Blanqueamiento dental

La búsqueda eterna de la sonrisa perfecta es un hecho que no pasa de moda en el ámbito de la belleza. Hay un culto grande hacia ella porque constituye una pieza clave en nuestra carta de presentación física y genera unas u otras primeras impresiones en los demás. Una de las técnicas que acercan a nuestros dientes a la 'tierra prometida' es el blanqueamiento dental, y detrás de él, un mundo completamente desconocido.

Lo más popular

¿Qué es? El blanqueamiento dental o aclaramiento es un procedimiento por el cual, mediante un protocolo de oxigenación efectuado por un agente aclarador químico, el esmalte dental adquiere un color más claro y brillante que el original, pero siempre dentro de su escala cromática. Por ello, no obtendrán el mismo nuevo color unos dientes amarilleados por tabaco o café, que otros con una tonalidad grisácea provocada por tetraciclina.

Publicidad

¿Qué tipos hay? Básicamente existen dos composiciones diferentes en los productos responsables del aclaramiento: peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida (disolución de peróxido de hidrógeno y urea).

¿Por qué hay tanta controversia y dudas sobre este tratamiento? Porque es un proceso que si no se hace bien y de manera segura, puede tener consecuencias fatales. No hay que olvidar que se emplean productos que alteran, de alguna manera, nuestros dientes.

Lo más popular

¿Cómo pueden adquirirse? Pueden realizarse junto a un tratamiento en una clínica odontológica o comprarlos en farmacias, centros comerciales e internet.

¿Para todo tipo de dientes? Sólo para los naturales. El blanqueamiento no actúa sobre fundas, carillas o cualquier material artificial que esté sobre el diente o le sustituya. Puede aclarar empastes blancos, pero eso no ocurre en todas las ocasiones.

¿Para todo tipo de personas? «No está indicado para personas con encías retraídas, sensibilidad extrema, o alguna enfermedad que afecte a algún tejido blando, como la gingivitis» aclara la Doctora Daniela Carranza, odontóloga del Instituto Profesor Sada.

¿Cuáles son las medidas de seguridad que hemos de tomar? «La primera de todas es estar bajo asesoramiento médico, elijamos la vía que elijamos. Si preferimos no realizar el tratamiento en el dentista, sí que debemos acudir a él para informarle del producto que hemos comprado y que valore si es seguro y apto para nosotros», aclara la odontóloga.

¿Son buenos todos los productos que se venden? «No todos los que se dispensan o los que se venden en España están aprobados por la Agencia de Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, ni por la ADA (la Asociación Americana de Dentistas, para productos americanos). Por eso hay que comprobar si los productos que utilizamos están sujetos a estos reglamentos. Su seguridad depende de la calidad del producto y de la concentración del peróxido de hidrógeno y de la de carbamida» declara la Doctora Carranza. Hay que tener mucho cuidado con los productos extranjeros que se compran por internet, ya que sus reglamentos pueden ser diferentes o más laxos en términos de seguridad.

¿Qué procedimiento hay que seguir? Daniela Carranza explica que «si se acude a consulta para realizar el blanqueamiento in-situ, lo primero que hará el odontólogo es una evaluación en la boca del paciente, que ha de estar sana y tener dientes naturales para entonces saber si es apto o no para un aclaramiento dental. Evaluará los tejidos duros y blandos para ver su estado y seleccionar adecuadamente el tipo de peróxido que se va a emplear, así como el tratamiento. Si es en la clínica, la concentración de peróxido de hidrógeno rondará un 25%, y si se decide dispensar un kit ambulatorio para el paciente, la concentración de peróxido de hidrógeno será de un 6% y entre un 10 o 16% si es de carbamida. En farmacias, las concentraciones de ambos productos no deben superar el 1%.

¿Cuánto dura?
El resultado de un tratamiento blanqueador durará entre seis meses y dos años, dependiendo del cuidado que tenga el paciente y de sus hábitos. Podría repetirse de nuevo en unos años.

¿Qué medidas hemos de tomar después de hacérnoslo? Deberíamos seguir una dieta blanca, es decir, un consumo de alimentos que no tiñan la dentadura. Evitando el café, té, vino o fumar. El aumento de porosidad de la dentina será momentáneo, y el diente se remineralizará poco a poco. Cuantos menos alimentos que tiñan consumamos y menos tabaco fumemos, menos se oscurecerán con el paso del tiempo.

¿Qué es el blanqueamiento exprés? Es un protocolo que dura una hora aproximadamente y se realiza con el uso de un gel blanqueador de peróxido de hidrógeno acelerado por una luz LED. El paciente sale con los dientes más blancos y brillantes en una sola vez y en sesenta minutos, sin necesidad de férulas nocturnas o varias sesiones.En el Instituto Profesor Sada tiene un coste aproximado de 470€, y su precio general, si es de buena calidad, rondará esa cifra.

¿Qué es la blancorexia dental? Es la adicción u obsesión por tener los dientes cada vez más blancos, que conlleva abusar de estos tratamientos y puede tener consecuencias irreversibles, aparte de un resultado estético absolutamente artificial.

¿Qué efectos secundarios podemos tener? Si está mal hecha, podrá producir desde quemaduras en los tejidos blandos y mucosas hasta pérdida de piezas dentales. Lo normal es que pueda aparecer sensibilidad pasajera.

Recuerda: es más importante tener una sonrisa sana, a una sonrisa blanca. Así, que busca seguridad y calidad por encima de todo.