Rompiendo las olas
La mejor arquitectura mediterránea y depurado interiorismo
Asomada al mar desde un acantilado, esta casa en La Provenza es un envidiable refugio de verano, acariciado por el sol, las olas y el viento. En la isla privada de Bendor, resume la mejor arquitectura mediterránea y un depurado interiorismo.
Fotos: Andreas Von Einsiedel. Texto: Johanna Tornycroft/Ana Rodríguez Frías. - 19-06-2008
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Frente al mar
Enclavada en las rocas, con vistas privilegiadas al mar Mediterráneo y una sobria fachada de paredes encaladas, la casa está en comunión con la naturaleza.
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En busca de la sombra
El porche, que tiene el mar como horizonte, se convierte en un agradable salón de verano. Está equipado con asientos de roble hechos a medida, mullidos cojines y almohadones de lona, linternas de latón marroquíes, sillas plegables y mesas de madera, de Royal Arrow.
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Reflejos de color
El salón se refleja en un precioso espejo adquirido, al igual que las lámparas, en Maison de Famille, en París.
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Rojo vibrante
Paredes y suelos neutros realzan el rojo vibrante de los asientos. La mesa es un cenicero años 50, hecho a gran escala en formica por Stephan Nikolaev.
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Sinuosa y en blanco inmaculado.
Así es la bonita y sugerente escalera de caracol que conecta el salón con la planta baja.
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Dormitorio luminoso
El paisaje exterior, los frondosos árboles, el horizonte marino y la terraza se cuelan por los ventanales y se repiten en los espejos del dormitorio, presentes en la pared y en la llamativa cómoda.
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A la medida.
El blanco también es el protagonista en el baño, donde destaca la zona de lavabos con un mueble a medida y piezas de Jacob Delafon.
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En el paraíso
A tres pasos del dormitorio, esta zona de descanso, equipada con tentadoras tumbonas de madera, miran hacia el mar.
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El gran azul
Las cristalinas aguas de la piscina parecen prolongar su vida en la inmensidad del horizonte marino. La piscina y el jardín son los elementos que comparten la casa nueva y la histórica.
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Se come fuera
En el interior de la casa no hay comedor, porque las comidas se hacen en el jardín.