Cómo usar bien el exfoliante

¿Cada cuánto debemos exfoliar el rostro? ¿Qué productos hay que aplicar? ¿Qué pasos hay que seguir antes y después? ¡Te sacamos de dudas!

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La edad, el estrés, la contaminación, el frío o la falta de cuidados hacen que nuestra piel se deshidrate y adquiera un aspecto áspero, reseco y sin vida. Sin embargo, sabemos que a todas nos encanta lucir un cutis sano y luminoso siempre y, ahí, la exfoliación juega un papel esencial, permitiendo que la piel se regenere y produzca nuevas células. ¿Sabes si lo haces correctamente? Toma nota de los 'tips' que te dejamos a continuación y prepárate para lucir un cutis de cine.

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Hidrata siempre después de exfoliar

Tener la costumbre de exfoliarte el rostro o el cuerpo está muy bien pero de nada te sirve si después no llevas a cabo una hidratación completa. Sabemos que la exfoliación es esencial para la regeneración de las células muertas y para limpiar la piel en profundidad, pero la hidratación también es muy importante para aportarle a ésta el agua y los nutrientes que necesita para ejercer de barrera contra los agentes externos. Eso sí, aplícate la crema después de la exfoliación y nunca antes, solo así conseguirás obtener el máximo beneficio.

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No exfolies con demasiada frecuencia

Si piensas que por exfoliarte el rostro todos los días vas a conseguir una piel mucho más suave y sana, cuidado, estás muy equivocada. Esta es una de las creencias más comunes pero lo cierto es que si exfolias muy a menudo puede suceder todo lo contrario: aparición de impurezas, rojeces e irritaciones. Todo ello debido a la alteración del ph natural de la dermis. ¿Cuál es, entonces, la frecuencia ideal? Si eres de las que tiene la piel grasa lo mejor es realizarse la exfoliación una vez a la semana. Por el contrario, si tienes la piel seca bastará con una vez cada quince días. De esta forma, favorecerás la regeneración celular y la limpieza de los poros será mucho mayor.

Presta atención a tu tipo de piel

Es uno de los aspectos que solemos pasar por alto pero es también uno de los que más importancia tiene a la hora de conseguir una rostro perfecto. Si cada tipo de piel precisa un cuidado diferente, con la exfoliación no iba a ser menos. Identifica si tienes la piel grasa, mixta, seca o sensible y aplícate el exfoliante que mejor se adapte a sus características.

No frotes con demasiada fuerza

Despídete de las esponjas ásperas y apuesta por unas que sean de una textura mucho más suave. A continuación, masajea el rostro despacio, en forma circular y siempre de arriba hacia abajo. No solo evitarás que tu piel se irrite y se llene de rojeces, también conseguirás que el sérum y tu crema hidratante penetren mejor en las capas más profundas. ¡Alucinarás con el resultado!

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