Desmontamos los mitos sobre el envejecimiento prematuro

¿Debo utilizar cremas antiarrugas a los 25 años? ¿Hasta qué punto influyen los genes en el envejecimiento de la piel? ¿Y la postura en la que duermes? Damos respuesta a las teorías del imaginario colectivo sobre los efectos del paso del tiempo en nuestra piel ¡Atenta!

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A todas nos encanta lucir una piel más suave que la de un bebe, joven y sin asomo de arrugas, ¿verdad? Y, reconócelo, para conseguirlo echas mano de los mejores productos de tu neceser y llevas a cabo multitud de tratamientos posibles para el cuidado de la piel. Todo es poco cuando se trata de eliminar o prevenir las primeras líneas de expresión en nuestro rostro. Pero cuidado, no es oro todo lo que reluce y algunas de las creencias populares que están arraigadas en nuestro pensamiento no son más que falsas teorías. ¿Preparada para conocer qué es mito y qué es realidad? Coge boli, papel y apunta.

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Si tu madre no tiene arrugas, tú tampoco las tendrás. Falso

Lo creas o no, las arrugas son las consecuencias visibles del modo en el que has tratado tu piel a lo largo del tiempo y, aunque la genética juega un papel importante, no determinará la aparición de los signos de envejecimiento a una edad o a otra. El alcohol, el tabaco, no dormir lo suficiente y llevar un estilo de vida poco saludable son enemigos mucho mayores para tu piel que los genes.

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Tu postura al dormir no influye en la aparición de arrugas. Falso

Sabemos de sobra que dormir entre 7 y 8 horas es esencial para el cuidado de nuestra piel pero solemos pasar por alto que la posición en la que dormimos habitualmente puede influir (y mucho) en la aparición de las primeras arrugas. Si duermes boca abajo, por ejemplo, estás obstruyendo los folículos de la piel, lo que también provoca la aparición de ojeras y bolsas. Mientras que si te acuestas de lado, aunque no causa tanto daño a la piel como dormir boca abajo, puede ocasionar arrugas en la frente y en el escote. ¿Lo mejor? Dormir boca arriba ya que, según los expertos, favorece el aplanamiento de los contornos faciales y previene la aparición de líneas de expresión.

Tu postura de dormir puede influir en la aparición de arrugas
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Si no usas maquillaje, no hace falta limpiarse la cara. Falso

Aquí (casi) seguro que te hemos pillado. Por mucho que lo crea el imaginario colectivo debemos gritar a los cuatro vistos que NO debemos irnos a la cama sin una buena limpieza facial. Da igual si te has maquillado o no, la piel está continuamente expuesta a contaminantes y a la polución del medio ambiente, por lo que el tónico facial y la crema hidratante deberán ser tu 'must' cada noche antes de dormir. No solo conseguirás oxigenar tu cutis, permitiendo que absorba mucho mejor los productos, sino que conseguirás retrasar durante bastante tiempo la aparición de los primeros signos de envejecimiento.

Además de desmaquillarte, es necesario que limpies tu rostro todas las noches

El bronceado es perjudicial para la piel. Falso

Los excesos siempre son malos y con el sol, pasa exactamente igual. El astro rey es uno de los mayores enemigos de la piel y uno de los principales causantes de la aparición de manchas y arrugas pero eso no quiere decir que, evitando una exposición prolongada y usando la protección adecuada-preferiblemente por encima de 30-, no podamos conseguir un bonito bronceado sin poner en peligro a nuestra piel y a nuestro organismo.

Evita una exposición prolongada al sol y en horas de máximo calor

El envejecimiento comienza a los 25 años. Verdad a medias

Vale, es cierto que a partir de los 25 años ya debemos prestar atención al cuidado de la piel puesto que a esta edad se comienza a perder colágeno y elastina. Pero, tranquila, eso no quiere decir que empieces a embadurnarte de cremas antiarrugas mañana, tarde y noche como si fuera el fin del mundo. Un tónico facial, una crema hidratante y una buena alimentación serán suficientes por el momento para conseguir una piel sana y nutrida. Será a partir de los 30 cuando comiencen a aparecer las primeras arrugas finas y superficiales. Aunque, ya sabes, en tus manos está la posibilidad de retrasar todavía más su aparición. ¡Ponte manos a la obra!

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