Sicilia de leyenda: Un hotel boutique con firma de autor

En el hotel boutique Asmundo di Gisira, los mitos más arraigados del sur de Italia son interpretados en clave de arte y diseño por Studio GUM. Toda una inmersión en un universo fantástico.

hotel boutique Asmundo di Gisira

Cuenta la leyenda que en la Edad Media el joven Colapesce, un buceador de prodigiosas aptitudes, se sumergió a instancias del rey para demostrarle sus habilidades. Al salir, le dijo que había descubierto que bajo la isla de Sicilia se encontraba el fuego que alimentaba el volcán Etna. Como no fue creído, para probar que era cierto, volvió a zambullirse con un tronco: la madera, quemada, flotó a la superficie, pero Colapesce nunca salió. Una variación de la historia cuenta que Colapesce se quedó bajo el agua sujetando una de las tres columnas que sostenían la isla y que estaba arruinada por el fuego. Esta es una de las múltiples leyendas que inspiraron a la arquitecta Valentina Giampiccolo y al diseñador Giuseppe Minaldi, de Studio GUM, para crear la identidad del hotel Asmundo di Gisira, en Catania, un sorprendente alojamiento ubicado en un palazzo del s. XVIII.

En este proyecto está muy presente el respeto por la historia, de tal modo que, aunque la distribución del espacio se transformó por completo, se preservaron elementos antiguos, como molduras decorativas o frescos y estuco de los techos. El hotel quedó articulado en seis suites y varias zonas comunes.

Para cada habitación se centraron en un mito, reservando para las áreas públicas la historia de Billonia, la hermosa florista que, a finales del s. XIX, deambulaba entre Villa Bellini y el Teatro repartiendo flores y buen humor. En ella está inspirado el cuadro del artista catanés Sergio Fiorentino ubicado en la entrada. Es la primera obra que se aprecia al llegar, pero no la única, pues el arte es una de las señas de identidad del hotel. "El arte y las leyendas no participaron simultáneamente en el proyecto.

La idea de contar un Catania diferente, a través de sus mitos, llegó de inmediato y con fuerza. Después, interviniendo en la restauración de los elementos artísticos, surgió el deseo de tener obras realizadas directamente en las paredes, en 360º, para crear una verdadera inmersión en el arte. A partir de aquí el camino fue rápido: nos pusimos en contacto con el artista sueco Daniel Egnéus, cuyo carácter soñador podría representar nuestra idea de los jardines de Catania en el salón de desayunos", cuenta Valentina, "y su entusiasmo marcó un camino muy estimulante, así que decidimos confiar a otros artistas las áreas comunes para hacer del hotel un lugar para visitar".

Otro de los murales panorámicos que envuelven al huésped encuentra su espacio en el bar. "A lo largo de las paredes, se despliega un proceso estético-poético de la artista palermitana Rossana Taormina. A ella se le confió la historia de la memoria del palazzo con una mirada al pasado y una proyección hacia el futuro: un acto sentimental que dibuja las relaciones entre las cosas y las personas de fotos y mapas", apunta Valentina. La recepción reserva otra sorpresa artística: tras un gran mueble revestido con espejos antiguos asoma la cabeza un flamenco rosa gigante, esculpido por Domenico Pellegrino.

El conjunto rememora la fuente de Villa Bellini (los jardines públicos de la ciudad que llevan el nombre del compositor Vincenzo Bellini) y las aves que allí paraban. Es esta combinación de arte y leyendas lo que le otorga al hotel Asmundo di Gisira esa personalidad tan especial e indefinible. Para Valentina, es mucho más que un estilo: "una mezcla de arquitectura, diseño, arte y memoria con el objetivo de transformar en ambientes las leyendas transmitidas en Catania desde hace cientos de años. El huésped está en el centro de esta historia, puede vivirla, profundizar en ella y buscarla en las calles de la ciudad pero, sobre todo, seguir transmitiéndola a su vez". •

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Sugerentes ilustraciones

Las sugerentes ilustraciones del artista sueco Daniel Egnéus crean un mundo de fantasía por todo el perímetro de la sala de desayunos.

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Cerramiento de cristal

Un cerramiento de cristal convirtió el patio en un atrio, con el pavimento restaurado. Las esculturas son de Alessandro Iudici.

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Escenario sorprendente

La recepción acoge a los huéspedes con un escenario sorprendente. Un flamenco rosa de cuatro metros, obra de Domenico Pellegrino, se asoma tras un mueble separador de espejos envejecidos. La mesa y la librería son de los años 50 y las sillas proceden de Maisons du Monde.

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Entrada del hotel

En la entrada del hotel da la bienvenida una obra de Segio


Fiorentino, inspirada en la leyenda de Billonia, sobre una consola de


madera de los años 30.

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Mueble separador

En la recepción, una lámpara de Flos se refleja en el gran mueble separador revestido
de espejos con acabado envejecido, ideado por Studio GUM. El escritorio es de los años 50 y la silla, de Maisons du Monde.

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Consola de madera

En la entrada del hotel da la bienvenida una obra de Segio Fiorentino, inspirada en la leyenda de Billonia, sobre una consola de madera de los años 30.

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Obra tridimensional

Las paredes del bar se visten con una obra tridimensional de la artista Rossana Taormina, que cuenta la memoria del lugar: la imagen en blanco y negro de un hombre sentado a la mesa está cosida a un collage de lugares geográficos sobre un fondo verde. El mobiliario es de Pedrali.

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Jardín de fantasía

El desayuno se disfruta con un mobiliario de Pedrali y rodeados del jardín de fantasía surgido de la creatividad del ilustrador sueco Daniel Egnéus.

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Dosel

"El dosel está inspirado en el milagroso velo de santa agata en la procesión"

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Butacas con tapicería roja

Santa Agata, la patrona de Catania, argumenta esta suite que recrea la protección que ejercía sobre la población:  el dosel de la cama representa el velo milagroso que salvó a la ciudad de las erupciones del volcán Etna; a los lados de la cama, grandes telas impresas muestran imágenes de los devotos en procesión; la alfombra turca y las tapicerías rojas de las butacas, que acompañan un aparador años 50, simbolizan la lava; y la celosía del techo, iluminada con LED, recuerda la pompa de los festejos religiosos.

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