Cinco mitos sobre la lactancia que te dirá tu prima

Quizás si te hablamos de Marián García no sabes donde ubicarla pero si te decimos "Boticaria García" es probable que ya sepas de quién hablamos. La farmacéutica presenta su nuevo libro, 'El moco radiactivo', publicado por La Esfera de los Libros, como la obra definitiva de los consejos para afrontar con humor los problemas y desvelos que se presentan a los padres primerizos.

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¿Chupete o no chupete? ¿Qué hago si tiene fiebre? ¿Es mejor que duerman boca arriba o boca abajo? Estas y otras cuantas dudas que asaltan a todo padre primerizo se abordan en el nuevo libro de Marián García, doctora en farmacia, nutricionista, óptica… y también madre. Su experiencia profesional detrás del mostrador le ha servido para responder a todas estas cuestiones con humor, sin tener que recurrir al temido doctor Google. Te adelantamos un pequeño y divertido fragmento.

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Tu prima, tu madre, tu suegra, tu cuñada, tu vecina o incluso todas ellas a la vez. Todas ellas lo harán con buena intención, no lo dudo, pero es hora de ir desterrando algunas falsas creencias que se arrastran desde el pleistoceno:

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¡Bebe cerveza y producirás más leche! Ni cerveza, ni zanahorias, ni espárragos, ni avena, ni manzanilla, ni hinojo. Y así hasta el infinito con todos los remedios naturales para aumentar la producción de leche materna. Ninguno ha demostrado científicamente su eficacia. ¡Ah! Tampoco pensemos que de lo que se come se cría: por tomar leche, no produciremos más leche.

Con ese pecho tan pequeño no vas a poder amamantar. Dicen en mi pueblo que teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre. Quizá por esa asociación hay quien asume que en cuestión de pechos y lactancia el tamaño también importa. No es así. El tamaño del pecho viene determinado por la grasa, pero la producción de leche por los conductos galactóforos, cuyo tamaño es independiente de la talla de sujetador. Tener pezón invertido tampoco es un drama. Aunque es cierto que el pezón sirve como referencia geográfica para el bebé, el agarre se realiza en la areola, así que solo es cuestión de paciencia. Como truco, puede utilizarse previamente un sacaleches para extraer el pezón y ponerlo algo más fácil al niño.

Tu leche no alimenta. El cuerpo humano fabrica leche de una calidad extraordinaria. Incluso en condiciones adversas. En el caso de que la madre presente algún déficit nutricional, el cuerpo se las apaña para que estos nutrientes estén presentes en la leche a costa de dejar a la madre calva si hace falta. Dar un biberón como complemento pensando que la leche materna no alimenta es un error y una de las mejores formas de cargarse una lactancia: la composición nutricional de la leche materna es bastante similar en todas las mujeres. Si el niño no aumenta de peso como se espera, será el pediatra el encargado de valorar la situación.

Tienes que darle el pecho cada tres horas. ¡Relojes fuera! Hay que olvidar este mensaje que durante años se ha aconsejado incluso por parte de los profesionales sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia a demanda, que consiste en ofrecer el pecho al bebé cuando él lo pida, durante el tiempo que necesite, hasta que el propio bebé lo suelte espontáneamente.

Si estás dando el pecho, no puedes tomar medicamentos. Es un grave error por un principio de precaución mal entendido, ya que no hay tantos fármacos realmente incompatibles con la lactancia. Tu médico o farmacéutico pueden ayudarte a encontrar una alternativa segura. La web www.e-lactancia.org del Servicio de Pediatría del Hospital de Denia contiene un buscador con información actualizada sobre la compatibilidad de un gran número de fármacos.

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