Baja por menstruación

Una compañía británica acaba de conceder a sus trabajadoras la posibilidad de disfrutar de una baja laboral en sus días de menstruación. Sin embargo esta iniciativa, que ha sorprendido en todo el mundo, no es novedad en algunas partes del mundo. 

La compañía Coexist, ubicada en la ciudad de Bristol, se ha convertido en la primera empresa británica en ofrecer a sus empleadas una baja por menstruación. "Como jefa de equipos, he visto a menudo a mujeres sufrir mucho dolor a causa de su menstruación" ha asegurado Bex Baxter, la directora de la empresa. "A pesar de ello, ellas no sienten que deban irse a casa porque no se clasificarían a sí mismas como 'enfermas", asegura.

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Para evitar esta situación, la empresa ha decidido ofrecer a las mujeres, mayoría en la plantilla, una 'política de menstruación' que les permite abandonar su puesto de trabajo por este motivo y sin que su sueldo se resienta por ello. "No se trata de dar a los empleados más tiempo libre, sino de trabajar más eficientemente y fomentar un equilibrio entre la vida laboral y personal", asegura Baxter.

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Aunque esta política pueda parecernos inusual, no se trata de la primera vez que se implementa. De hecho, el gigante Nike incluyó la baja menstrual en su código de conducta en 2007, siendo la primera gran empresa transnacional en hacerlo. Otra gran corporación, Toyota, debatió en 2005 en su filial australiana la posibilidad de introducir doce días al año de baja para cubrir las inconveniencias del período. 

Estas excepciones no son tales en varios países asiáticos: en Indonesia, la ley laboral del año 1948 permite a las mujeres el derecho de ausentarse del trabajo dos días al mes por dolores menstruales. En Japón, las mujeres tienen derecho a quedarse en casa por este motivo, aunque sus empleadores no están obligados a pagarles por esos días en los que no acuden al trabajo. Al contrario ocurre en Corea del Sur: las trabajadoras tienen derecho a abandonar su puesto de trabajo, y si no lo hacen, sus empresas deben pagarles una cantidad extra. En Hong Kong, esta política se extiende incluso a estudiantes. ¿Se convertirá en una práctica generalizada?