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La propietaria
Desde hace cinco años Fátima de Burnay ocupa en esta casa su universo particular. La descubrió cerca de la conocida tienda de complementos Kala que tenía abierta en esa época junto con su prima, Eugenia Silva. Le encantó “que fuera antigua, que estuviera un poco destartalada y que prácticamente no se hubiese tocado durante años”, nos cuenta Fátima.
Y es que para dar rienda suelta a su inagotable pasión creadora, qué mejor que contar con un espacio donde poder intervenir partiendo de cero y adaptarlo a sus gustos personales. También le apasionó la zona en la que se encontraba, el barrio
madrileño de Chamberí, porque “era como un pueblito”.
De la reconversión de la vivienda se encargó ella misma; pintó de blanco paredes y techos y la llenó con sus tesoros. Este es el resultado, ¿pasas?
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Recibidor
En el recibidor de la casa, cómoda heredada; vitrina con ave disecada, de Anmoder, y silla Side Chair, de Bertoia; procede de Pedras e Pessegos, Oporto.
La decoración de la pared la realizó
Fátima con aironfix de terciopelo.
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Salón
La pared principal la ocupa una estantería de obra con chimenea que ya estaba en la casa. Butacas de leopardo y lámpara en arco de Futuramic; mesita auxiliar de Pedras e Pessegos, y plaid rojo, de Antennae. Pie de escayola, obra de Jerónimo Hernández-Gil.
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Recuerdos de la infancia
La pieza más llamativa del salón es el sofá (era la cama de Fátima cuando era pequeña) con colcha, de Antennae, y cojines, de Nobilis, Antennae y MCH.
La alfombra es un regalo, el puf, de Làpety,
y la obra de la pared, de Juan Giralt.
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Piezas recicladas
En un rincón del salón, se utiliza como librería la parte superior
de un aparador recuperado con la trasera revestida con papel
pintado. En la pared, una composición formada por imágenes de Venecia.
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Detalle
En una mesita baja, dos de los tocados que crea Fátima
de Burnay, con tejidos drapeados y guirnaldas de diminutas flores.
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Cocina
En la cocina se mantiene el espíritu bohemio y conciencia de reciclaje que domina toda la casa: junto a una mesita recuperada, un platero de madera adquirido en un mercadillo en Comporta
y platos, de El Almacén de Loza.
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Color y contraste
Sobre el aparador, procedente de Pedras e
Pessegos, vajilla de El Almacén de Loza. En la pared, cuadros de la propia Fátima y de Ops.
El neón es de la galería Pepe Pisa, la silla blanca
en primer plano, de Vitra, y el mantel, de Làpety.
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Alegres detalles
Los toques de color los ponen
en cada rincón las vajillas y piezas como la silla roja de Làpety.
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Dormitorio
Destaca la composición creada en la pared con espejos circulares procedentes
de un anticuario portugués y la butaca de leopardo, de Anmoder.
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Calidez
En el rincón del dormitorio se respetó la chimenea original de la casa. Sobre la cama, cuadro oriental recuperado. La colcha estampada es de Antennae y las flores fucsias de Bourguignon.
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Piezas originales
En el cuarto de baño se respetaron los lavabos antiguos aunque se actualizaron pintándolos de blanco. Las paredes están llenas de cuadros regalados y obra de Fátima.