El cuenco es el nuevo plato

No, no es una regla del #foodporn para hacer mejores fotos en Instagram. Un estudio ha demostrado que comer en platos pequeños o cuencos es uno de los primeros mandamiento para perder peso.

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¿Que qué tiene que ver tu vajilla con los problemas de sobrepeso? ¡Más de lo que crees! Tu vajilla, la vajilla en la que tu abuela te sirve la comida cuando vas a su casa y hasta el tamaño del bol de palomitas que eliges en el cine los domingos. El tamaño sí que importa.

Un estudio de Cochrane lo ha puesto en evidencia y cuestiona el poder que ha tenido siempre sobre la mesa el plato "generoso". Sus conclusiones lo han dejado bastante mal parado ya que relacionan directamente el tamaño del plato con los problemas de sobrepeso. Es claro: cuanto más grande, más cantidad de comida. Para que nos entendamos: si tienes el bol grande de palomitas en el cine, ¿a que hay una fuerza invisible que te invita a no dejar ni un grano de maíz sin engullir?

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… Venga, no mientas.

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Para el estudio, los investigadores de la Universidad de Cambridge examinaron los resultados de más de 6.000 participantes que se centraban en el efecto que tenía el tamaño de las porciones (comida servida en platos grandes o pequeños) sobre el peso. Efectivamente, las conclusiones atesoraron que no sólo se servía más comida en platos grandes sino que además, se consumía más aunque el cuerpo no lo necesitase (¿a que ahora entiendes por qué a menudo dices eso de "creo que voy a explotar"?)

De hecho, los responsables del estudio creen que una buena solución comenzaría con cambiar los platos grandes de nuestra vajilla por platos pequeños -o cuencos, la medida perfecta-. De este modo podríamos eliminar hasta más de 500 calorías diarias.

La investigación pone sobre la mesa un tema que ha generado siempre grandes debates: la re-educación de la gente a la hora de comer y la falta de autocontrol. El estudio se hace extensible al alcohol y al tabaco.

Sin embargo, la sociedad no lo pone nada fácil. De hecho, los investigadores afirmaron que para comenzar a ayudar a la gente a comer mejor debería empezarse con una revalorización de los precios, puesto que por todos es conocido que los paquetes más grandes siempre son "económicamente" mejores. De esta forma, siempre consumimos más cantidad de la que realmente necesitamos y al final, el consumo y la ingesta de productos se reduce a una cuestión de "diversión".

Algo que en muchos países como Estados Unidos parece imposible, en otros ya es un mandamiento. Por ejemplo en Bélgica, donde la cultura de la "porción pequeña" está al mismo nivel que la de las hamburguesas XX-XXX-L en USA.

Así que, dicho esto, ya podéis ir a renovar vuestra vajilla. Y recuerda: no has firmado ningún contrato a la entrada del cine que diga que es estrictamente necesario que te termines el bol aunque estés al borde del colapso.

(vía GIPHY)

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