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A pie de playa
Unas escaleras de madera que descienden por las dunas, conectan la casa, de grandes volúmenes acristalados, con la playa. Los propietarios decidieron pintar los muros exteriores en negro, color que les evocaba el aspecto que tenían los techos de paja de la casa original, antes de experimentar una drástica reforma. En el patio, una barbacoa de obra, de diseño lineal, juega con los materiales e incorpora los mismos colores utilizados en la fachada.
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Suite en tonos cítricos
Sensualidad y frescura a partes iguales en el dormitorio principal, vestido con sedosas y mullidas texturas y complementos en pistacho y limón, vibrantes colores ácidos llenos de vida. En la zona de estar, sobre la suave alfombra blanca, resalta la gran mesa de hierro oscura; sirve de apoyo a piezas de cristal y piedras que evocan la playa. Un espejo como telón de fondo refleja el armario con puertas de madera. El cabecero, de formas orgánicas, lleva flexos integrados, y la mesilla se ha lacado con motivos geométricos.
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Comedor
La elegancia de lo esencial. Rodeado de cristaleras, que enmarcan la línea del horizonte como una obra de arte, en este espacio, los muebles básicos componen un comedor de espectacular belleza. El grueso panel de madera blanqueada sirve de apoyo a una obra del propietario, Julian McGowan. La mesa es un prototipo de Gregor Jenkin. Las sillas de pino se esmaltaron en blanco salvo en sus extremos
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Juego de volúmenes
Este rincón del salón saca ventaja de la arquitectura interior con ambientes conectados por amplios vanos abiertos. Elementos rectilíneos coexisten con otros de formas redondeadas, como la mesa de espejo, las butacas rojas Tulip, de B&B Italia, el pie de lámpara reciclado por Gregor Jenkin, o la pintura de Lucinda Mudge. Una butaca antigua, tapizada en terciopelo verde, de Grey’s Antiques (Londres), introduce un oportuno guiño. Al fondo se distingue el comedor de diario, con las coloristas sillas Air, de Jasper Morrison para Magis, que se continúa con la cocina abierta al salón. el duende bohemio de la vivienda también se extiende a la cocina. En ésta encontramos, además del moderno mobiliario, una sofisticada cómoda curva lacada en negro y piezas de colección en la pared, como la pintura de Leon Vermeulen, de Strydom Gallery, y los platos, de Hylton
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Suite en tonos cítricos
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A doble altura
El salón, en dos alturas, cuenta con novedosos elementos arquitectónicos, como el panel de madera de saligna (variedad autóctona) blanqueada que lo separa del comedor o la estrecha abertura que se eleva en vertical hasta la planta superior, y sirve para guardar leña. Sobre la chimenea, una artística composición de espejos refleja la colorista obra de Alexis Preller, colgada en el panel de madera. La mesa de espejo y la lámpara de techo proceden de Mila; y el taburete, de la etnia africana Ashanti, fue adquirido en Amatuli Fine Art.
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Juego de espejos
En este dormitorio predomina el blanco, sin concesiones, color que multiplica la luz, al igual que los frentes de armario revestidos de espejos. En ellos se refleja la cama, con una singular estructura de madera tallada esmaltada en blanco y vestida con una manta étnica en colores tierra. Un espejo redondo devuelve lo reflejado en el armario, consiguiendo un calidoscópico efecto.
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Materiales y colores
Los propietarios decidieron pintar los muros exteriores en negro, color que les evocaba el aspecto que tenían los techos de paja de la casa original, antes de experimentar una drástica reforma. En el patio, una barbacoa de obra, de diseño lineal, juega con los materiales e incorpora los mismos colores utilizados en la fachada.