Por qué debemos decir NO a la 'operación bikini'

Tal y como la conocemos.

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El verano está a la vuelta de la esquina y, con la llegada de la temporada estival, somos partícipes de la proliferación de las llamadas 'dietas milagro', con motivo de la famosa operación bikini. Se acercan las vacaciones, el destino elegido es la playa (cómo no) y queremos lucir tipazo este verano. Sin embargo, parece que nos ha pillado el toro, así que recurrimos a lo de siempre: dietas milagrosas que prometen una pérdida de peso considerable en muy poco tiempo.

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Te contaremos un secreto: estás cometiendo un error. Estas dietas tan milagrosas tienen efecto rebote y, tan pronto como adelgazas, vuelves a recuperar lo que has perdido. ¿Tu único objetivo es lucir figura este verano? Quizá deberías saber los riesgos que este tipo de métodos suponen para tu salud.

Aquí, una serie de razones que te harán olvidarte de la operación bikini este verano.

Resultados a muy corto plazo

El problema con este tipo de dietas 'milagro' que prometen resultados increíbles en muy poco tiempo, es precisamente lo que ocurre a largo plazo. Estos regímenes son muy restrictivos durante el periodo de tiempo en que queremos adelgazar, y nos prohíben muchos alimentos o nos proponen cantidades casi ridículas en cada comida. ¿Adelgazamos en un par de meses? La mayoría de las veces sí. El problema es que, cuando retomamos nuestra rutina habitual, y volver a introducir hidratos, lácteos o alimentos grasos en nuestra dieta, el peso se recupera fácilmente. No tomamos una rutina de alimentación sana, basada en una dieta equilibrada, sino que hacemos un régimen de alimentos muy estricto que, cuando lo rompemos (y está claro que en algún momento lo vamos a romper), todo el proceso ha sido en vano.

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Perjudiciales para la salud

Es obvio que una dieta en la que se restringen importantes grupos de alimentos o en las que el aporte calórico y energético no es suficiente, provoca importantes carencias nutricionales (falta de hierro, vitaminas…) . Pero además, suponen grandes riesgos para la salud a largo plazo.

Por ejemplo, las dietas con alto contenido en proteínas y bajo en carbohidratos, pueden ser causantes de enfermedades crónicas como la osteoporosis, cálculos renales, cáncer, enfermedades cardiovasculares e incluso obesidad. En todas las dietas en las que se prohíben grupos de alimentos que son fundamentales para una alimentación equilibrada, se corre el riesgo de perder mucha musculatura y desequilibrios en el metabolismo.

Desaprendizaje nutricional

Otro de los grandes problemas relacionados con las llamadas 'dietas milagro', que aumentan con la llegada de eventos puntuales como las vacaciones de verano es que recurrimos a ellas por pura desesperación. Hemos probado cientos de dietas (la mayoría muy parecidas entre sí), hemos oído cientos de opiniones y experiencias, leemos miles de artículos al día donde dicen cosas completamente diferentes, y, al final, acabamos recurriendo a la forma más "fácil" de adelgazar. Sin embargo, este tipo de métodos hacen que entremos en una espiral de dietas milagro, cuyo efecto es a muy corto plazo y que hacen que, una y otra vez, necesitemos perder peso cada cierto tiempo. Lo que esto provoca es una desinformación nutricional ya que, aunque hemos leído y releído artículos al respecto, hemos probado diferentes métodos, nadie nos ha enseñado realmente a mantener una dieta equilibrada en el tiempo, adaptada a nuestra rutina y a unas necesidades reales.

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¿Qué es exactamente lo que perdemos?

Este punto se refiere, especialmente, a dietas basadas en alimentos diuréticos que, además, son las que suelen prometer mejores resultados en poco tiempo. Hablamos de dietas como la de la alcachofa o la piña, basadas en un único alimento durante un máximo de tres días (te permiten acompañar la alcachofa o la piña con otros alimentos como pan integral, arroz, frutas, y lácteos).

Al tratarse de un alimento diurético, se suelen perder varios kilos en poco tiempo, el problema es que esos kilos son de líquido, y no de grasa, por lo que se recuperan fácilmente al volver a una alimentación normal. Además, otro de los riesgos es que este tipo de dietas no aportan todos los nutrientes, ya que suelen ser muy bajas en grasas y proteínas.

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No hay una misma dieta para dos cuerpos diferentes

Finalmente, cabe destacar que, uno de los principales factores que nos hacen desconfiar de este tipo de dietas es la falta de personalización de las mismas. No existen dos cuerpos iguales, por lo que no puede haber una dieta tipo que se adapte a las necesidades de todas las personas. Por eso, si de verdad queremos perder peso, lo realmente aconsejable es acudir a un nutricionista que nos ayude a perder peso de forma paulatina con una dieta que se adapte a nuestro metabolismo y a nuestras necesidades. Y, sobre todo, que no sea perjudicial para nuestra salud, no encare riesgos a largo plazo y no nos haga pasar hambre.

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