Día Internacional de la Violencia de Género: ¡basta ya!

Todo tiene un límite, y a partir de ahí, es acoso. ¿No entiendes que 'no' es 'no'?

#MeNiegoA

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España es un país de récords, pero este es muy triste. Este año hemos superado la marca del pasado, y ya son 45 las mujeres asesinadas a manos de su pareja en lo que va de 2017. A pesar de que se hayan incrementado en un 18% las denuncias de violencia de género, un 61% de las víctimas asegura que no lo denuncia por vergüenza a reconocer por lo que ha pasado, mientras que un 50% dice que no lo hace para no perjudicar al agresor.

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En medio de los escándalos por abusos sexuales que han revolucionado Hollywood (Harvey Weinstein, Kevin Spacey, John Lasseter), el mundo de la moda (Terry Richardson), el del deporte profesional (las gimnastas de EE.UU. acaban de denunciar el trato recibido por su médico) y, claro está el juicio a La Manada, parece que tiene más sentido pararnos a reflexionar en el Día Internacional contra la Violencia de Género, que se celebra cada año el 25 de noviembre.

Hemos hablado con tres expertos para que nos señalen cuáles son los límites de la violencia de género, para que nos den pistas sobre cómo educar a nuestros hijos e hijas adolescentes para prevenir futuras situaciones violentas y, además, hemos querido recoger algunas iniciativas solidarias que nos muestran que las mujeres que han sufrido esta lacra pueden salir, sí, adelante.

Las barreras que nunca se deben pasar

En opinión de la doctora y terapeuta emocional Marisa Navarro, hay que tener muy en cuenta el perfil de un maltratador: "suelen ser educados, amables y respetuosos en general, lobos con apariencia de cordero. Tienen actitudes sexistas, ejercen violencia psicológica o física, suelen ser rígidos de pensamiento, quieren tener el control, no asumen responsabilidades de sus actos, la culpable siempre es la mujer; son expertos manipuladores y nada empáticos, no les importa el sufrimiento de sus víctimas, con baja autoestima aunque aparentemente seguros, pierden el control fácilmente, son emocionalmente inestables y desmedidos en sus reacciones".

¿Te suena? ¿Hay alguno cerca de ti? Pues no lo dejes pasar. Como dice Navarro, actúa a la primera señal de alarma: "Cuando esa persona hace o dice algo que te chirría, y tú piensas, yo eso nunca lo haría o diría, tienes que desplegar tu antena y estar muy atenta. A la segunda señal de alarma ya tienes que estar alejándote de la relación".

En opinión de Kris Pergó, coach especializada en mujeres y fundadora de Extraordinarias, "un adolescente que con 15 años prohíbe a su novia vestir de una determinada manera o que controla su teléfonono, esconde inseguridad y baja autoestima".

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La 'coach' tiene claras las barreras infranqueables del maltrato: "la invasión de la privacidad, cuando quieren controlar tu teléfono y redes sociales; la pérdida de la identidad en pro de beneficiar la relación (dejar amigos, familias, metas, sueños personales... porque el otro no los acepta); descalificación y burlas sobre lo que haces o dices y, claro está, las relaciones sexuales impuestas".

Para Jesús Matos, psicólogo experto en gestión de la tristeza, "una barrera que jamás se debe pasar son los intentos de control por parte de unos de los miembros de la pareja. Esos intentos pueden venir disfrazados de muchas conductas: vigilar qué ropa se pone el otro, adónde acude o incluso espiar sus redes sociales".

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En este sentido, la empresa de seguridad informática ESET asegura que se puede considerar violencia digital cuando tu pareja tiene alguna de estos comportamientos:

  • Espía tu móvil u ordenador.
  • Interfiere en tus relaciones en Internet con otras personas.
  • Censura las fotos que publicas y compartes en redes sociales.
  • Exige tu geolocalización para saber en todo momento dónde te encuentras.
  • Te obliga a enviarle imágenes íntimas.
  • Te pide las contraseñas y claves personales de tus servicios online y redes sociales.
  • Vigila tus publicaciones, nuevos amigos o chats con otras personas.
  • Se enfada cada vez que no tiene una respuesta online inmediata por tu parte.

Para Matos, hay que estar pendiente porque la escalada de la violencia "comienza en actos que pueden parecer inofensivos, pero no lo son". Y cuando el maltratador no logra su objetivo, se da un paso más en la intensidad del control, "lo que nos puede llevar al maltrato psíquico y/físico", añade.

El futuro está en ellos

Tras el acuerdo para el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, todos los sectores coincidían en que una parte fundamental del trabajo tenía que realizarse en los menores, haciendo trabajo de educación y concienciación desde las aulas y desde los hogares. Suena difícil, frente a nuestra sociedad y nuestro entorno, pero si hay algo en lo que nuestros expertos coinciden es en la necesidad de fomentar la autoestima. ¿Y qué más?

Dar responsabilidades adecuadas a cada edad y reforzar pequeños avances. "Así reduciremos las posibilidades de que en el futuro su autoestima dependa de factores externos, como la aprobación de una pareja, y puedan tomar mejores decisiones", asevera Matos. Navarro añade un matiz: "Chicos y chicas deben tener las mismas responsabilidades en casa".

Enseñar a decir que no. A todos nos cuesta, pero si lo inculcamos a nuestros hijos, podrán aceptar opiniones, críticas... sin temer el qué dirán. Jesús Matos lo explica así: "Será una herramienta que les empoderará durante toda la vida.

Enseñar que el amor no es sinónimo de posesión. "Y que los conflictos se resuelven mediante el diálogo y la negociación", señala Matos.

Ser un modelo de comportamiento en el ámbito de la pareja para nuestros hijos. Y esto, según Marisa Navarro, supone "educar en la igualdad y evitar comportamientos sexistas. Los padres se deben de ocupar de las tareas domésticas por igual, evitar palabras, frases y juegos sexistas, y enseñemos que expresar emociones no tiene género.

Para Kris Pergó, una buena herramienta sería utilizar la educación emocional: "educar en valores, educar para ser autónomos, para aumentar su autoestima, educar para que sean independientes emocionalmente, enseñar a gestionar emociones y tambien conflictos. Sin olvidarnos que el núcleo familiar es muy importante y que es más fácil que el niño incorpore pautas de equidad cuando es lo que está viviendo en su día a día", explica.

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La experta añade que la formación que se da en el aula contra la violencia de género no es suficiente, y que tampoco se hace bien lo de preparar más a las chicas contra estas situaciones que a los chicos: "Hay que exigir más responsabilidad social sobre estos temas. Las asociaciones hacen un trabajo admirable en muchas de estas situaciones. La fuerza femenina es muy poderosa y cuando trabaja en colectivo lo es mucho más. Si ya los hombres se suman a ello, el camino sería más fácil".

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Las iniciativas que todavía nos hacen sonreír

El V Informe Violencia de Género y Empleo de la Fundación Adecco muestra la estrecha relación que existe entre la situación laboral y las agresiones machistas: un 75% de las mujeres víctimas no tenía empleo en el momento de sufrir la violencia, y 7 de cada 10 destacan el desempleo o la precariedad como razones de peso para no denunciar (al no tener ingresos propios y depender del agresor, temen quedarse en la calle, sin recursos, y alejadas de sus hijos).

En este sentido, Fundación Integra es una de las entidades que trabaja por la inserción laboral de las mujeres agredudas, y en estas fechas está desarrollando una campaña de recaudación de fondos vía SMS: si envías un SMS al 28014 con la palabra INTEGRA, la organización recibirá 1,2 euros para seguir trabajando con este proyecto y poder mejorar la situación vital no solo de las mujeres y también de los hijos, víctimas colaterales del machismo.

También queremos hacernos eco de la iniciativa que arrasa en redes sociales y a la que nos hemos unido desde el primer momento de este reportaje: #MeNiegoA. La campaña ha sido lanzada por Oxfam Intermón y pretende animarnos a reflexionar y pensar en las múltiples formas de violencia de género. ¿Cómo? Nos invita a participar en un sencillo test para saber de qué manera tomamos partido ante estas conductas.

¿Y tú? Niégate. Quiérete.

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