Cómo acertar con el sujetador

El 70% de las españolas llevamos un sujetador que no es de la talla correcta, más del 90% afirma no saber cómo se calcula y la mayoría se pone un push up le haga falta o no.

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"Por primar cuestiones puramente estéticas algunas mujeres son capaces de llevar hasta dos tallas menos", explica Lupe Moreno Gallego, patronista y experta en corsetería y lencería.

Llevar sujetadores que no sean del contorno o copa adecuados puede ser perjudicial para el pecho y la espalda. Los médicos advierten que además de problemas estéticos, como marcas bajo los senos o rozaduras, puede derivar en dolores de espalda, hombros y pecho, repercutir en el agravamiento de los dolores de cabeza y provocar dificultades respiratorias. "Un sujetador pequeño, que oprime el pecho y/o con aros que se "clavan", puede llegar a dañar los ligamentos mamarios y acelerar la flacidez. Si ejerce una presión excesiva, puede dificultar el riego sanguíneo y derivar en el desarrollo de enquistamientos de los tejidos o incluso patologías más severas", según Marta Fernández Cuevas, creadora de Pillow Bra. Además, "no llevar habitualmente sujetador o usar uno grande, además de repercutir también en el desarrollo de una mayor flacidez, puede afectar a los tendones de los hombros que, al tener que hacer todo el trabajo de "soporte" pueden acabar por sufrir lesiones como tendinitis", añade Lupe.

Oysho
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¿Cómo dar con la talla perfecta?

Para empezar un buen sujetador "debe sostener, contener y moldear el pecho a través de un perfecto y delicado sistema de "presiones" que logre sujetar pero nunca molestar", describe Lupe. Lo primero que tienes que saber es si estás utilizando la talla y copa adecuadas. "La talla se refiere únicamente al diámetro o contorno de espalda, mientras que la copa se refiere a la proyección o volumen de los senos", aclara la experta.

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Talla: La talla se averigua midiendo con una cinta métrica tu contorno, siguiendo la línea del bajo pecho. La unión de los dos extremos de la cinta en el escote te dará una cifra. Supongamos 75. Súmale 15. Obtienes 90. Pues esa es la talla de tu sujetador.

Copa: Con tu sujetador habitual puesto, mídete el busto pasando la cinta por encima justo de los pezones. Supongamos que te da 90. Solo tienes que restar esos 90 de los 75 de antes -restas el contorno del pecho del bajo pecho-. Te da 15. Pues tu copa es B. Para que lo sepas: entre una y otra copa hay una diferencia de 3 cm, y también hay un margen de tolerancia de 3 cm. Es decir, COPA A = entre 11 y 13, COPA B = entre 14 y 16, COPA C = entre 17 y 19 y COPA D = entre 20 y 22.

¿Cómo debe quedar el sujetador?

* Los aros deben rodean el seno completamente. "Los aros jamás de los jamases deben presionar la zona mamaria para evitar posibles daños de los nervios intercostales", advierte la corsetera. Tienen que quedar reposando siempre en el tórax y no debes poder pasarte el dedo por debajo.

* Los tirantes mejor sin son regulables y deben de bajar siempre rectos y paralelos entre ellos por la espalda. "Deben ajustarse de forma que el pecho quede cómodo y en una posición natural, no forzada: no deben elevarse demasiado pero tampoco quedar muy sueltos", comenta Lupe. Y cuánto más anchos mejor: "se clavan menos en el hombro y dan más sujeción", según Marta.

* Todo el tejido de la copa se debe acoplar perfectamente y no hacer arrugas.

* Tu pecho debe apoyarse sobre el relleno como si se tratara de un microcolchón, sin ningún tipo de presión.

* El regulador de la espalda no debe quedar nunca por encima de la línea del bajo pecho.

* Al abrocharlo, el sujetador debe ajustar sin oprimir ni hacer pliegues. "Una vez abrochado debe permitir introducir dos dedos entre la banda y la espalda", aclara Marta.

* Eleva los brazos y comprueba que el sujetador no se descoloca. Debes sentirlo como una segunda piel, como si no lo llevaras puesto.

En cualquier caso "lo más razonable es recurrir siempre a lencerías especializadas dónde cuenten con una modista corsetera que pueda adaptar la prenda si fuera necesario", concluye Marta.

Duerme con un sujetador antiaging

Contribuirás a retrasar la caída del pecho y aliviar la tensión en la espalda, los hombros y el cuello, si duermes, practicas ejercicio o llevas durante el embarazo un sujetador antiaging como Pillow Braw (68,97 €). Esta prenda prescinde al máximo de costuras para evitar el riesgo de rozaduras, es 100% hipoalergénica e incorpora una almohadilla que rellena el vacío que se genera entre los senos y que es el que provoca arrugas en el escote. "Los beneficios de Pillow Bra van más allá de la prevención o corrección de las arrugas, sus efectos evitan la pérdida de la elasticidad y firmeza de la piel del escote y de la que envuelve los senos", asegura su creadora Marta Fernández Cuevas.

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