Tu piel sigue quemándose después de un día de playa

Sentimos dar esta mala noticia. Según un estudio, las células de la piel siguen reaccionando al daño del sol horas después de su exposición. Pero que no salten las alarmas, aún, porque tenemos la solución.

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Seguro que te ha pasado muchas veces. Vas a la playa, o la piscina, te tumbas bajo el sol y poco a poco ves cómo tu piel va adquiriendo un bonito bronceado (¡objetivo conseguido!). Pero cuando vuelves a casa y te miras frente al espejo, te das cuenta que ese tono moreno y luminoso de antes se ha convertido en un rojo cangrejo. ¿Por qué adquirimos este color característico si no nos hemos quemado? Siempre nos hemos hecho esa pregunta y ahora científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale nos dan la respuesta. El daño que provocan los rayos UV a la piel puede continuar varias horas después de su exposición.

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Hasta ahora sabíamos que los rayos solares dañan las células de la piel, dilatando los vasos sanguíneos y provocando una inflamación celular. El resultado no es otro que el enrojecimiento y dolor de la piel que experimentamos tras un día de playa. Para protegernos de este tipo de daño, lo más básico es aplicarnos crema solar, como Waterlover Sun Milk, taparnos la cabeza con un sombrero e intentar llevar ropa clara.

Pero después de conocer la teoría de estos científicos, podríamos empezar a sentirnos un poco engañadas. Según su estudio, las células de nuestra piel siguen reaccionando al daño de los rayos UV horas después de la exposición solar. En concreto, la melanina –el polímero que dicta el color de la piel y el cabello– absorbe los rayos UVB y disipa el 99,9% de su radiación para protegernos, pero el alto nivel de energía que transmiten los rayos solares puede seguir dañando el ADN de la melanina durante dos horas tras la exposición de la piel a la luz solar. Para que nos hagamos una idea, este tipo de reacción química se produce con la luz de las luciérnagas.

¿Esto significa que ya no podemos tomar más el sol? No, no nos alarmemos tan rápido, porque no todo son malas noticias. Este nuevo descubrimiento abre una puerta más en la lucha contra la radiación solar y los problemas asociados a su exposición. Los expertos creen que tomar antioxidantes al final del día puede ayudar a absorber los electrones alterados antes de que puedan afectar al ADN de la melanina.

Por lo tanto, nos queda algo de esperanza si nos quedamos dormidas leyendo bajo el sol o nos dejamos alguna zona del cuerpo sin cubrir con la crema solar, porque puedes usar productos ricos en antioxidantes –vitamina C, ácido ferúlico, vitamina E, resveratrol y floretina– por la noche para frenar el proceso químico de la piel. Uno de nuestros remedios favoritos es la crema corporal After Sun-Lait Corporel de Biotherm, que contiene vitamina E y extracto de alga regenerativa Life Plankton, ayudando a curar la piel e hidratar profundamente sus células.

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