Este cepillo de 20 € es mejor que los de 200 con los que me obsesioné

La vida cambia.

Lo más popular

Es un hecho: cuando le prestas toda la atención a tu pelo y te gustan todo tipo de gadgets y accesorios, en algún momento quieres necesitas un cepillo de Mason Pearson. De repente la emoción te convence de que todo va a cambiar. Conozco ese sentimiento. He estado allí.

Cuando finalmente conseguí mi Mason Pearson (200€ en Barneys.com), lo abrí y esperé a que todo cambiase. Sin embargo, no lo hizo. No había nada de malo en el cepillo, pero no hizo que mi cabello estuviese más sano, más brillante o se quedase mejor al secarse al aire. Tengo el pelo largo, grueso y de textura ondulada al natural y antes del Mason Pearson no había utilizado un cepillo desde hacía años. Más bien, mi rutina consistía en peinar en la ducha y dejarlo secar al aire. El cepillado de hecho sólo servía para deshacer mis ondas, ya fueran la versión natural o las cuidadosamente trabajadas. El cepillado sólo me daba más cuerpo y un volumen que no me gustaba (grande y esponjoso, con un poco menos de electricidad estática).

Publicidad

Sorprendida y decepcionada de que no hubiera cambiado nada, descarté la idea de ser alguien que se cepilla el pelo a diario y estaba contenta de como me iban las cosas hasta que el cepillo de acabado Tangle Teezer (20 € en dermstore.com o 17 € en tangleteezer.com) apareció en mi camino. Era una escéptica y el pequeño cepillo en rosa chicle que parecía sacado del tocador de la Barbie no parecía nada prometedor. Pero, no te engaño, la primera vez que lo utilicé para peinar mis ondas naturales, me quedé atónita. Increíble.

Lo más popular

Así es como se queda mi pelo rizado:

Justo después de ondular mi pelo, los tirabuzones quedan muy definidos pero nada suaves (el truco que he aprendido es rociar agresivamente con Oribe Après Beach - ayuda con la longevidad y el aspecto pero no es buena idea utilizarlo y peinarlo con los dedos).

Este es el cepillo mágico:

Rosa, rosa, rosa.

Así es como se queda mi pelo después de peinarlo:

No es una diferencia abismal pero ese es el asunto. Si hubiera utilizado ese Mason Pearson (o cualquier otro cepillo que se hubiera cruzado en mi camino) para peinar mis ondas, el resultado no quedaría bonito. Por eso he evitado con firmeza cepillar mi pelo en la última década. Sin embargo, ese cepillo de acabado me dio el efecto de ondas perfectamente peinadas con los dedos: rotas y brillantes. Además, es sorprendentemente fácil de utilizar y da un efecto pulido que no altera demasiado la forma original.

Al final la opción más barata ha resultado ser la mejor. ¡Hurra!

De: Elle
More from Elle: