Dietas: los 7 mandamientos contra el efecto rebote

Consejos de experto para evitar el efecto rebote

Ponerse a régimen y decir adiós los kilos sobrantes en tiempo récord es una idea que se está quedando obsoleta y que deja paso al cambio de hábitos con su pérdida de peso progresiva (lenta, sí) pero duradera en el tiempo. Has vivido muchas veces el efecto rebote y estás agotada, como es lógico. ¿Preparada para que sea la última vez?

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Oro líquido

'Perder de manera exprés los kilos que deben irse en varios meses es el primer error', la Dra. Elvia Santos, de la clínica Dalystetic indica este consejo como premisa antes de someterse a una pérdida de peso.

En cuanto a las técnicas propone dos: bajar la cantidad de carbohidratos para quemar las reservas de grasa y aumentar la ingesta de proteínas, saciando, manteniendo el tono muscular y produciendo una pérdida de peso saludable. 

Después de la dieta que elijas seguir y una vez logrado el objetivo, hay siete pasos que deben mantenerse en el tiempo para evitar que todo lo perdido vuelva a nuestro cuerpo: el temido efecto rebote.

El primero será incluir aceite de oliva (virgen extra, mejor) es ideal para obtener grasas saludables y Omega-3, fundamentales en nuestra alimentación, en botella de cristal y prensado en frío, para la elaboración y aderezo de toda clase de platos.

Fuentes de energía saludables

María Verdejo, de Dalystetic dice 'Esto se consigue principalmente, consumiendo en abundancia gran número de vegetales, frutas, verduras, hortalizas, legumbres y frutos secos, estos últimos indispensables para ello, además de por su alto contenido en fibra. Por ejemplo, podemos añadir piñones o nueces a nuestras ensaladas así como semillas (de amapola, amaranto, lino dorado o sésamo). '

En cuanto a la fruta y vegetales, recomienda consumir cinco raciones al día de cada, a ser posible crudas y con su piel, aunque para no caer en la rutina, bien puede servir en ocasiones la preparación de licuados o smoothies a los que añadir raíz de jengibre, cúrcuma u otros según el gusto.

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Haz de la comida rápida, la versión 'healthy'

Aunque una hamburguesa, una pizza o un perrito caliente son siempre una tentación a la que es difícil renunciar, en realidad podemos comerla pero no en cantidad, siempre y cuando la hagamos en casa, con productos frescos y de temporada que realcen el sabor, aroma, color y textura, evitando lógicamente, aquellas que solemos pedir por teléfono bien por pereza o falta de tiempo. 

También deben desterrarse los fritos y los productos refinados como el azúcar blanco, que se puede sustituir por stevia, miel, panela o sirope de agave, si bien ya lo obtenemos de la fructosa que contienen las frutas que tomamos a diario.

Agua, por favor

Cierto es que en sí, ni engorda ni adelgaza puesto que su valor calórico es nulo. Pero es absolutamente necesaria, el motor de nuestro cuerpo. Lo recomendable es beber unos 8 vasos al día, más o menos. ¿Y el vino? Siempre con moderación y durante las comidas. 

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Haz actividad física

Incluye rutinas de fuerza para mantener el tono muscular y restar calorías, no te centres sólo en el ejercicio cardiovascular. Inclúyelo, sí, pero complementándolo. 

'Hay muchísimos prejuicios acerca de los ejercicios de fuerza, pero están realmente indicados para efectuar una pérdida de peso, al contrario de lo que mucha gente cree', nos indica el experto en ejercicio físico y coach Carlos Quevedo

No te preocupes, no vas a convertirte en Hulk. 

Al rico cereal

Consúmelos pero ten en cuenta estos matices: que sean integrales, evitando los industrializados, los productos refinados, la pasta y el pan blanco… Cámbialos por la quinoa, el mijo, el arroz rojo salvaje, el bulgur, la espelta, el teff o la kasha (trigo sarraceno). Estos nos aportan fibra e hidratos de carbono completos, los cuales debemos consumir a diario. 

¿Y para desayunar? no está de más optar por el salvado de trigo o avena, excelente para ayudar a bajar los índices elevados de colesterol en sangre, nos cuentan los expertos de Dalystetic.

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Mucha proteína

Es esencial para reparar y crear músculo. Si podemos, debemos obtenerla de carnes blancas y magras (pavo o el pollo, y limitar el habitual exceso de carnes rojas) y pescado, en especial el azul: salmón, anchoas, trucha, sardinas…

¿Otras fuentes? los huevos, lácteos descremados, bebidas vegetales de almendra, avena, arroz o soja, y el tofu (para las opciones vegetarianas/veganas).

El kéfir, en especial el de agua o leche de cabra regeneran la flora intestinal y el buen funcionamiento del sistema inmune. 

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