Todo sobre la cirugía bariátrica

Si has llegado al punto de valoración de una cirugía de este tipo, sigue leyendo.

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"¿Quieres operarte?" Esta pregunta marcó un antes y un después en su vida. Virginia tiene 28 años y lleva casi la mitad de su vida con sobrepeso. En los últimos años, ese sobrepeso se ha convertido en una obesidad diagnosticada que le ha hecho replantearse muchas cosas, entre ellas, esta operación.

La primera consulta con el endocrino la afrontó con cierto nerviosismo. Subirse a la báscula no fue fácil cuando es su salud la que está en juego. No son unos kilos de más. Por eso, si estás leyendo esto y crees que has engordado demasiado con los excesos del verano, olvida esta opción. Si no te han diagnosticado algún tipo de obesidad, esta solución no es para ti.

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Sin embargo, según la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en España cerca del 40% de la población adulta tiene sobrepeso y de ese porcentaje, más de un 20% es obesa.

Y otro dato. Según la revista científica The Lancet, en 2025 cerca de una quinta parte de la población mundial será obesa si la tasa de personas con sobrepeso sigue aumentando al ritmo que lo hace.

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Virginia comenzó formando parte de la tasa de población con sobrepeso hasta que los 160 kilos le llevaron a ser parte de esa alarmante cifra de obesidad española.

Los malos hábitos, los ritmos del día a día, la falta de tiempo para comer bien, la falta de ejercicio… todo ello hizo que su salud se resintiera con otras enfermedades derivadas. Asma, dificultades para dormir, agotamiento físico… Y una autoestima por los suelos.

Cuando acudió a la cita con el especialista, tras valorar las opciones, dietas y hábitos que había que volver a crear, se lanzó al aire la pregunta: "¿te quieres operar?". Virginia se quedó sin saber qué responder.

¿Es para mi? ¿Qué conlleva? ¿Qué tipos hay? ¿Cuales son las más demandadas?¿Y las que más complicaciones tienen? Y después, ¿qué?

Si como Virginia has llegado a este punto, dedica unos minutos a leer lo que te contamos. Puede que sea la opción que tu salud estaba esperando… o tal vez no.

Los tipos de cirugía bariátrica se han especializado con el objetivo de personalizarse en función de cada caso. Personas con enfermedades requieren de otros tipos de cirugía que otras personas que no llevan ningún handicap añadido. Algo que debe valorar siempre un especialista para recomendar la más adecuada en cada caso.

Así, encontramos:

Cirugía restrictiva

Busca restringir la cantidad de comida que puede recibir el estómago, logrando una mayor sensación de saciedad con menor cantidad que con la que se solía consumir.

Cirugía de malabsorción

Busca limitar la cantidad de calorías y nutrientes que el cuerpo puede absorber, reorganizando o eliminando una parte del sistema digestivo. Brinda buenos resultados pero cuidado, porque es la que más probabilidades de complicación tiene.

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Cirugía combinada

Combina parte de la cirugía de restricción y parte de otros procedimientos de la cirugía de malabsorción.

Entre los procedimientos combinados más destacados están el bypass gástrico (reduce el tamaño del estómago para que se satisfaga con porciones más pequeñas de comida). Esta cirugía es la indicada para personas con obesidad mórbida que tienen su salud en alto riesgo, cuando toda dieta ha resultado fracasada. Otras opciones son la banda gástrica ajustable (consiste en una banda ajustable que se coloca alrededor del estómago y limita su capacidad de expansión), la manga gástrica (reduce el tamaño del estómago hasta en un 70%) o el cruce duodenal (combina la técnica del tubo gástrico y el bypass biliopancreático).

Todas estas opciones evitan que se pueda almacenar tanta comida como se hacía antes, que te sientas lleno más rápidamente y se logre perder peso.

Pueden parecerte opciones descabelladas pero cuando toda dieta ha sido un fracaso, la cirugía se presenta como la opción que puede salvar la salud de una persona.

¿Es para ti?

Si tras intentar poner en prácticas otras soluciones para perder peso, cambiar de hábitos y dietas no has conseguido resultados, puedes empezar a plantearlo.

Sin embargo, ese no es el único factor a tener en cuenta.

Debes tener diagnosticada una obesidad. ¿Cómo se sabe si has llegado a ese punto? Si tu índice de masa corporal es mayor de 40, se considera obesidad mórbida. Si está entre los 35 y los 40, sufres una obesidad media.

Además, estos procedimientos conllevan un importante proceso psicológico a tener en cuenta.

También debes considerar que estas cirugías no son una liposucción. Es decir, no verás los resultados hasta varios meses después porque forma parte de un proceso que incluye dietas y cambios de hábitos. No es "la vía rápida", sino la lenta… pero segura.

Debes poner de tu parte. La cirugía no es mágica y tu cuerpo se recompone tras ella así que ayúdale a adaptarse a su nueva forma y tómate en serio las recomendaciones del médico. La alimentación y los buenos hábitos se convierten en factores fundamentales aquí.

Debes saber que hay procedimientos como la banda gástrica que puede tener complicaciones como que, por ejemplo, el cuerpo no acepte objetos extraños como lo que se le incorpora. En este caso, se deberá extraer y valorar otra alternativa.

Por supuesto, debes tener en cuenta que si comes por ansiedad o tienes muchos antojos, es lo primero que debes regular. No servirá de nada la operación si esto no se controla.

Y después de la operación… ¿qué?

Tras la intervención, comienza a perderse grasa almacenada y el índice de masa corporal desciende notablemente. Algo positivo pero que acarrea un inevitable efecto secundario: la flacidez.

Como señala la Dra. Teresa Távora, especialista en cirugía plástica del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, los pacientes que se someten a este tipo de cirugías a menudo precisan intervenciones estéticas para combatir la flacidez en la piel: "estos pacientes han almacenado grasa de forma continua, lo que produce tensiones y provoca que se pierda elasticidad y firmeza cutánea". Además, es importante destacar que para los pacientes puede suponer una disminución de su autoestima e influir notablemente en su calidad de vida.

La labor del cirujano plástico en las cirugías postbariátricas es retirar el exceso de piel y tejido celular subcutáneo. Este tipo de procedimientos estético-reconstructivos se llevan a cabo sobre todo en abdomen (para retirar el llamado "faldón abdominal"), mamas, brazos (para corregir los llamados "brazos de murciélago"), cara interna de los muslos y tronco, por ser las partes del cuerpo en las que la piel se ve más flácida.

Algunos pacientes necesitan que la cirugía postbariátrica se realice solo en una parte, mientras que otros precisan intervenciones en todo el cuerpo, en cuyo caso será necesario efectuar cada cirugía por separado.

En caso de precisar varias intervenciones, la abdominoplastia suele ser la primera en llevarse a cabo. Mediante estas intervenciones se consigue mejorar la apariencia física y autoestima.

Mejorar tu salud es tu motivo número 1 pero piensa en el efecto dominó. Mejorando la primera pieza, mejorarán todas.

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