Por qué comencé a hacer público mi peso en las redes sociales

También hice pública mi estatura, mi talla de ropa e incluso mi talla de sujetador. Y nunca más volveré a mantenerlo en secreto.

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Desde la semana pasada mi peso es de 78 kg. No es ni un objetivo que me he planteado ni un punto de partida hacia una meta, es únicamente el peso que mi cuerpo de 1,70 soporta en estos momentos.

De acuerdo con la calculadora del Instituto Nacional de la Salud norteamericano que aparece en Google, tengo sobrepeso.

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En otro momento de mi vida, me habría dado vergüenza decir esto. De hecho, seguro que hay mucha gente que se estará preguntando que por qué no me avergüenzo de ello. "¿Estar orgullosa por tener sobrepeso?" se podría preguntar alguien. "¿No serías más feliz si hubieses perdido 6 kg y tuvieses un IMC 'normal'?" La respuesta, para ser franca, es que no. Sería más feliz si el número que apareciese cuando me peso no dictaminase lo que valgo. Por esta razón, he decidido publicar mi peso, incluyendo selfies, en mi cuenta de Twitter.

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Los primeros tweets

Así es como empezó todo: en diciembre, vi que mi amiga Angela había incluido su peso en su biografía de Twitter. Mi primera reacción fue decir: "Me parece fenomenal, pero yo nunca podría hacerlo." Y entonces empecé a preguntarme por qué no podía. ¿Por qué me sentía tan avergonzada y acomplejada? A pesar de que la imagen que tengo de mí misma ha mejorado drásticamente a medida que me he encaminado hacia la treintena, en ocasiones he tenido miedo de decirle a la gente lo que pesaba. Y ¿sabéis qué? No me sentía diferente. Sin embargo, durante los últimos meses, la gente me ha preguntado varias veces el por qué de mis "78 kg". Por eso, hace unas semanas, empecé a twittear lo que pensaba:

A veces me preguntan por qué incluyo mi peso en mi biografía. Para vuestra información, lo hago porque creo que es raro que la gente no tenga ni idea del aspecto que pueden tener las personas con diferentes pesos.

También dije cómo la gente se sorprendía al saber que compraba en tiendas de tallas grandes.

Me he sentido obligada a mentir acerca de mi peso debido a la jactancia que existe acerca de las tallas y a las críticas de la gente. Me parece bien decir la verdad sobre mi talla/peso porque la gente se sorprende de que compre en tiendas de tallas grandes, lo que demuestra que no tienen ni idea del aspecto que tiene alguien que usa una talla grande

Varios tweets más tarde, decidí publicar más datos de mi cuerpo: 78 kg, 1,70 de altura, talla de ropa 40/42, talla de sujetador 90E. Y animé a otras personas a que me twittearan los suyos.

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No es que, a veces, no me sienta orgullosa de mi cuerpo, pero creo que es importante pensar "hey, ¿por qué no me siento bien por ser como soy?"

De todas formas, como he dicho, peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

No estaba preparada para la avalancha de respuestas. Muchísimas personas comenzaron a responderme publicando sus imágenes, además de los datos de lo que medían y pesaban.

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De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

1,77m, 81 kg y no me puedo poner la mayor parte de la ropa que me gustaría llevar, pero hago todo lo que puedo.

De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

1,67m 113 kg, talla 50-52.

De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

No me he pesado desde que dejé la universidad, pero creo que estoy en los 110 kg, mido 1,72 y utilizo normalmente una talla 50.

De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

1,67m y 59 kg, talla 36 y todavía aprendiendo a amar mi cuerpo (siempre está cambiando), yo también te quiero.

De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

1,67m, 113 kg, talla 50-52

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De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!!

1,67m, ¿73 kg?, la talla de la chaqueta es una 38 y la de los pantalones una 34/36. De lo único que me avergüenzo es de lo sucio que está el espejo de mi habitación.

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De todas formas, como he dicho peso 78 kg y utilizo una talla 40/42 y así es como soy, ¿QUÉ PASAAA? Mandadme vuestros maravillosos selfies!!! 1,72m, 74 kg con curvas y muy orgullosa de ellas.

1,72m,
74 kg con curvas y muy orgullosa de ellas.

Me di cuenta de que muchas mujeres no se sentían cómodas al hablar de sus medidas y, aun así, decidieron hacerlo, quedando claro hasta qué punto algunas estábamos deseando hablar del tema.

¿Por qué he mentido siempre?

Pero retrocedamos en el tiempo. La historia de mi cuerpo es complicada. Me he tenido que enfrentar a un trastorno de la conducta alimentaria durante 14 años más o menos, pero en los últimos años la situación ha mejorado mucho. Mi bulimia se agravó debido a la combinación de un trastorno depresivo grave, un trastorno por estrés postraumático y un trastorno obsesivo compulsivo (intentad decirlo tres veces seguidas rápidamente). Ahora me encuentro en ese punto en el que se tienen las fuerzas necesarias para ser sincera y, a veces, incluso bromeo sobre mi problema, aunque me haya provocado complicaciones de salud que seguramente van a durar el resto de mi vida.

Durante los peores momentos me obsesionaba con las cifras. Las calorías que consumía, las que quemaba durante el ejercicio, la diferencia entre ambas… Me pesaba varias veces al día y anotaba mi peso una y otra vez. Si me pasaba del objetivo, sentía ansiedad y vergüenza. Si me mantenía por debajo, mi autoestima se ponía por las nubes. Estoy mucho mejor ahora, pero la cuestión no es tanto mi recuperación como las secuelas que dejó en mi confianza. Pasé la mayor parte de mi vida ocultando mi peso como si fuese algo negativo, con miedo a lo que la gente pudiera pensar o mintiendo, en un intento de convencerme, tanto a mí como a los demás, de que lo estaba haciendo bien. Tenía salud. Era "digna", según las normas establecidas.

La presión implacable

Las mujeres que aparecen en los medios de comunicación suelen ser delgadas - a menos que lo requiera el guión – de raza blanca, claramente femeninas y en buena condición física. De esta manera, no llegan hasta nosotras suficientes imágenes de mujeres que no siguen este estándar que la sociedad nos ha impuesto como ideal.

Para hacerme una idea completa del asunto, empecé a preguntar a varias mujeres por qué se habían sentido inclinadas a mentir acerca de su peso. Aquí tenéis algunas respuestas:

"Desde que empecé a obsesionarme con la báscula, siempre me daba alguna excusa si no aparecía la cifra que quería ver. Me han dicho muchas veces que no aparento mi peso, por lo que siempre ha sido fácil para mí estar en el peso que 'aparentaba' y darlo por bueno". -Emma, 32

"Intento evitar los atracones de comida, especialmente cuando aparecen los episodios de depresión y de ansiedad. Ahora mismo estoy un poco por debajo de los 90 kilos. Hace dos años, pesaba casi 20 kilos menos. No aparento lo que peso, así que, si surge el tema, digo que estoy en 73 kg. Y cuando estoy con mis amigas más delgadas, miento y digo que utilizo una talla 40. Esta actitud es propia de una niña de seis años". -Andrea, 20

"No sé dónde procede la presión a la que nos vemos sometidas. Cuando renové el carnet de conducir hace unos años, lo único que podía pensar era que, si alguna vez muriera en un accidente, no soportaría que las noticias dijeran que pesaba 56 kilos, así que adelgacé unos cuantos kilos y ahora me doy cuenta de fue una locura. Mido 1,57, por lo que la gente comenta lo bajita o pequeñita que soy y si tuviera que decirles lo que peso en estos momentos, me sentiría como si los estuviese decepcionando de alguna manera". -Ginny Mónaco, 25

"Miento a mi madre sobre mi peso, porque si le digo la verdad, se le pondrán los pelos de punta y empezará a llamarme cosas como 'gordita'".-Natalie, 22

Got a blowout and did my makeup and I feel cute don't @ me

A photo posted by Sam Escobar (@theonewithbluehair) on

Acabando con el estigma

Como ha quedado de manifiesto, una de las principales razones para mentir es el estigma que acompaña al sobrepeso. La sociedad ha impulsado desde hace mucho tiempo la idea de que ser delgada es lo mejor, aunque tampoco hay que estar "demasiado delgada", pues es muy posible que también te critiquen por ello. Para muchas personas, mentir sobre su peso supone una estrategia: Si le digo a la gente que soy más pequeña de lo que soy, me van a ver como más pequeña de lo que en realidad soy.

Mientras tanto, muchas personas delgadas sienten la necesidad de mentir acerca de su peso, temerosas de que se les acuse de presumir o, mucho peor, de tener un trastorno alimentario. Es un círculo vicioso. Todas nos sentimos presionadas para tener una determinada apariencia, por lo que terminamos mintiendo sobre nuestro peso y, así, nadie tiene ni idea de lo que pesan de verdad los demás. De esta manera, todo el mundo, todo, se ve obligado a mentir.

Digamos que eres una chica de 14 años. Durante toda tu vida, has oído que los miembros de tu familia utilizan arbitrariamente la cifra de "100 kilos" como algo negativo. Por ejemplo, "Oh, Dios mío, esa mujer está tan gorda, que debe pesar 100 kilos" o "Estoy tan hinchada, que parece que peso 100 kilos". No sólo estas frases estigmatizan el sobrepeso, sino que además te dan una idea poco realista de lo que son 100 kilos. Cuando llegas a los 100 kilos surge una vocecita dentro de tu cabeza diciéndote que tu peso no es el adecuado y, por lo tanto, que eres mala y no volverás a ser buena hasta que adelgaces, pero no te preocuparás en absoluto de si ese peso es perjudicial para tu salud.

Personalmente, no quiero ser más bajita o pesar menos. Tengo todo el derecho a sentirse bien conmigo misma si me pongo una chaqueta, una falda corta o un bikini.

Por tanto, preferiría que no existieran prejuicios en lo relacionado con la talla. Si mis amigas que utilizan una 52 y mis amigas que utilizan una 36 fueran tratadas de la misma forma, sería fantástico, pero todos sabemos que este no es así, ni de lejos.

En mi opinión, hay dos claves para acabar con los prejuicios relacionados con el peso de una manera positiva: la variedad y la honestidad. Cuantos más cuerpos de diferentes tamaños, etnias, capacidades y aspectos de género veamos, menor será la sensación negativa que exista por pertenecer a otro grupo que no sea el del canon impuesto por la sociedad. Además, cuanto más honestas seamos en relación a nuestro peso, más real será la idea que tengamos con respecto a la apariencia de la gente y menos influencia tendrán los números en nuestros subconscientes.

¿Estáis de acuerdo? Decidle a alguien lo que pesáis, o simplemente hablad sobre vuestro aspecto corporal con alguien de vuestra confianza. No tenéis necesariamente que publicar un selfie o contarle vuestro peso a todo el mundo, pero un paso, por pequeño que sea, es un paso adelante.

Podéis seguir a Sam en Instagram y en Twitter.

De: Good Housekeeping