Cuatro formas de superar la fobia al dentista

Se estima que entre el 10 y el 15 % de la población experimenta ansiedad cuando tiene que acudir al dentista. Te contamos las últimas herramientas que existen para superar tu odontofobia.

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¿Qué es la Odontofobia?

La odontofobia es un problema muy común que afecta a personas con problemas dentales sin resolver, define el Dr. Fernando Germán, director médico de Dentinova (www.dentinova.es). Normalmente, este temor suele tener su origen en experiencias traumáticas. “Las personas que padecen miedo al dentista reconocen que el origen de esta aprensión se sitúa en la  infancia y la adolescencia como consecuencia de una experiencia dramática, no solamente por dolor, sino por el trato personal recibido”, asegura el estético dental. También hay casos de personas que admiten haberse sentido relajadas durante un cierto tiempo y luego han desarrollado el miedo a lo largo de un tratamiento, pero incluso hay casos de personas que sufren la fobia sin haber pasado nunca por la consulta del dentista.

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Clínicas especializadas en atención al paciente fóbico

El experto recomienda acudir a un odontólogo especializado en “fobia dental”. “Es importante, que el profesional reconozca ese miedo y se dirija a la persona que lo padece de una manera natural y comprensiva. Nadie debe tener vergüenza.” afirma el Dr. Germán.

Gafas virtuales

Son gafas desde las que se visualizan imágenes relajantes y emiten sonidos envolventes mientras dura la visita al dentista. “Permiten reducir la sensación de angustia, la percepción de los ruidos desagradables y del tiempo que dura el tratamiento”, revela el implantólogo. La cita del dentista al final se convierte en un momento de relax, distracción y descanso.

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Sedación intravenosa

“Es una alternativa rápida e indolora que provoca un adormecimiento total, seguro y controlado, durante todo el tiempo que sea necesario”, apunta el experto. Se administra por vía venosa una sustancia química –el equivalente a tomar entre 5 y 8 calmantes-, que actúa de forma inmediata. “No duerme al paciente, éste sigue consciente, pero sedado. Aunque no es una anestesia el paciente está controlado en todo momento por un anestesista, que vigila el pulso, la frecuencia respiratoria, presión alrterial y ritmo cardíaco”, explica el Dr. Germán. De esta manera, el paciente se siente relajado desde el primer segundo de la aplicación, lo que permite que colaboren y mantengan una conversación con el profesional. Al terminar la sesión, la sensación es de haber estado una cuarta parte del tiempo real. Se utiliza en los tratamientos complejos, que normalmente requerirían varias visitas. “De esta manera se puede completar en una sola sesión. La vivencia del paciente es de solo 15-20 minutos, aunque hayan pasado dos horas”, asegura.

Sedación gaseosa

También puede realizarse una sedación gaseosa consciente –estando despierto-. Se administra una sustancia química, por inhalación, con una mascarilla, para calmar la ansiedad. También es controlado en todo momento por el anestesista, que administra la cantidad necesaria de sedación en función del estado del paciente. “Produce una sensación de bienestar y relax, con voluntad y cooperación. El paciente está despierto, pero relajado durante la sesión”, detalla el Dr. Germán. Se suele utilizar en las sesiones más cortas y no tiene consecuencias posteriores, “ya que deja de tener efecto a los minutos de ser aplicada”, según el implantólogo.  
¿Dónde? Dentinova (Barcelona, tel. 935 95 04 04, www.dentinova.es). Qmedical Dental (San Cugat del Vallés, Barcelona, tel. 935 90 04 00, www.qmedical.es).