La belleza de los jardines japoneses

Sophie Walker, paisajista y autora del libro The Japanese Garden nos cuenta los secretos de este arte.

Jardín del Museo Adachi

¿Sabías que el arte de los jardines japoneses es la prueba de que todos podemos cultivar un contacto más ético y sincero con el mundo que nos rodea?

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Gran Santuario de Ise, Ise Jingu.

Esta imagen nos adentra en un santuario shinto, de los s. III-IV del período Kofun, profundamente sagrado, un proto-jardín situado en un antiguo bosque de cipreses hinoki –chamaecyparis obtusa–, y sakaki –cleyera japonica– árboles sagrados, siguiendo los cánones de los lugares sintoístas. En el centro de la arboleda se esconde un santuario en honor a la diosa del Sol Amaterasu, reservado al Emperador y, como relata Sophie Walker en el libro, al no estar permitido el acceso a la Sala del Espejo Dorado: "ofrecí mis oraciones a la luz del cielo".

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Katsura Rikyu

La Villa Imperial de Katsura, en Kyoto, comenzó a construirse en el período Edo, como casa de campo para una familia aristocrática. Entre sus pabellones de té, uno está ideado para observar la Luna reflejada en un estanque durante la cosecha. La autora cuenta que es tal su belleza, que su visión hizo llorar al arquitecto Bruno Taut, estudioso de la villa.

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Kinkaku-ji

El Templo del Pabellón Dorado de Kyoto, de 1398 –período Muromachi–, se reconstruyó en 1955 y refleja la estrecha relación entre arquitectura y jardín. Según Sophie Waker: "al arquitecto Frank Lloyd Wright le asombró tanto cuando lo vio por primera vez, en 1905, que tuvo la tentación de revestir con láminas de oro su obra maestra Fallingwater (1936-39)".

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Jardín del Museo Adachi

Situado en Yasugi, en la prefectura de Shimane, está fechado en 1970, en el período Showa. Como relata Sophie Walker, su fundador, Zenko Adachi, tenía la idea de que el jardín se podía concebir como una "pintura viva" tan grande como cualquier obra de arte. La paisajista desgrana, entre otros elementos, el jardín seco, el de té, el de musgo,
el blanco de grava, el estanque, el puente y, al fondo, la cascada.

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Tetsugaku no michi

El Camino del Filósofo, en Kyoto, pertenece al período Meiji y discurre dos kilómetros a lo largo de un arroyo acanalado y bordeado de cerezos. Es relativamente moderno y Sophie desvela que Kitaro Nishida, conocido filósofo japonés, paseaba a diario por él y dijo: "si mi corazón puede llegar a ser puro y simple, como el de un niño, probablemente no haya mayor felicidad que ésta.

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Sophie Walker

Una paisajista para seguirle la pista.
Experta en diseño y creación de jardines, la autora de este volumen trabaja al filo del arte y la horticultura. Se hizo famosa al convertirse en la mujer más joven que diseñó un jardín para el prestigioso RHS Chelsea Flower Show, en 2014. Desde su estudio, radicado en Londres, proyecta destacados encargos públicos y privados y, entre sus últimas realizaciones, está la creación de un jardín acuático donde se exhibe la escultura Sky Mirror, de Anish Kapoor, frente al Museo De Pont de Tilburg, en Holanda, que celebra de este modo su 25 aniversario. 

sophiewalkerstudio.com

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"The japanese garden"

Más de 90 jardines, entre templos shinto y budistas, jardines imperiales o de té y diseños urbanos contemporáneos, Sophie Walker analiza este ámbito de la cultura japonesa, para descubrir sus aspectos enigmáticos y abstactos a través de sus elementos recurrentes.

www.phaidon.com

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