Una casa de campo en el Alentejo

Una fascinante vivienda en el Alentejo portugués.

Casa de campo en el Alentejo

El mar y el campo arropan la casa de verano del diseñador Nuno Benito. Para darles 
protagonismo y adaptar la casa a su sosegado estilo de vida, proyectó una reforma que destapó toda su belleza.

¿Qué tipo de modificaciones realizaste? Eliminé tabiques para ampliar el salón e integrar la cocina y elevé los techos 
con la idea de dar la sensación de doble altura y que el espacio 
quedase más desahogado. También hice dos habitaciones 
para invitados con baño en lo que era el garaje y el despacho. 

Y como guinda, una decoración súper personal. ¡Y tanto! Hay recuerdos de familia, objetos vintage que he adquirido en viajes... Muchos los tenía en un trastero en mi casa de Lisboa 
y, cuando compré ésta, dije: “¡por fin voy a poder colocarlos!”.

¿Disfrutas comprando cosas para la casa en los viajes? Un montón. Cuando estoy en otro país, voy buscando los mercadillos y anticuarios. De hecho, en un viaje a Miami tuve que comprar otra maleta para llevar seis lámparas que me enamoraron.

Esos detalles son el alma de la casa ¿verdad? Sí. Odio que los accesorios se compren cuando se planifica la decoración inicial, que todo sea nuevo. Me gusta que los objetos tengan historia.

¿Cuál es la pieza más especial para ti? Un aplique con forma de globo que hay en la cocina. Lo rescaté de una casa de 
vacaciones que teníamos en San Juan (Alicante) y que vendimos cuando mi madre murió. Iluminaba nuestras cenas de verano.

¿Y tu rincón favorito? Un conjunto de tres pinos con una hamaca que hay en el jardín, porque tiene sombra y unas vistas muy buenas. Dentro, adoro la chaise-longue frente a la chimenea, donde me siento a ver películas que proyecto en la pared.

¿Por qué elegiste el negro para la cocina? La integré a mitad de la obra y cuando miraba la pared blanca con las ventanas negras no me gustaba. La pinté de negro y después pensé que me gustaría todo así, porque aunque estuviese revuelta no se notaría.

Las alfombras tienen gran protagonismo en tu hogar: ¿qué te aportan? Transmiten calidez y humanidad. Pueden ser 
tranquilas o llamativas, pero son el toque final que da confort.

Y el exterior pone el punto de frescura, ¿no? Sí, en verano hacemos vida al aire libre, desayunamos, nos bañamos... Además, hay que decir que el Alentejo tiene el mejor cielo de estrellas y la puesta de sol enfrente de la piscina es maravillosa.

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Piel sobre piel.

El sofá de cuero, de 
Pianca, alberga unos graciosos cojines 
de pelo. Entre éste y la chaise-longue, lámpara Pipistrello, de Gae Aulenti. 
La mesa de centro es de un anticuario 
de Pamplona y la alfombra pertenece a la colección Batik, de Carpet Diem.


Entrada rústica

Con un banco de obra pintado de gris y un macetero de Bali, funciona también como porche.

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Tirarse a la piscina...

O comer junto a ella. Ambas opciones son posibles. En 
el comedor, unas sillas Panton, editadas por Vitra, acompañan a una mesa realizada con tablas de casas dañadas por el tsunami de 2004. Candelabro, de Casa Viva, y hamacas, de Ikea.

Sentarse al fresco

Junto a la piscina, unas sillas de enea típicas del Alentejo con unos troncos-mesa. El cojín del suelo lo realizó el propietario con un saco.

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Mix de culturas

En la zona de la 
chimenea, unos pufs marroquís, de Almogador, se combinan con un sillón francés de los 50, una lámpara de los 60 de la antigua Alemania oriental y un tigre de porcelana portuguesa adquirido en un anticuario de Comporta.

La lámpara maravillosa

La mítica Taraxacum, de Castiglioni para Flos, ilumina el comedor. Las sillas, en piel blanca, se compraron en El Rastro 
de Madrid. El aparador es un vintage 
nórdico. Encima, un jarrón alemán 
y una lámpara de Mercedes Seco.

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Cocina total black

El mobiliario en laca mate negra provoca un gran 
impacto. Las lámparas de techo, de Tom Dixon, se funden con el ambiente, al igual que la Tulip chair, de Saarinen, que edita Knoll.

Cocina

Vista de la columna de hornos, de Bosch.

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¡Eres de piedra!

Hablamos del
 lavabo, que es una pila antigua de pueblo recuperada. En la encimera, las paredes y el suelo se ha apostado por el cemento visto con una pátina brillante. Simple y contundente.

En clave retro

En el dormitorio de invitados, mesitas que pertenecían a un hotel de los 60. Sobre ellas, dos lámparas de los años 70. En el techo, lámpara setentera, modelo Sputnik. 
Alfombra Américo, de Carpet Diem.