Lo último: tratamiento de la migraña con Botox

La migraña crónica hasta ahora se trataba con fármacos solos o asociados entre sí. Pues bien, en nuestro país, Reino Unido, Alemania y EE UU ya se hace con Botox y lo cubre la Seguridad Social. Te lo contamos.

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“La migraña crónica se define por la presencia de cefalea 15 ó más días al mes, durante al menos tres meses, de los cuales mínimo 8 corresponden a migraña –dolor de cabeza muy intenso e incapacitante-“, define el Dr. Julio Pascual, profesor titular de Neurología del Hospital Universitario Central de Asturias –Oviedo-. En nuestro país afecta al 2,3% de la población y es más frecuente entre mujeres de edad media: “lo sufren hasta el 5% de las mujeres entre 40 y 50 años”, según el experto. Además, es muy frecuente que quienes la padecen también tengan ansiedad, depresión, trastornos del sueño, obesidad, lumbalgia, hipercolesterolemia, alergias y sinusitis, entre otros trastornos asociados.  

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Hasta ahora se trataba con fármacos solos o asociados entre ellos: betabloqueantes, antiepilépticos, antihipertensivos, antagonistas del calcio, antidepresivos. Pues bien, ahora “la toxina botulínica –más conocida como Botox- ha demostrado que reduce en más de un 50% el número de días que se sufre migraña. Además, reduce significativamente los días con cefalea moderada a severa y el número medio de fármacos preventivos que hay que tomar –de 10 a 2-, mejora en un 50-70% la frecuencia de las crisis y, en general, la calidad de vida permitiendo hacer vida normal”, asegura la Dra. Margarita Sánchez del Río, responsable del Programa de Cefaleas del Hospital Ruber Internacional. Y lo mejor de todo es que el tratamiento está cubierto por la Seguridad Social. En un hospital o clínica privada el coste del vial es de 213 €, a lo que hay que sumar el coste de “la mano de obra” del médico.  

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La técnica

La forma de infiltración es muy sencilla y está estandarizada. Se pinchan entre 150 y 195 unidades en 30/40 puntos distintos de la cabeza y la nuca –frente, laterales, nuca y cuello-, con una aguja muy fina, y siguiendo el trayecto de los nervios, y así desbloquea las sustancias que producen el dolor de cabeza. “Lo que produce dolor de cabeza es la liberación de unos péptidos –sobre todo el CGRP-, que hace que se sensibilice “el circuito” y se entre en un círculo vicioso. Pues bien, la toxina botulínica tipo A inhibe la liberación de éstos péptidos”, asegura el Dr. Pascual. Empieza a hacer efecto a los 7/10 días y hay que pincharla cada 3 meses y asociarla con otros fármacos –normalmente Topiramato-. “A medida que va mejorando el paciente puedes alargar la inyección y bajar la dosis de fármaco oral”, explica el neurólogo.

A evitar

“Entre los factores modificables que predisponen al desarrollo de la migraña crónica destacan el estrés, los trastornos del sueño, la obesidad, la depresión, el consumo frecuente de analgésicos y el abuso de cafeína”, según la Dra. Sánchez del Río.