Una casa de Palm Spring para revivir el glamour del viejo Hollywood

Esta vieja casa en un barrio con un pasado lleno de estrellas le ofrece a un viejo fan de Palm Springs la oportunidad de convertir su sueño de vivir en el desierto en una realidad sexy y lujosa.

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antes de que el valle de Coachella, en el sur de California, se convirtiera en el refugio de invierno para jubilados bronceados (y más recientemente, el hogar del festival de música neo-bohemio), escaparse al desierto era un destino elegante para la élite de Hollywood. En la década de 1950, estrellas como Frank Sinatra y Marilyn Monroe se mudaron a la glamurosa capital de la zona, Palm Springs, así como a comunidades cercanas como Palm Desert y Rancho Mirage, donde las montañas de San Jacinto forman un impresionante telón de fondo.

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Para Paul Boschetto, un ejecutivo de San Francisco que comenzó a ir en los años 70, la mística del lugar está ejemplificada en el Thunderbird Country Club en Rancho Mirage. "Tiene un pasado lleno de estrellas", dice. "Todo el mundo desde Bing Crosby a Lucille Ball y Desi Arnaz solía venir aquí, además de todos los ejecutivos de Detroit, así es como nació el nombre para el Ford Thunderbird".

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Fundado en 1951, el club inauguró el famoso primer campo de golf de 18 hoyos del valle. A Bob Hope le gustó tanto el club que se construyó una casa con vistas a sus campos. Pronto, Lucy y Desi, Sinatra y Hoagy Carmichael se unieron a él, comprándose casas de fin de semana de estilo modernista tan de moda. El lujoso enclave fue bautizado con el nombre: Thunderbird Heights.

En la zona de desayuno, la mesa y las sillas de Saarinen son de Knoll, la pintura es de Martin Sniper y la lámparade Artemide.

Las décadas que siguieron no siempre fueron amables con las casas. Algunos fueron renovados excesivamente mientras otras clamaban por ser reformadas. Pero para Boschetto, el encanto nunca se desvaneció. "Me encanta la historia", dice Boschetto, "y este es un lugar con tanta historia".

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Louie, un bulldog francés, feente a una mesa de coctel por encargo de Joseph Jeup. La pared de la chimenea es original.

En 2009, decidió que era el momento adecuado para comprar una casa para pasar los inviernos para él y su novia, Courtney Rudnick. Y le echaron el ojo a esta típica casa midcentury con fachada marrón, césped delantero y un interior "clásico y un poco kitsch", dice. "Era cálida y estaba bien construida, pero no era lo suficientemente llamativa y limpia para mí. No podía decidirme".

Pero Boschetto supo ver el potencial. La casa principal con más de 455 metros cuadrados y construida en 1957, se extiende en una sola planta, tenía suelos de terrazo y cristaleras con vistas espectaculares al paisaje del desierto circundante.

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En el salón hay butacas Barcelona vintage, sofás de William Haines, una lámpara Arco de Achille Castiglioni y una lámpara de pie de Dragonette. La pared está revestida en yeso veneciano, el techo es de cedro y los suelos de terrazo.

La propiedad de más 2.300 metros cuadrados también incluía con un par de habitaciones para invitados (accesibles por el patio), una casa de huéspedes independiente y una piscina. Lo mejor de todo era la ubicación, un lugar con estilo donde incluso el interiorista Michael S. Smith tiene una casa, en la que ha recibido al presidente Obama en más de una ocasión.

En una de las habitaciones de invitados, la cama vintage está tapizada con tela Groundworks y vestida con sábanas Barbara Martin. El papel pintado es un diseño de Kelly Wearstler, los dibujos son de Frank Gehry, la silla es de Donghia y la mesa auxiliar de nogal es de Design Within Reach.

"La casa me perseguía", dice Boschetto. "Arquitectónicamente, podía imaginar lo que podría ser". Y por fin se lanzó, comprando la casa y todos su contenido -muebles, arte, incluso vajillas y cubiertos- como es costumbre en los alrededores de Palm Springs. "Por eso tenemos tantas tiendas de segunda mano", bromea.

El empresario rápidamente reunió a su dream team, el decorador Sheldon Harte, con sede en Laguna Beach, California, quien le había ayudado con sus casas en Newport Beach y Sonoma, y el diseñador paisajista Marcello Villano, conocido por su estilo naturalista.

Un par de taburetes tambor de Robert Kuo y una pintura de Charles Arnoldi en el pasillo. Las plantas en el jardín incluyen un olivo, cactus barril, wheeleri dasylirion y micracantha.

Para Harte, el estilo decorativo estaba claro. "Paul es minimalista", dice. Quería devolverle a la casa lo que era originalmente. Villano transformó el exterior con una nueva piscina, un porche que proporciona la muy necesaria sombra, y un paisaje de cactus desértico, plantas nativas y grava.

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En el patio de la habitación principal, la ducha al aire libre es de Grohe y la obra de arte es de Paulden Evans.

Harte conservó las características vintage de la casa, incluyendo el muro de piedra alrededor de la chimenea, pero casi todo lo demás fue reemplazado. Para crear más amplitud, se eliminó una pared entre la cocina y el salón. La moqueta fue retirada y sustituida por terrazzo que coincida con el original.

Una pared revestida con paneles de cuero de Edelman, el sofá por encargo está tapizado con tela de Classic Cloth, por Samuel & Sons y las mesas de selenito y níquel son de Ron Dier.

"Ahora toda la casa es de terrazzo", explica Boschetto, "que da mayor sensación de continuidad y es fresco". Una vez que la casa estuvo reformada, Harte empezó con los interiores. La alfombra del salón de cebra se eliminó, dando paso a un esquema de color crema con las butacas Barcelona y los sofás de William Haines, que diseñó los interiores en Sunnylands, la finca de Annenberg.

La suite principal tiene un baño equipado con una bañera de acero inoxidable y un vestidor revestido de corcho, donde Boschetto almacena sus gorras de béisbol y una estupenda colección de camisas Trina Turk en tonos pastel.

La cama en el dormitorio principal venía con la casa y está vestida con sábanas de Barbara Martin y una manta de Hermès. La pintura es de Daryl Edwards y la pantalla de madera y las mesas de mármol son hallazgos de venta de segunda mano.

Boschetto says the house turned out exactly as he'd imagined it. "I'm at my happiest when I spend time here," he says. "My friends ask, 'Why live in the desert?' But to me, it's a magical place. If Frank Sinatra chose to live here, I guess I can, too."

The chaise longues are by Paul Ferrante and the exterior is painted in Benjamin Moore's Simply White. The landscape design is by Marcello Villano.

This story was originally published in the March 2017 issue of ELLE DECOR.

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