Glamour natural

Un proyecto de la interiorista Marta de la Rica.

marta de la rica

Detrás de una gran casa, hay una gran mujer. En este caso (con permiso de la propietaria), esa mujer es la interiorista Marta de la Rica, que con un gusto exquisito ha convertido este piso, ubicado en pleno distrito financiero de Madrid, en un pequeño oasis rebosante de frescura y femineidad. “La ubicación es importante para entenderlo”, aclara Marta, “ya que las vistas a través de las grandes ventanas acompañan siempre. Por un lado se ve un paisaje urbano, y por otro, estás encima de las copas de los árboles de un parque”.

¿Cuál fue el punto de partida del proyecto?
Lo primero que hice fue modernizar la caja. El salón tenía una gran cornisa que bajaba el techo 50 cm, varias estancias separadas que habían surgido tras incorporar una terraza, un cuarto para el aire acondicionado, puertas de distintas alturas… Mi intención era crear un contenedor 
limpio que unificara y ordenara todo el espacio.

¿Cómo conseguiste dar unidad a las zonas? 
Proyecté las separaciones entre espacios como elementos independientes que permitieran la circulación y visualización por ambos lados. 

Y después había que vestirlos... 
Sí, la idea era crear un fondo claro en el que destacasen los colores de las telas y objetos (el sofá rosa es clave). Las paredes están tapizadas con un lino crudo que, junto con la moqueta de coco y lana, crea un ambiente muy acogedor.

El uso de tejidos es una de tus señas de identidad. ¿Cuáles son tus favoritos?
Desde los más técnicos de Kvadrat hasta los más clásicos de Benisson. Depende de cómo se usen.

También el vintage, el reciclaje y la naturaleza forman parte de tu sello personal...
Efectivamente, recurro a menudo a ellos. Me encanta rescatar muebles de anticuarios y la naturaleza es una fuente de inspiración infinita. Me fascinan los matices de colores que ofrece. 

¿De qué otros elementos te nutres?
De Nueva York. Vivo a caballo entre esta ciudad llena de energía y Madrid. Cuando estoy allí, soy
una esponja e intento absorber todo lo que veo.  

¿Cuáles son tus tonos fetiche?
Depende del cliente, del concepto, de dónde esté la casa, de la luz, ¡hasta del humor! Tengo que admitir que el color me tira mucho. A veces intento pensar en blanco, pero al final me doy cuenta de que le falta algo... y suele ser color.

¿Qué adoras del mundo del diseño?
Que casi todo se puede interpretar de una manera estéticamente bonita.  

La máxima que aplicas en tus trabajos es...
Que no sobre nada.

Confiésanos tus direcciones deco secretas.
Las tiendas ABC y BDDW en Nueva York. En Madrid, Anmoder, Jon Urgoiti, Bakelita, Lorenzo Castillo, Antiq BR, L.A. Studio… Y on line
 me puedo pasar horas. ¡Eso sí es una perdición!

Publicidad

Curvas femeninas

El sofá circular años 40 marca la frontera entre el salón y el mueble-bar. Es un mod. de L.A. Studio, tapizado con tela Habana, de Gastón y Daniela. Cojines, de ABC Home, y mesas de centro de latón y cristal, de L.A. Studio.

Recibir con arte

La foto New York 2012, de Fernando
 Manso, da una cálida bienvenida. En la consola, de Anmoder, opalinas rosas y moradas, de Objetology.

Publicidad

Altos vuelos

Una lámpara de techo con pájaros, de Años Luz, preside la zona de 
invernadero, concebida como una prolongación 
de la vegetación exterior. Loros disecados y mesa de resina, de Pepe Leal; sillas de bambú hechas en Filipinas, 
y cojines de ikat, de Tailak.

El saber ocupa lugar...

Y se llama biblioteca. 
Para disfrutar de la lectura, un sillón años 
30, de L.A. Studio, y un love seat azul, con cojines de Tailak. Mesas lacadas, de Marta de la Rica; aplique de Pierre Guariche, 
de Tesla, y cuadro, de Fernando Zóbel.

Publicidad

Al fuego

Al calor de la chimenea, de Lumbre, dos butacas italianas de los años 50, de L.A. Studio, con cojines de Tailak. En el velador, opalinas azules, de Objetology, y sobre las mesas, corales de Candelabro, al igual que 
el óleo, de Manuel Salinas.

Visite nuestro bar

La pared 
principal de este espacio se creó con puertas antiguas recuperadas de contenedores. Sobre la barra, unas lámparas de techo retro con 
pantallas de opalina blanca, de Pez.

Publicidad

Primaveral

Comer entre flores es un placer. Por eso, además de componer delicados centros de mesa, trepan por la pared, tapizada con la tela Botánica, de Gastón y Daniela, y decorada con la obra Hortensias en Toscana, de Fernando Manso. Sillas de piel años 40, de Las 
Tiendas de San Enrique.

Aires del mar

El fondo marino puebla las dos vitrinas del comedor y les otorga un llamativo color (originariamente eran de madera oscura). Las estrellas de mar son de Candelabro y la colección de porcelana con motivos vegetales pertenecía a la propietaria.

Publicidad

Impacto visual

El naranja y el blanco conforman un 
potente juego cromático, 
al combinarse en la puerta del dormitorio y los doseles, de lino y terciopelo. Cojines y lámpara, de Tailak.

Art decó

La esencia del art decó 
se respira en el baño, con unos originales espejos de 
madera lacada y pino, con bombillas incorporadas, y una coqueta butaca de tocador, ambos diseñados por Marta de la Rica. La grifería, encastrada en una encimera de piedra bateig, es de Bossini, y el papel pintado, que imita azulejos hidráulicos, de Louise Body.