Jordi Ribaudí, creador de Toru

Las piezas de la firma Toru, cargadas de significado y hechas a mano con piel de curtición vegetal, son el reflejo de una pasión, la del diseñador catalán por este material ancestral. ¡Preciosas!

Jordi Ribaudí

Hay ciertos aromas y texturas que nos acompañaron en la infancia, y que el paso del tiempo confina al olvido; si algún día tenemos la suerte de reencontrarlos, se creará un vínculo alimentado por la nostalgia. El intenso olor al cuero y su tacto, fuerte y suave, volvió al encuentro del diseñador Jordi Ribaudí, ya de adulto, inspirando la fundación de Toru, la firma que creó para producir las piezas de piel que diseña. Cuando era niño, vivió en una casa en el antiguo barrio del Rec de Igualada (Barcelona), donde también estaba la curtiduría fundada por su bisabuelo. Años después volvió a la zona, en busca de un espacio para instalar su estudio de diseño y quedó flechado por la arquitectura interior de una fábrica de curtidos del s. XIX abandonada.

Tras restaurarla, también se implicó en un proyecto, junto a vecinos y amigos, para rescatar del deterioro y de la desaparición al barrio. En éste aún quedaban talleres del cuero que mantenían muy vivo el legadode una industria artesana. El diseñador seinteresó cada vez más en el trabajo de los curtidores de la zona y en explorar las posibilidades y la fuerza simbólica de este material. Y así fue como nació su empresa Toru, cuya colección de asientos se ha presentado este año en ferias internacionales en Nueva York, Milán, Estocolmo, Dubái... "No quiero usar el cuero como una superficie, como un tejido solo para envolver, sino emplear todas sus potencialidades, investigar y hacer piezas distintas", afirma.

Los proveedores de su materia prima son sus vecinos y estacercanía le permite experimentar, elegir bien y cuidar la calidad al máximo. "Puedo estar ahí cuando se hace la piel, comprender por qué se trabaja así, y también puedo interceptar el procedimiento para conseguir cosas nuevas".

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Diseñador de Toru

Jordi Ribaudí, formado en la Escuela Elisava, crealos diseños de Toru, piezas únicas o realizadas en pequeñas series por artesanos locales.

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Texturas naturales

Toru usa piel de vacuno de curtición vegetal, tratada con extractos del castaño, la mimosa y el quebracho, que preservan el color y la textura naturales.

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Showroom de Toru

Los arcos de esta curtiduría del s. XIX enamoraron a Jordi. El espacio en el que antes se curtían las pieles es ahora el showroom de Toru. 

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Piel y madera

Un guiño a los zuecos, que también unen piel y madera, en el sillón Clop, rematado por un estético pliegue en el respaldo.

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Sentarse en el suelo

Las tribus nómadas del desierto inspiran a Babu, que recupera el placer perdido de sentarse en el suelo.

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De vegeral y cera

Los taburetes Pony evocan el acto de cabalgar. De distintas alturas, están hechos en cuero de 6 mm de grosor, tratado con curtición vegetal y acabado con cera.

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