¿Deberíamos decirles a nuestros hijos que están gordos?

Poner nota al estado físico de nuestros hijos puede sonar extraño, pero es exactamente lo que ocurre en varios distritos educativos estadounidenses. Ahora, esta costumbre está siendo debatida.

Matemáticas, Lengua, Sociales… e Índice de Masa Corporal. En Estados Unidos, algunas zonas como Nueva York o Texas cuentan con un programa en los colegios que informa a los padres de la condición física de los hijos. En función de su masa corporal, el programa Fitnessgram los clasifica en cuatro categorías: ‘por debajo de su peso’, ‘saludable’, ‘con sobrepeso’ u ‘obeso’, además de medir otras variables como la fuerza, resistencia aeróbica o flexibilidad.

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Aunque esta medida pueda sonar algo disparatada, tiene su razón de ser en un hecho preocupante: según un estudio de la Academia Norteamericana de Pediatría, un 40% de los padres estadounidenses no son capaces de determinar si sus hijos tienen o no sobrepeso

En cambio, un reciente estudio ha puesto en duda que esta medida sea lo más adecuado: según esta investigación, clasificar a las niñas como obesas no solo no ayuda a que bajen de peso, sino que incluso puede ocasionar que lo aumenten. Los investigadores, de la universidad de Columbia y Syracuse, analizaron más de 400 mil registros de peso de alumnas englobadas en la categoría ‘sobrepeso’. Lo que descubrieron fue que, tras un año desde que fueran incluidas, engordaban más que las alumnas de la categoría ‘saludable’.

No es la primera vez que la iniciativa Fitnessgram se ve envuelta en polémica. En 2014, el caso de una niña de nueve años clasificada como ‘obesa’ al pesar 30 kilos se volvió viral, además de plantear un debate sobre los posibles efectos sobre la autoestima al clasificar a los niños en función de su peso.