Día 4: Estos alimentos protegen tu piel

El dicho "eres lo que comes" cobra sentido, sobre todo, cuando hablamos de pieles sensibles.

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Ya sabes que tienes una piel sensible y que debes reducir los niveles de estrés con la meditación para mejorarla. Pero no es suficiente. La alimentación también cuenta, por eso hoy vamos a explicarte cómo la dieta influye en la piel y qué alimentos deberías introducir en ella (y cuáles descartar).

La Dra. Lebar aconseja que para comenzar cualquier rutina de cuidado de la piel, primero hay que reequilibrar el cuerpo con una alimentación adecuada. Es una de las mejores maneras de conseguir una piel fuerte y sana. "Si tienes alguna deficiencia, se manifestará en forma de piel deshidratada, sin brillo y sensibilizada".

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Para restablecer el equilibrio y fortalecer tu piel, sigue estos consejos durante 15 días:

-Hidrátate bebiendo de 2 a 3 litros de agua al día, ya sea agua sola, agua con limón, té de hierbas…

-Incrementa la cantidad de alimentos ricos en antioxidantes, como zanahorias, espinacas, perejil y limones (mejor si son ecológicos para evitar los pesticidas) para combatir los radicales libres y reducir el estrés oxidativo.

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-Incrementa la cantidad de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales como las almendras, el aguacate y las semillas de cáñamo para reducir el riesgo de inflamaciones en el cuerpo. La Dra. Lebar recomienda tomar 3 cucharadas de aceite de oliva al día para conseguir la dosis necesaria de ácidos grasos omega-3 y omega-6.

- Incrementa la cantidad de alimentos ricos en zinc (frutos secos, quesos curados) y selenio (mariscos, champiñones y huevos) para reducir el enrojecimiento de la piel.

-Restablece la flora intestinal y nutre la piel comiendo más alimentos fermentados, como el yogur y el kéfir.

-Limita la ingesta de alimentos ácidos y aumenta la de los alcalinos.

¿Por qué hay que tomar más alimentos alcalinos y menos ácidos?

Para que tu piel se mantenga sana y libre de cualquier reacción, se necesita mantener un pH ligeramente alcalino. Nuestro medio ambiente tiende a provocar acidez e inflamación en nuestro cuerpo, a través del estrés, la contaminación, el sedentarismo o el exceso de ejercicio. Si limitamos la ingesta de alimentos ácidos e incrementamos la de alimentos alcalinos, nuestro pH se equilibrará.

- Algunos alimentos ácidos que debes evitar son: frutos del bosque, tomate, harinas refinadas, carne, condimentos como la mostaza y el vinagre, y bebidas con cafeína como el café y el té.

- Algunos alimentos que favorecen la alcalinidad son: pera, batata, almendras, pipas de girasol, aguacate y espinacas.

Como sabemos que no siempre es fácil cambiar los hábitos de alimentación, mañana te mostraremos un ejemplo de menú alcalino que te dará algunas ideas sobre cómo elaborar el tuyo.

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