El enemigo más dulce

Cómo controlar el azúcar oculto en tu dieta.

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Los años 80 son conocidos por algo más que las hombreras. Cambiaron nuestro look pero también cómo comemos hoy. La industria alimentaria vivió su propia revolución con la irrupción de los productos light y de los edulcorantes artificiales. Nacía el sin azúcar. No obstante, treinta años más tarde, no estamos más sanos ni más delgados. Todo lo contrario. Y aunque ahora consumimos menos azúcar de mesa, la diabetes de tipo dos y la obesidad (incluso la infantil) no paran de crecer de forma alarmante. La razón: los alimentos, cada vez más procesados, esconden azúcar. Con la ayuda de dos nutricionistas y una dermatóloga desgranamos las consecuencias que este consumo excesivo tiene en la salud del organismo en general y de la piel en particular y te enseñamos a consumir con cabeza... porque a nadie le amarga un dulce.

¿Cómo actúa?

Provoca un subidón inmediato de la glucemia en la sangre. Como consecuencia «el páncreas segrega insulina, una hormona que se encarga de transportar parte de este azúcar al interior de todas las células del organismo y de asegurarse una reserva con el resto. Si después de esto sigue habiendo azúcar sobrante en la sangre, esta se acumula en los adipocitos en forma de grasa», explica la nutricionista Cristina Rodríguez Alconada (Madrid, tel. 917 02 46 27). Es lo que el doctor Barry Sears bautiza como Síndrome de Grasa Tóxica. Las membranas de los adipocitos segregan ácido araquidónico (AA) en exceso, lo que se traduce en adipocitos enfermos, que pueden llegar a romperse y liberar su grasa en el torrente sanguíneo. «Esto favorece la aparición de dislipemias (alteración del metabolismo de los lípidos): diabetes, hipotiroidismo, obesidad, síndrome metabólico, hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia», asegura la nutricionista.

En su justa medida

Hay órganos, como el cerebro, que se alimentan directamente de glucosa, lo que influye en todo el sistema nervioso. Por eso, los hidratos de carbono de alto índice glucémico (los que se convierten rápidamente en glucosa) son muy buena fuente de energía, pero se recomienda un consumo moderado. ¿Cuánto azúcar se debe consumir? «Máximo dos cucharaditas al día en adultos, y una en niños», advierte la doctora Montse Folch (Barcelona, tel. 933 93 31 47).

Azúcar enmascarado

Podemos estar seguros de que un producto no contiene azúcar sólo cuando aparece específicamente en la etiqueta como 'sin azúcar', que no es lo mismo que 'sin azúcar añadido', que simplemente quiere decir que no se le ha agregado más cantidad de la que tiene de forma natural (como la fructosa de los zumos). Recuerda que la frase 'azúcares simples' se refiere a todo lo que termina en osa: sacarosa, fructosa, glucosa... Y mucho ojo, consumir algo light supone un 30% menos de calorías, pero no necesariamente menos azúcar. Algunos alimentos que contienen azúcar oculto: el fiambre de pavo, las patatas de bolsa, refrescos, una hamburguesa...

¿Blanco o moreno?

El refinado (blanco) pierde todas las sales minerales, fibras y vitaminas debido a las altas temperaturas y los productos químicos que se emplean en su elaboración. El azúcar moreno es una mejor opción, aunque «también pasa por un proceso parecido, por eso cuanto menos oscuro es, más refinado está y menos propiedades tiene», advierte la doctora Rodríguez Alconada, que aconseja el azúcar integral: «Es el jugo de caña evaporado por calentamiento y conserva todos los minerales, los oligoelementos y las vitaminas».

Los mejores edulcorantes

Stevia: Procede de un arbusto que se cultiva en regiones subtropicales. Es rica en hierro, manganeso, cobalto, proteínas, fibra, calcio, fósforo y vitaminas A y C. Ayuda a prevenir la diabetes, facilita la digestión, disminuye la absorción de hidratos de carbono. Además es va­sodilatadora, diurética y regula la presión arterial.

Sirope de ágave: Se extrae de un cactus tropical, muy común en México. Tiene un índice glucémico bajo y es rico en fructooligo­sacáridos, con una función prebiótica beneficiosa para la salud intestinal.

Sacarina: Uno de los aditivos alimentarios más es­tudiados. A pesar de los rumores, no hay relación entre su consumo y la incidencia de cáncer. Eso sí, se recomienda una ingesta diaria de no más de 5 mg por kilo de peso.

Aspartamo: El más utilizado, ha sido objeto de mucha controversia. La Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea dice que es seguro y no provoca cáncer. La ingesta diaria recomendada: 40 mg/kg de peso.

¿Cómo afecta a la piel?

Produce una reacción física llamada glicación, que tiene lugar cuando «la glucosa, es decir las moléculas de azúcar que se encuentran en la sangre, se adhiere a las proteínas de la dermis, dando lugar a la formación de AGEs (Advanced Glycation End Products), que rigidifican el colágeno y la elastina, e impiden la renovación, reparación y regeneración de la piel», explica la médica estética Mª Rosa García Maroto (Madrid, tel. 915 63 84 64).

La glicación es responsable del 25% del envejecimiento cutáneo. Algunos ingredientes cosméticos, como los arándanos, los polifenoles, la granada y la carnosina, con gran capacidad antioxidante y antiinflamatoria, reducen la formación de enzimas destructoras del colágeno y fortalecen los fibroblastos, evitando que la piel pierda elasticidad y firmeza y ayudando a que seamos menos vulnerables a los radicales libres. Estas son algunas de las cremas antiglicación disponibles en el mercado:

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Guerlain

'Abeille Royale Cure', con jalea real. De Guerlain (216,90 €).

Estée Lauder

'Advanced Time Zone', con SPF 15 (85 €). De Estée Lauder.

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Skinceuticals

'Age Interrupter', con arándanos. De Skinceuticals (165 €).

Lierac

'Magnificience Serum Rouge', de Lierac. Con granada (81 €).