6 claves para elegir el sujetador deportivo perfecto

Rozaduras, irritación, dolor de espalda o caída de los senos son algunas de las consecuencias de no llevar un sujetador deportivo de buena calidad. Aquí, las claves para dar con el sostén perfecto.

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Nos ponemos una camiseta mona y nos calzamos las últimas deportivas que han salido al mercado. Ya estamos listas para salir a correr. Pero, ¿qué ocurre con el sujetador? ¡Ese detalle siempre se nos pasa por alto! La mayoría de nosotras no le damos importancia al uso de un buen sujetador deportivo, pero lo cierto es que es tan fundamental como llevar unas buenas zapatillas de 'running' que nos hagan las menos rozaduras posibles.

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Y es que entrenar sin un buen soporte no solo es incómodo sino que daña al tejido mamario así como los ligamentos que soportan el pecho en general. Al poner los senos en esa situación, incrementamos la posibilidad de que la zona se debilite dando lugar a los pechos caídos. No te preocupes, encontrar el sujetador deportivo ideal no es una tarea tan complicada como parece si prestas atención a los siguientes consejos. ¡Toma nota!

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Elige bien tu talla

¿Cuántas de nosotras nos hemos comprado un sujetador a 'ojímetro' que luego no nos hemos podido poner? Escoger la talla adecuada es lo primero que debes tener en cuenta a la hora de elegir el sujetador deportivo perfecto. Opta por uno de un tamaño similar a los sostenes que utilices regularmente. Los soportes universales (S,M,L) proporcionan menos sujeción porque no están adaptados a la medida de cada pecho.

Pruébalo

Antes de comprar un sostén deportivo, asegúrate de ponerlo a prueba para ver si es el que mejor se adapta a ti. ¿Cómo? Intenta saltar arriba y abajo, inclínate hacia adelante y levanta los brazos. De esta forma podrás comprobar si el sujetador se mantiene en su lugar mientras te mueves. Si no es así, corre a cambiarlo por otro. Además, intenta comprar un sujetador deportivo que cubra cada seno por separado, ya que te ayudará a controlar los movimientos y tu pecho estará mejor apoyado y protegido.

Fíjate en el material con el que esté fabricado

Parece una tontería pero es una máxima que no podrás pasar por alto. El tejido con el que esté fabricado nuestro sujetador deportivo es fundamental para ahorrarnos las dichosas y molestas rozaduras en las zonas del pecho y de las axilas. Procura elegir uno con un material 100% transpirable y con lycra de buena calidad, como los 'Colmax' o los 'Double Dry', ya que estos regulan el sudor y ayudan a evitar las irritaciones.

Sin aros, transpirable y sin costuras

Un sujetador deportivo, por mucho pecho que tengas, NUNCA debe llevar aros. Estos sólo producirán roces e, incluso, heridas debajo del pecho. Si un sujetador es de calidad, los aros no son necesarios para la sujeción. Asimismo, olvídate también de las costuras ya que sólo conseguirás que te rocen la piel cuando hagas ejercicio.

Alto, medio o bajo impacto

¿Eres de las que practicas deportes intensos como el ciclismo o el crossfit o prefieres algo más sosegado, como pilates o yoga? Atenta a este detalle que suele escaparse pero que conviene tener muy, muy en cuenta. La clave para elegir el sujetador deportivo ideal está en la intensidad que llevas a cabo en el ejercicio. Estos son los tres grados que podemos encontrar:

-Alto impacto: Running, bodypump, basket, fútbol… Si practicas alguno de estos deportes sabrás que tu cuerpo está sometido a un entrenamiento muy intensivo. Para que tus pechos no sufran con el movimiento, te aconsejamos que utilices sujetadores con gran sujeción, como los de espalda cruzada o los que cuentan con costuras reforzadas.

-Medio impacto: Aquí podríamos incluir actividades como el power walking, el patinaje o los paseos en bici. En este caso, opta por un sujetador transpirable y con copas que se ajusten al pecho.

-Bajo impacto: A las amantes del yoga y el pilates, deportes incluidos en este grupo, les vendrá bien cualquier tipo de sujetador que tenga un mínimo de elasticidad para el movimiento y sujeción.

¿Cada cuánto tiempo hay que sustituirlo?

Los sujetadores deportivos son como las zapatillas de correr. Con el paso del tiempo y su uso frecuente envejecen y empiezan a perder su función principal. Al igual que ocurre con el calzado, se estima que el tejido del sujetador comienza a perder propiedades y elasticidad entre los seis meses y un año. Si la banda elástica situada en el torso se levanta o enrolla y las correas o tirantes de los hombros están flojos son señales inequívocas de que debes ir pensando en cambiar de 'suje' y jubilar al anterior lo antes posible.

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