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Juegos geométricos

Variedad de materiales y espacios con vistas al mar incluidas

Elle.es - 10-07-2009

Se dice que el lujo es el espacio. Y esta casa, de 300 m2 y ubicada en un espectacular paraje natural, es la mejor prueba de ello.

El artífice es Martín Gómez, uno de los jóvenes arquitectos que más ha contribuido a marcar el desarrollo urbanístico de Punta del Este (Uruguay) con su estilo depurado y moderno.

Hacia el océano

Su estudio realizó este proyecto para una familia europea que buscaba un rincón tranquilo donde quedarse a vivir dos temporadas por año, para acortar así nuestros meses de invierno. Para ello, eligieron uno de los rincones más es­pectaculares de la zona, ya que desde él la exuberancia del entorno es más que evidente: la casa, situada en lo alto de una colina, está rodeada de dunas y de vegetación silvestre, y tiene unas vis­tas que se pierden a lo lejos en la in­mensidad del océano.

Amplios espacios

Los techos son de hormigón visto y los suelos de cemento alisado y pulido. Grandes muros verticales de piedra, que contienen volúmenes blancos y acristalados, definen el carácter de la construcción, logrando una sen­sación de ligereza y, al mismo tiempo, de integración con el paisaje.

Al abrir amplios ventanales, se consigue la continuidad absoluta entre el interior y el exterior.

Rincones para el arte

La vivienda está organizada en forma de “L”, de modo que desde todos sus ambientes se puede contemplar el mar. En la planta de acceso da la bienvenida un amplio salón en el que el blanco es el tono protagonista. También lo son las importantes obras de artistas latinoamericanos, como una escultura de madera de Octavio Podestá o unas esferas de acero de Pedro Tyler, que se encuentran suspendidas junto a la escalera que sube a la primera planta.

En el sótano hay tres dormitorios destinados a los invitados y un gran cuarto en el que comparten espacio una zona de juegos y otra de trabajo. Y la planta alta se ha reservado para las estancias principales.

Joyas decorativas

Nada más subir la escalera nos recibe el gran ambiente que comparten el salón y el comedor con la cocina. Aquí se han empleado los mismos elementos decorativos que en el de la planta baja: muebles bajos de diseño italiano, un sofá modular y una Barcelona negra, que contrasta con el blanco del resto del mobiliario.

La diferencia la marca una in­mensa chimenea circular, que separa el salón del comedor y la cocina.

Apuesta por el blanco y el minimalismo

Los tonos blancos dominan también la de­coración del dormitorio principal, en el que una gran ventana de ojo de buey permite la entrada de luz y ofrece una increíble vista del paisaje.

Junto a él está el baño, en el que prima el minimalismo, tanto en materiales –piedra en las paredes y cemento pulido en los suelos–, como en la decoración, sencilla y con elementos de líneas rectas.