La cena (saludable) perfecta

Picar cualquier cosa, saltársela o ponerse las botas... La cena muchas veces es la hora de pecar. No solo por un cuestión de peso, queremos que cenes bien. Así que hemos hablado con el Instituto Flora para que nos den las mejores pistas para acabar el día bien.

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"No improvises" sería el mejor consejo. Esperar al último momento para comer algo, hace que uno pierda el control y asalte la nevera de cualquier forma. "Con el fin de mejorar los hábitos alimenticios, es necesario tener en cuenta que el menú pensado para la hora de la cena debe complementar lo que se ha comido a lo largo del día y debe incorporar alimentos fáciles de digerir, tales como verduras cocidas, caldos o carnes magras y pescados a la plancha con el fin de facilitar el descanso y cuidar nuestro organismo", explican desde el Instituto Flora.

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Aunque ya lo sabes, lo más recomendable es hacer un total de cinco comidas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) así evitarías las ganas de picar entre horas y no te levantarás con mucha hambre.

Los alimentos que deberíamos incluir en la cena son:
- Ensalada o verduras cocidas.
- Arroz y pastas integrales, patatas o legumbres: en pequeñas cantidades, ya que pueden producir flatulencias.
- Pescados, huevos, aves o pequeñas porciones de carne.
- Pan, preferiblemente integral.
- Frutas enteras, ralladas, crudas o cocidas.
- Lácteos: yogur.

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Atención al colesterol
Al atender a estos hábitos saludables, aplicables a cualquier persona con independencia de su edad o complexión, se presta, además, especial atención a los niveles de colesterol. Éste, que se encuentra en todas las células del organismo, desempeña una función vital en el funcionamiento cotidiano del cuerpo. Sin embargo, como todos sabemos, la presencia de unos niveles excesivos puede llegar a causar la acumulación de depósitos grasos en las arterias, haciendo que éstas se estrechen y aumente el riesgo de sufrir alguna enfermedad del corazón.

Una de las primeras medidas para conseguir controlar, e incluso reducir, los niveles de colesterol es el mantenimiento de una alimentación variada, rica en frutas y verduras. Así mismo, el consumo de grasas saturadas y trans debe reducirse, potenciando aquellas grasas cardiosaludables, que se encuentran en los frutos secos, los aceites vegetales y los derivados como las margarinas

Con la intención de divulgar la importancia de controlar los niveles de colesterol al mayor número de personas posible, el Instituto Flora, con el apoyo de la Federación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) y de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen)- celebraron el pasado 19 de septiembre el primer Día Nacional contra el Colesterol, con el fin de conseguir que el 67% de los españoles que en la actualidad no está preocupados por sus niveles de colesterol, sean conscientes de la importancia de conocer sus niveles y de que aprendan hábitos de vida cardiosaludables.

El primer cambio en la alimentación debería darse en el tipo de productos consumidos. Las frutas y verduras, claves en una alimentación sana, deben tener un papel destacado en el menú nocturno. Además, para evitar un exceso de grasa, la mejor opción es cocinar las verduras a la plancha, al vapor, hervidas, o en forma de crema de verduras. Este tipo de cocina también es la opción más recomendable en el caso de las carnes y pescados, intentando reservar los guisos y fritos para ocasiones especiales.

Por otro lado, las cenas a base de embutidos suelen estar muy extendidas y son cómplices para la improvisación, pero este hábito debería evitarse incluirlo en la rutina diaria especialmente en los casos en que los niveles de colesterol sean elevados.

Como postre, es recomendable tomar fruta o algún lácteo como el yogur. Para conseguir mantener una alimentación adecuada, éstos deberían ser desnatados, reduciendo de esta manera la ingesta de  grasas saturadas .

Siguiendo estos consejos y realizando un poco de actividad física cada día se conseguirá reducir los niveles elevados de colesterol, ayudando al organismo a mantenerse sano, y consiguiendo unas cenas sabrosas y alejadas de la imagen típica de alimentos  aburridos y faltos de atractivo.