Una vieja taberna reconvertida en casa de campo

En la sierra de Gata, Cáceres, la reforma de una antigua casa de comidas ha dado lugar al refugio de vacaciones perfecto. El nuevo estilo rural.

Una carretera estrecha que atraviesa un bosque de robles y castaños es la única vía de acceso a Santibáñez el Alto, un pequeño pueblo situado en la caceraña Sierra de Gata que cuenta con apenas 340 habitantes. Aquí, una familia encontró una casa de dos plantas construida a principios del siglo XX, que en los años 40 había pasado a convertirse en una taberna, y que les parecía el lugar perfecto para establecer su residencia de vacaciones.

El estudio Ocott, con Laura Granado a la cabeza, fue el encargado de devolverle su función original de hogar con el objetivo de "crear espacios muy abiertos que permitieran un ambiente distendido", explica la interiorista. Así, el bar de la planta baja pasó a convertirse en un ambiente común con el salón, el comedor y la cocina. La antigua bodega, también en este nivel, acogió el dormitorio principal y los otros dos se hicieron hueco en la sala de comidas del piso superior.

El estilo elegido fue el rural, pero huyendo de clichés y buscando que tuviera carácter. Las paredes se cubrieron con revoco de cal y los suelos con piedra caliza y con la baldosa hidráulica original de los 40 recuperada. En este contenedor de corte tradicional, la interiorista desplegó piezas diseñadas a medida de estilo contemporáneo que se mezclan con muebles de los propietarios, como la mesa del comedor, el aparador o los bancos al pie de la cama; y con hallazgos de almonedas, entre los que destacan las sillas de hierro esmaltado o las mesitas de noche. El toque final lo aportan los tejidos, la gran especialidad de este estudio que cuenta con una marca homónima: una base de lino, algodón, rafia y terciopelo en colores lisos dinamizada con estampados vegetales y animales. El resultado es el esperado: rústico y sereno con toques actuales que le aportan personalidad. El refugio de vacaciones perfecto.

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Refugio familiar

Vista de la zona de estar que comparte espacio con el comedor y la cocina.

Cojines y pantallas de lámparas de la colección Line de Ocott.

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El nuevo rústico

La interiorista mezcló piezas recuperadas con otras actuales, consiguiendo un estilo rural sin caer en clichés.

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Belleza natural

Mesas diseñadas a medida hechas en madera y rafia, alfombra de yute y carteles botánicos antiguos.

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Comedor abierto

La cocina, el comedor y el salón comparten un amplio y luminoso espacio.

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Platos principales

Sobre el aparador perteneciente a la familia, jarra de La Cartuja, sopera y salseras de cerámica de Vargas, en Segovia, y lámpara con pantalla Brisk de Ocott. En la pared, piezas de Bordallo Pinheiro.

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Comedor

Mesa restaurada de la familia con sillas de hierro procedentes de una almoneda.

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Revestimentos tradicionales

Las paredes se cubrieron con revoco de cal y para el suelo se optó por una piedra caliza.

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Cocina

El frente de la cocina lo componen azulejos artesanales esmaltados en color salvia y blanco roto, diseñados a medida para el espacio.

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Pasillo

La baldosa hidráulica de los 40 se recuperó.

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Toca madera

Vista de uno de los dormitorios. Todas las carpinterías de la casa son de madera lacada y se han diseñado a medida.

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