La dieta cetogénica o el nuevo reinado de las grasas

Reducir los hidratos y aumentar el consumo de grasas sigue siendo el método más eficaz para perder peso. Te contamos en qué consiste esta dieta y por qué te hace adelgazar de forma rápida.

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Como dice el nutricionista Aitor Sánchez en Mi dieta cojea, la frase "Las grasas son perjudiciales se ha repetido hasta la saciedad, creando una asociación que ha calado hondo en muchas generaciones". Y es que una mentira repetida cien veces al final se convierte en una verdad. Pero las grasas han sido injustamente tratadas, ya que, como dice este experto, "comer grasa no es lo mismo que almacenar grasa".

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Es cierto que las grasas tienen un gran aporte calórico (9 kcal/g), lo que hizo que se eliminaran inmediatamente en cualquier dieta para perder peso. Un grave error que no sólo ha impedido a muchas personas adelgazar sino que las ha llevado directas al sobrepeso y, lo que es peor, a padecer graves problemas de salud, ya que las grasas juegan un papel fundamental en la mayoría de procesos fisiológicos.

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Por suerte, en 2008 aparecían publicados en The Lancet Neurology los resultados de un estudio que afirmaba que las dietas ricas en grasas, es decir, cetogénicas, podían ayudar a controlar los ataques de epilepsia en niños. ¿Y qué tiene esto que ver con la pérdida de peso? Posteriormente se demostró que este tipo de dietas también resultan eficaces en la pérdida de peso. "Estudios observacionales ponen de manifiesto una mejoría de los pacientes con epilepsia al seguir este tipo de dieta, de hecho, es muy utilizada como apoyo para los pacientes con epilepsias refractarias al tratamiento", apunta la Dra. Isabel Jimeno, del Centro Felicidad Carrera. "Cuando se observa que además se produce una disminución de peso, es cuando se comenzó a utilizar con este fin", añade.

Y aparte de la reacción bioquímica que se produce en el cuerpo al liberar cetonas, el consumo de grasa tiene una relación directa con el control del apetito, ya que las grasas tienen un alto poder saciante. Pero veamos con más detalle en qué consiste esta dieta.

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Qué es la dieta cetogénica

"La dieta cetogénica consiste en generar de una forma 'provocada' una situación que surge de manera fisiológica en algunas situaciones como el ayuno", dice Jimeno. Según esta experta "se llama cetogénica debido a la producción de cuerpos cetónicos para la obtención de energía a partir de una disminución en el aporte de alimentos, o por una restricción en alimentos ricos en hidratos de carbono". Y, como recalca. Este tipo de dietas "siempre y sin exclusión precisan de control médico", nunca se te ocurra hacerlas por tu cuenta.

En el artículo "Dieta cetogénica: ¿Es la última dieta baja en carbohidratos buena para usted?", publicado en Harvard Health Publications, el doctor Marcelo Campos, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, afirma que "la dieta cetogénica hace que el cuerpo libere cetonas en el torrente sanguíneo". ¿Qué efecto produce esto? "La mayoría de las células prefieren usar el azúcar en la sangre, que proviene de los carbohidratos, como la principal fuente de energía del cuerpo. En ausencia de la circulación de azúcar, proveniente de los alimentos, en la sangre comenzamos a descomponer la grasa almacenada en moléculas llamadas cuerpos cetónicos (el proceso se llama cetosis)", explica.

Una vez se alcanza la cetosis, la mayoría de las células utilizará cuerpos cetónicos para generar energía hasta que comencemos a comer carbohidratos nuevamente. Según Campos, el paso de la utilización de la glucosa a la descomposición de la grasa almacenada como fuente de energía ocurre generalmente tras dos o cuatro días comiendo menos de 20 a 50 g de carbohidratos por día. Pero, como dice este experto, "algunos individuos necesitan dietas más restrictivas para comenzar a producir suficientes cetonas".

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"Existen diferentes tipos de dietas cetogénicas dependiendo de la disminución en el aporte de hidratos de carbono (dietas bajas en hidratos de carbono) o por una disminución en el aporte de nutrientes (dietas hipocalóricas)", añade Jimeno.

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Posibles efectos adversos

Este tipo de dietas no sólo reducen el aporte de carbohidratos a favor del de grasas, también aumentan el aporte de proteínas, lo que puede causar problemas, ya que esto suele suponer un elevado consumo de carnes (algunas procesadas, como las salchichas o el fiambre) y quesos, que aportan grasas demasiado saturadas.

Además, la cetosis puede producir al principio cansancio, mal aliento, náuseas, vómitos, estreñimiento y problemas de sueño.

"Es importante no olvidar que deben estar siempre bajo estricto control médico, y el facultativo valorará la situación de cada paciente, indicaciones y contraindicaciones", recalca Jimeno. "Debe ser la dieta quien se ajuste al paciente su estado de salud, estilo de vida, etc., la dieta no es igual para todos los pacientes", añade. Entre las contraindicaciones a esta dieta, como apunta la experta, están el embarazo, menores, ancianos o enfermedades que cursan con pérdidas de proteínas (neoplasias, Cushing...).

¿Cómo evitar las consecuencias negativas? "Siempre que se realicen bajo control médico para hacer un seguimiento de la función renal y, muy importante, del paso de la dieta cetogénica a la dieta normal, no tienen por qué aparecer", subraya Jimeno. Y, como dice esta doctora, no hay que olvidar que "la finalidad es la adquisición de hábitos de vida saludables que ayudarán al mantenimiento del peso a largo plazo".

¿Cuánto tiempo se puede mantener una dieta cetogénica? Según la experta, "no hay un tiempo fijo, ni máximo ni mínimo, ya que depende de las características, de la reacción del organismo, de la situación clínica, del peso que precise perder, de su seguimiento clínico y analítico". "De forma general podríamos hablar de entre 2-3 semanas y un máximo de 12 meses", dice.

¿Aumentan el colesterol?

Este es uno de los puntos en contra que señalan los críticos de este tipo de dietas y cuya causa puede estar en el elevado consumo de proteínas animales que señalábamos antes. Pero, como afirma Jimeno, no todas las dietas cetogénicas son iguales, "cuando están controladas por un médico que conoce las circunstancias del paciente y adapta la dieta, el colesterol no tiene por qué aumentar. "En las dietas con sustitutivos no hay ningún estudio que haya demostrado un aumento del colesterol; más bien al contrario, en la mayoría de los casos se ha puesto de manifiesto una disminución de colesterol y triglicéridos ya que es una dieta baja en grasa",

añade.

Por otra parte, y como apunta Aitor Sánchez en su libro, la clave está en la calidad de las grasas que comemos. Algo que puedes mejorar desde ya sustituyendo las grasas insanas, que sí te hacen engordar sin una contraprestación para tu salud (como las que te aporta la fast food, la bollería industrial y los alimentos procesados, cargados de grasas trans y saturadas), por las saludables, calóricas pero saciantes y con un alto valor nutricional (como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los huevos y los frutos secos).

Por otra parte, puedes minimizar los efectos adversos del elevado consumo de proteínas primando el pescado azul, los frutos secos, las legumbres y otras fuentes proteicas de origen vegetal. Sánchez también recalca la importancia de eliminar de la dieta los alimentos "bajos en grasa", de escaso valor nutritivo y muy poco saciantes, que al final te llevan a comer más y a abusar de los azúcares.

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