Probé cinco tintes en siete semanas

Y jamás me había teñido antes​.

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Este artículo apareció originalmente en el número de septiembre de ELLE USA

La primera pregunta que todos hacen cuando te tiñes de rubia es si así captas más la atención, lo que podría traducirse como '¿te hacen más caso los hombres?'. La respuesta es sí, aunque lo más sorprendente es la reacción de las mujeres: teñirse el pelo es como un ticket de entrada al mundo de la mística femenina. Una vez comencé a experimentar con el color en mi pelo (un viaje que me llevó siete semanas en total, seis tonos más claro y tres más oscuro), otras mujeres comenzaron a compartir sus propias historias conmigo. Desde la receta de mascarillas caseras para cuidar el color hasta los tintes de pelo que acabaron en tragedia. Y lo entiendo: ahora, cada vez que voy en el metro y veo a alguien con las raíces que delatan un pelo teñido, puedo imaginarme todas las horas que esa persona ha pasado en la peluquería, cuánto ha gastado, cuánto cuesta mantenerlo… Y ahora, por fin he comprendido la sensación que se tiene cuando cambias la manera en la que el mundo te ve.

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Pero volvamos a mi melena original: nací con el tipo de rostro que lleva a todos los turistas a preguntarte una dirección, es decir, que resulto familiar de una manera no amenazante. Mi melena larga y castaña era mi joya de la corona, pero es cierto que nunca ha sido demasiado definitoria. El pasado año, me corté el pelo en un 'bob' a la altura de la mandíbula. El cambio, entendí entonces, puede ser bueno.

Mi color natural
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André Viveiros, mi nuevo colorista y responsable de, entre otros, el rubio de Madonna y el rojo de Maggie Rizer, planeó para mi un recorrido por sus cuatro tonos más famosos: el platino de Amber Valletta en el anuncio de Versace, el rubio a lo Marilyn de Kate Upton, finalizando con el rojo de Karen Elson y el marrón oscuro de Malgosia Bela.

Rubio platino (intento uno)

Rubio a lo Kate Upton

Siguiendo los consejos de Viveiros, me paso una semana sin lavarme el cabello, de tal manera que los aceites naturales protejan mi cuero cabelludo del tinte. Ya en el salón, el colorista divide mi pelo en secciones y las cubre de papel de plata contra mi cráneo. El riesgo es alto: para pasarse al rubio platino, es necesario eliminar la melanina presente en el cabello a través de la disolución de las moléculas de color en un proceso llamado oxidación. Aunque pensaba que notaría picor en el cuero cabelludo, sólo percibo los vapores que hacen que mis ojos me escuezan.20 minutos después, me retiran el papel de plata: ahora mi cabello tiene un extraño tono rubio. Después, me aplican acondicionador violeta en cada sección y lo dejan actuar bajo plástico durante 10 minutos. El proceso dura más de diez horas y no acaba en platino, como estaba planeado, sino en un rubio claro. De repente, todo es diferente, especialmente el tono de mi piel.

No pensaba que me gustaría tanto ser rubia. En el trabajo, las expresiones de sorpresa son increíbles. La mujer que reparte el correo dice que soy exacta a Marilyn Monroe. En una cena con amigos, nadie me reconoce al llegar hasta que miran dos veces. "Te pareces a Kahaleesi", me dice uno de ellos. Empiezo a pensar que la gente solo conoce a tres rubias y las nombra constantemente. Pero sólo dos semanas y media después, el colorista me avisa de que es momento de cambiar de nuevo de color. Siento que me han dejado probar un Maserati en el concesionario… y ahora tengo que devolverlo.

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Rubio platino (intento dos)

El platino de Amber Valletta
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Esta vez, el proceso comienza con el producto aclarante directamente aplicado sobre mi cabeza, sin papel de plata protector. Siento el picor. Los vapores son intensos y a duras penas puedo mantener los ojos abiertos. Tras 45 minutos, mi pelo es… casi translúcido.

Incluso una camiseta vieja parece 'cool' con este pelo. En un restaurante, un camarero le pregunta a mi amiga si soy famosa. El chico guapo de mi edificio me escribe para pedirme una cita dos horas después de cruzarnos en la escalera. Y llevamos dos años siendo vecinos…

Aunque mi pelo parece sano, tiene una textura extraña. Me aporta un volumen extra, pero a la vez mi cuero cabelludo está tirante. En unos pocos días, las raíces comienzan a ser visibles, lo cual, por una parte, es un alivio.

Pelirrojo

Pelirrojo irlandés 'chic'

En el mundo de la coloración, según he aprendido, el rojo es el tono más difícil de conseguir, porque el pigmento es más grande que el resto de moléculas del tinte y no penetra tanto, de manera que corres el riesgo de perder todo el color en el primer lavado. Viveiros me aplica una base dorada para evitar que el rojo se vuelva rosa con el tiempo y después varias capas de distintos tintes que modulan el color. "Nunca me había fijado en que tus ojos son verdes", me dice al terminar. No, no lo son, pero la rueda del color funciona de verdad: con mi nuevo tono de pelo, mis ojos se han vuelto avellana claro.

Vuelvo a casa con una larga retahíla de consejos: siempre lavar el pelo con agua fría. Reservar el aclarado más largo para después del acondicionador. Sólo cepillarlo cuando esté seco y no mojado. Y mascarilla durante 15 minutos una vez a la semana.

Había subestimado cómo le gustaba a la gente mi yo rubio. "¡No!", exclama una compañera. "Este no es mi favorito", dice otra. "¿Qué te has hecho?", dice la señora del correo. Me veo en la necesidad de llamar a todas las pelirrojas que conozco para pedirles consejos de estilo: "colorete anaranjado", "mucho 'eyeliner" y "tonos de piedras preciosas" son las respuestas obtenidas. Me siento como una caricatura.

Marrón oscuro

El castaño de Malgosia Bela

El último cambio es un tono marrón oscuro, unos tres tonos menos que el negro gótico. Pese a la gran destreza del colorista, tantos tintes han hecho que se me caiga un poco el pelo por rotura, de manera que tengo que tener un cuidado extremo: lavar poco, aplicar mascarilla a menudo y confiar en el champú seco. Ir de claro a oscuro es sencillo: el proceso dura alrededor de una hora. Pero Viveiros me recuerda que, bajo esta capa oscura, sigo siendo rubia platino, así que necesitaré teñir el pelo periódicamente para refrescar el color.

Incluso ahora, de vuelta a mi color natural, sigo soñando con ser rubia. Cuando el colorista me preguntó qué color me había gustado más, lo tuve claro: el primero. Él asiente mientras arranca la página de una revista y la guarda en un cajón: es una imagen de una perfecta melena surfera rubia ceniza. "He encontrado tu color, para cuando estés lista a dar el paso", me cuenta. Así que, cuando mi estresada melena se recupere del 'shock', seré toda suya.

De: Elle