green Fields', mascarilla de albahaca, laurel y romero, de Bara Cosmetics (13,95 €/ 100 g); protector con aceite de argán Beauty Protector (22 €) y mascarilla intensiva Repara & Protege, de Pantene Pro-V (5,49 €).

Por supuesto, lávate el pelo después... pero también antes, ya que estando mojado, el cabello no absorberá tanto cloro cuando te metas en el agua (ahora no decimos que no a la ducha previa a la piscina, ¿eh?).

Y en la medida de lo posible, aparca el secador. Déjalo secar al aire y ganarás un plus en hidratación.

Prevenir alergias y daños en la piel

Si eres de las que lo pasan realmente mal con los efectos del cloro o simplemente quieres evitar daños mayores, puedes echar mano de las famosas "cremas barrera". Estas lociones son calmantes y reparadoras y hacen uso de los beneficios de las plántalas de la avena rhelba, con cobre y zinc. Aplícalas un cuarto de hora antes del baño. Esto también es válido en los más pequeños, que son precisamente los que más acusan los daños de la cloramina y la cal en la piel (las piscinas de niños son las que más orina acumulan).

Ya en casa, tras la ducha del día, no olvides aplicar una buena cantidad de crema hidratante para devolver la elasticidad a la piel. No siempre el aftersun es la mejor opción ya que, muchas de ellas, se caracterizan por sus propiedades calmantes pero no precisamente hidratantes. Y a veces, tu piel necesita una reparación urgente. Las más densas serán las que devuelvan el brillo a tu piel y evitarán que se reseque.

Si tienes tatuajes, apunta este tip. Además de que debes dejar al menos una semana de tiempo previo si te has hecho un tatuaje y quieres zambullirte en la piscina, cuando te metas, aclara el tatuaje con agua mineral, seca con un papel absorbente de cocina y aplica una buena cantidad de pomada hidratante.

Evita los hongos

Primordial: cambia tu bañador por uno seco tras el baño para evitar la humedad y utiliza geles específicos vaginales (con un pH entre un 5-5,2) para ayudar a proteger la flora vaginal.

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