Claves para un aumento de pecho con éxito

El aumento mamario con prótesis se mantiene como la segunda intervención estético-quirúrgica más demandada del mundo, solo por detrás de la liposucción. Te contamos lo último y lo que debes saber antes de la intervención.

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Previsualiza los resultados finales

VECTRA 3D REAL-LIFE es un escáner de previsualización fotográfico-volumétrico, con la gran ventaja de que no simula sino que escanea, es decir, realiza una fotografía tridimensional auténtica de la región del cuerpo sobre la que se va a intervenir. Y un sofisticado programa patentado –Sculptor Software-, permite modificar las imágenes sobre la pantalla, para poder probar distintas opciones de resultados, teniendo en cuenta la fisonomía original del paciente y sus posibles condicionantes individuales.

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“Así, el paciente puede ver el aspecto real que tendría con distintas opciones de implantes, no sólo en cuanto a tamaño y proyección, sino en lo referido a forma, posición exacta, ancho o caída del seno, pudiéndose rotar la imagen para ver el resultado desde cualquier perspectiva”, alaba el cirujano plástico Antonio Porcuna (www.porcunadebenito.com). Precio: forma parte del reconocimiento en la primera consulta.

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Elige bien el implante

“La tendencia es hacia los implantes anatómicos –en forma de lágrima-, de gel cohesivo, y de superficie rugosa”, asegura el cirujano plástico Rubén F. García-Guilarte (www.drguilarte.com).

- Anatómicos: Es cierto que son los más caros, que exigen mayor estudio y dedicación por parte del médico y que son más difíciles de colocar: “No solo hay que escoger la anchura y proyección, también la altura para que se adapte mejor a las proporciones corporales. Y solo tiene una posición correcta”, apunta el cirujano plástico José Luis Martín del Yerro (www.martindelyerro.com).

- Gel cohesivo: Este tipo de silicona es mucho más densa y viscosa.  Al ser el relleno una masa gelatinosa compacta y no líquida, cuando los implantes están envejecidos y presentan poros o se rompen, la silicona permanece en el interior del implante o bien sale en pequeñas cantidades. Esto favorece la limpieza quirúrgica en los recambios tardíos de implantes y hace muy difícil la migración de micropartículas de silicona dentro de la mama o hacia la axila. Además, permite la reproducción y lactancia materna, y la realización de estudios mamarios como mamografía, ecografía y biopsias.

- Rugosos: Su superficie texturizada está específicamente diseñada para mantener la posición del implante, promover la adherencia a los tejidos y disminuir la contractura capsular –el cuerpo envuelve la prótesis en una lamina de tejido, y hace que se contraiga y endurezca-.

Opta por la cirugía más segura

“Nosotros optamos por realizar las incisiones para inserción del implante en el  surco submamario, en lugar de periareolares, por varios motivos. Primero, porque la areola-pezón es el foco de atención primario de la mama, es decir, la mirada se dirige hacia el complejo areola-pezón, con lo que es preferible evitar cicatrices en la región. Otro motivo crucial es que en la región del pezón hay mayor población bacteriana y más posibilidades de que se contamine la prótesis al introducirla, así pues el surco submamario es una vía eficaz para evitar el desarrollo de biofilms y contracturas capsulares”, explican los cirujanos Porcuna y De Benito. Es una  vía de acceso más ‘limpia’ que, además permite una muy buena visibilidad y maniobra para el cirujano evitando manipulaciones excesivas en la región.

¿Cómo prevenir la contractura capsular?

Todos los implantes que se introducen en el organismo siempre van a formar una cápsula alrededor, asegura la cirujana plástica Isabel de Benito (www.porcunadebenito.com). Se trata de una reacción de nuestros tejidos al cuerpo extraña que se implanta. “En realidad, es un fenómeno positivo. Se considera parte del proceso de cicatrización normal y separa el implante del resto de la mama y del resto de los tejidos. Pero, en un 1% de casos, se empiezan a engrosar y contraer, con el tiempo. “Dos de las principales causas de desarrollo de contractura capsular periprotésica son la formación de un Biofilm –microorganismos que pueden colonizar los dispositivos de uso médico-, y la inflamación mantenida alrededor de la prótesis de manera crónica –por dejar pequeños hematomas tras la cirugía-“, explica la Dra. De Benito, que propone las siguientes soluciones:
- Tapar con un apósito el pezón durante la cirugía para evitar la salida de bacterias del conducto durante la intervención.
- Realizar las incisiones para la inserción del implante en el surco submamario, en lugar de perioareolares, pues en la región del pezón hay mayor población bacteriana y más posibilidades de que se contamine la prótesis.
- Evitar en lo posible maniobras de disección innecesrias que supongan manipulación excesiva del implante o de los tejidos.
- Lavado de los bordes de la incisión con triple solución antibiótica inmediatamente antes de la introducción del implante.
- Lavado del implante e irrigación del bolsillo en el que se va a introducir con triple solución antibiótica.
- Uso de antibióticos de amplio espectro por vía intravenosa durante la cirugía para prevenir la contaminación por bacteriemia.
- Dejar siempre drenajes postoperatorios, un mínimo de 24 horas, para evacuar toda la sangre residual, incluso de pequeños hematomas.
- Después de la cirugía, drenar de manera manual –drenaje linfático- la inflamación residual.
- Además, la paciente debe ducharse los dos días anteriores a la cirugía con un jabón antiséptico, tras la cirugía debe administrársele 3 dosis intravenosas de antibiótico. Y después de la cirugía, evitar la inflamación con masajes de drenaje linfático y ultrasonidos”, añade el Dr. García-Guilarte.

Y después de la cirugía qué

 “Es fundamental evitar la inflamación para generar una cápsula perioprotésica –alrederor de la prótesis- lo más fina posible, que redunde en un buen tacto y en una menor tasa de contractura capsular”, apunta el cirujano García-Guilarte. Para ello hay que empezar cuanto antes a recibir masajes de drenaje linfático y a los 7-8 días de la cirugía, ultrasonidos.