El buen karma y la calma son bienvenidos en este loft

La casa de la yogui Elsie Matthijssens, en Amberes, es un espacio serenísimo y refinado, donde el uso del blanco y la madera crean un envolvente efecto nido. ¡Namasté!

Loft en Amberes

El estrés o la ansiedad no están invitados a esta casa. Aquí reinan el silencio, el equilibrio y la armonía, convocados por una mujer que sabe cómo conseguir un estado de paz interior. Experta en aquietar la mente, su propietaria, la yogui Elsie Matthijssens, fundó hace años su estudio "Antwerp Yoga" en la planta baja del mismo edificio de finales del s. XIX, en el que, tiempo después, decidiría montar esta casa, ocupando el piso superior. Deshabitado mucho tiempo, éste había sido antiguamente la cochera del inmueble, situado en Frankrijklei, una de las principales avenidas de Amberes. El hecho de que el espacio careciera de cocina, baños y dormitorios no fue obstáculo para que Elsie optara por convertirlo en su refugio y en el de Nelson, su fiel gran danés. Y para ello acometió una reforma, cuyo resultado es un sereno loft que refleja su estilo de vida y en el que el silencio solo es interrumpido por suaves melodías y sonidos orientales, un plácido rumor de fondo que proviene de las prácticas de yoga en la planta inferior.

Este loft no admite elementos estridentes ni superfluos. Nada sobra ni nada desentona. Al entrar en él, nos envuelve un aire cálido e íntimo, resultado de un match & mix que Elsie ha orquestado, casi por azar, y sólo guiada por su instinto, contrastando materiales y texturas naturales, como madera y fibra, y también acabados y tejidos en varias tonalidades de blanco. En el loft, los espacios se distribuyen siguiendo una forma cuadrada y rodeando un patio interior. Éste es la fuente de luz natural y, según Elsie, "aporta claridad, pero no la suficiente, y por ello he creado un espacio lo más ligero y luminoso posible, eligiendo colores suaves", explica. Ha mantenido la distribución abierta pensando en ella, pero también en su perro. "Quise dejar los tres espacios interiores abiertos para que Nelson pudiera moverse libremente y tenerme siempre a la vista. Y, también yo necesito una visión de conjunto de toda la casa porque esto me da paz y una sensación de máximo relax. No me gustan las habitaciones pequeñas ni las puertas cerradas", afirma. Aquí conviven muebles, recuerdos entrañables de sus viajes por Asia, libros de sabiduría oriental y objetos que la han acompañado durante su vida. La combinación de piezas y obras de arte se ha hecho "de un modo muyorgánico", ya que, -según nos cuenta- ella no ha tenido una idea preconcebida al diseñar el interiorismo. "Realmente no he buscado estos muebles y accesorios, sino que ellos se han cruzado en mi camino por pura casualidad. Pero todos tienen aspectos en común: sus formas simples, una apariencia muy natural y fuerza y una belleza interiores", sentencia. Y esta coherencia... ¡funciona! •

Publicidad

Refugio privado.

La vida en calma en el salón-comedor, donde el sofá de cuero Costa, de Okay Meubelen, se ha puesto junto a una mesita oriental, que la propietaria compró a Patrick Leemans, de PNL Patine. Éste la lijó y pintó para ella, al igual que hizo con la mesa de roble del comedor, rodeada de sillas Panton, de Verner Panton, editadas por Vitra. El armario de madera también es de PNL Patine.

El blanco en sus múltiples versiones.

Estos tonos potencian la luz natural en el salón-comedor. El conjunto no resulta frío, sino todo lo contrario, gracias a la elección recurrente de muebles de madera y al precioso suelo de roble. En la pared, la propietaria colgó un cuadro comprado durante un viaje a Barcelona.

Publicidad

Tacto natural.

Sobre la mesa del comedor, jarrones de cuero, de Nijhof, y un arreglo con ramas. La consola junto a la pared, la lámpara sobre ella y la alacena son de Patrick Leemans, de PNL Patine.


La hora del relax.

Tras las intensas asanas de la practica de yoga, Elsie tiene la opción de mecerse en la hamaca, de Maranon, o de tumbarse en la chaise longue Big Lounge, de Okay Meubelen. La mesita es la E1027, de Eileen Gray, un icono.

Publicidad

Flujo de luz.

En el recibidor, las piezas de pavés del suelo dejan pasar la luz desde la planta inferior. El lucernario del techo contribuye a la luminosidad. La obra es de Patrick Leemans.

La bienvenida de Nelson.

El gran danés de la propietaria sale al encuentro de quien llama a la puerta. El antiguo aparador fue recuperado por Patrick Leemans, de PNL Patine, y la lámpara suspendida es de zenza.nlzenza.nl

Publicidad

En modo yogui ELSIE MATTHIJSSENS

Estudió diseño industrial, pero su gran pasión es el yoga, al que se entrega desde su centro en Amberes, su "otra" casa, donde se practica yoga desde las 6 am. Elsie ha inspirado a muchos profesores en Bélgica, y en el exterior ha dado cursos en India, Sri Lanka y Hawái, dictado conferencias y publicado entrevistas sobre esta disciplina, que ella combina con su amor por la danza.

Con paz interior.

Ésta se respira  en cada uno de los ambientes conectados, como éste con el armario Besta, de Ikea. El cojín en el suelo es de Fatboy. La lámpara está hecha en Bali con conchas de ostras, en paulus-objects.be.

Publicidad

Una luz intimista.

La iluminación de las velas y de las lámparas de sobremesa, de Floow Antwerpen, crean un efecto íntimo y recogido. La cama Alto es de Okay Meubelen. También aquí se ha recurrido a la fórmula de acristalar parte del suelo para atraer la luz natural.

Blanca y funcional.

Abierta al salón-comedor, la cocina tiene mueble de Ikea, la nevera es de Smeg y la cafetera, de Alessi. La lámpara en suspensión, en zenza.nl Tras la puerta blanca, el vestidor de Elsie.

More from Elle: