Power Walking: por qué caminar podría ser mejor que correr

​La afición de caminar a ritmo enérgico le está ganando terreno al running. A la moda ya se han apuntado celebrities de la talla de Katy Perry, Jessica Alba, Geri Halliwell, Elle Macpherson o Kelly Brook. Y en nuestro país, el mismísimo Mariano Rajoy es un asiduo practicante.

Lo más popular

Es una opción que puede resultar igual o más completa a nivel muscular y de consumo de calorías que correr, con la ventaja de que lo haces casi sin darte cuenta, sin acelerar tus pulsaciones más de la cuenta y exponer tu corazón a carreras maratonianas innecesarias. Es más fácil, ya que tiene menor exigencia técnica, biomecánicamente hablando, y evita el impacto que supone el 'running' en las articulaciones –rodillas, caderas, talones, espinillas y espalda-. Además, es la mejor manera de cogerle el gustillo a hacer ejercicio y lo puede practicar cualquiera, sin límite de edad, condición o aptitudes físicas.

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¿Cómo?

Eso sí, hay que saber cómo, porque, aunque no lo parezca, requiere su técnica. Para que se trate de Power Walking y no de un simple paseo, hay que andar a paso apresurado –deberías poder mantener una conversación pero no ponerte a cantar-. Es decir, caminar de forma enérgica y a un ritmo muy vivo, de aproximadamente 7 kilómetros por hora, durante un período de tiempo superior a los 45 minutos.

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La postura es fundamental: mantén la espalda recta, los hombros hacia atrás, la punta del pie hacia arriba, la cabeza y el pecho elevados, y la mirada al frente. Y mantén abdomen y glúteos contraídos, y mueve los brazos a los lados del cuerpo, coordinados con el movimiento de las piernas para que te ayuden a impulsarte en los momentos de mayor intensidad. Antes de empezar hay que calentar; y al terminar, estirar.

Ventajas

Al trabajar al 65/75% de nuestra frecuencia cardíaca –esto es con una caminata activa, a un paso constante y de larga duración-, comenzamos a quemar grasa y en una sesión se pueden llegar a perder 400 calorías. Además, tonifica los músculos de la zona central –faja lumbar y musculatura profunda y superficial del abdomen-, e inferior –piernas y glúteos-, aumenta la flexibilidad, fortalece las articulaciones, aumenta la capacidad respiratoria, disminuye la tensión arterial, el riesgo de enfermedades coronarias y puede llegar a retrasar la osteoporosis. "Mejora la respuesta inmunológica y la tolerancia a la glucosa, facilita la digestión y colabora con la disminución del colesterol, aumenta la confianza y la autoestima, libera el estrés, disminuye la agresividad y la angustia, y previene la depresión", según el doctor Carlos J. Díez Sánchez, director gerente del Hospital Universitario La Moraleja (Madrid, tel. 902 102 400).

Más información: Running Company (Madrid, tel. 914 33 55 65). DiR Castillejos (Barcelona, tel. 933 47 66 44).