Todo sobre la copa menstrual

La copa menstrual (esa gran desconocida) ha acaparado portadas recientemente a raíz de que la CUP de Manresa haya decidido promover su uso frente a otros métodos tradicionales como tampones y compresas. Pero ¿sabemos realmente en qué consiste este (ya no tan) nuevo método?

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Sacar a colación el tema de la copa menstrual implica enfrentarse a numerosas caras de póker y expresiones de asco. Y en ELLE.es lo sabemos bien, ya que varias de sus redactoras somos usuarias de este 'gadget'. Por eso, las muestras de rechazo absoluto en Internet a la propuesta de la CUP de Manresa, que pretende promover la información sobre copas y esponjas menstruales, no nos han pillado por sorpresa. Pero no deja de extrañarnos que este invento siga siendo todo un desconocido y, sobre todo, que las más contrarias a su uso sean otras mujeres. Es por ello que hemos elaborado una miniguía con todo lo que es necesario saber al respecto y algunos de sus mitos más comunes. 

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1. ¿Qué es?

Se trata de un recipiente elaborado en silicona de grado médico, diseñado para introducir en la vagina y recoger el flujo menstrual en lugar de absorberlo, como ocurre con tampones y compresas.

2. ¿Es fácil de usar?

Va haciéndose más fácil con la práctica. Aunque al principio pueda parecer complicado, simplemente hay que doblar la copa e introducirla. Para retirarla, basta con agarrarla doblada de un extremo, vaciarla y enjuagarla en agua.

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3. Ventajas e inconvenientes

Una de sus principales ventajas es que no necesitas llevar recambios (se acabó el mendigar tampones a tus compañeras de oficina). Además, tiene una capacidad algo mayor que los tampones y compresas más habituales lo que, por ejemplo, te permite dormir toda la noche del tirón sin tener que cambiarte a mitad. Por otro lado, está su precio: ninguna supera los 30 euros y una duración que puede superar los 5 años.

Su principal inconveniente es que puede ser complicado cambiarla en baños públicos (especialmente aquellos que no parecen muy higiénicos).

4. No, no es ‘un asco’

Una de las cosas de las que nos damos cuenta en primer lugar las usuarias de la copa menstrual es de que la regla, en sí, no huele. Al caer en un recipiente hipoalergénico, la sangre no adquiere ningún tipo de olor que, en ocasiones, sí le aportan los blanqueantes de ciertos productos con celulosa. Además, está realizada en silicona médica que garantiza al máximo la higiene. 

5. Ecología

Uno de los efectos colaterales de usar una copa menstrual es reducir (en mucho) los desechos derivados del periodo. “Una mujer tira a la basura de media 125kg de productos desechables de higiene íntima a lo largo de su vida”, afirman desde Intimina. Cada compresa contiene el equivalente a cuatro bolsas de plástico, mientras que los aplicadores de los tampones pueden tardar siglos en biodegradarse. Si quieres saber más sobre el impacto medioambiental de tu menstruación, Intimina dispone de una calculadora de residuos del periodo.