Alex Katz: retratos que hacen pop

Hablamos con Alex Katz, que expone en Madrid.

alex katz

Alex Katz tiene 86 años, pero el peso de la edad apenas se nota ni en su pintura ni en su cuerpo. Delgado y fibroso, este precursor del arte pop, nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn y hoy residente en el SoHo, se mantiene en forma: «Practico ejercicio todos los días y corro cuando me apetece. En verano lo hago al aire libre, en la calle, alrededor de mi manzana, en el vecindario... Siempre busco itinerarios diferentes». El deporte ha acompañado a Katz desde niño y continuar siendo fiel a él hasta la actualidad le ha permitido ser uno de los pintores más prolíficos. Es la fórmula secreta que aún hoy le permite enfrentarse a los lienzos de mayor tamaño y tener la energía y la resistencia necesarias para acabarlos en una sola jornada. «Trabajo los siete días de la semana, pero de manera distinta cada día... Ayer pinté un paisaje de dos por tres metros, aunque creo que no volveré a enfrentarme a un cuadro tan grande hasta dentro de una semana. Por ejemplo, esta mañana, pronto, he pintado un retrato y no pienso hacer ya mucho más», dice, para, a renglón seguido, confirmar que anda liado con dos nuevos proyectos: un hotel en Reino Unido, donde todas las obras serán suyas, y el diseño de los nuevos escaparates de los almacenes de lujo Barneys en Nueva York.

La hiperproductividad de Alex Katz ha propiciado que varias exposiciones sobre su trabajo coincidan casi simultáneamente en Europa. Entre ellas, la que acoge hasta el próximo 18 de junio la espectacular galería madrileña de Javier López, y que supone una oportunidad para ver de cerca su pintura figurativa, elegante y realista, así como para admirar esos retratos contemporáneos que son su sello de identidad. «Intento pintar caras nuevas continuamente», asegura. A excepción de la de su mujer y musa, Ada, que nunca se ha cansado de esbozar y que aparece en un sinfín de cuadros a lo largo de su carrera: «Conocerla fue una suerte increíble. ¡Me tocó la lotería! Ada es la perfecta belleza americana y, a la vez, la perfecta belleza europea (sus orígenes son italianos). Por un montón de razones... Todos sus gestos son elegantes, como los de una actriz, como si estuviera siempre sobre el escenario. Pero no son movimientos estudiados ni artificiales, sino totalmente naturales, como los de la mejor modelo», afirma. ¿Y qué es para Alex Katz la belleza? «La belleza es parte de la vida y, a mi modo de ver, surge de un punto de vista positivo. Y yo, por ejemplo, prefiero resultarle a la gente alegre que deprimente», dice respecto a una obra en la que todos sus protagonistas tienen un je ne-sais-quoi que los hace atrayentes y cautivadores.

«A estas alturas creo que he conseguido que los demás vean el mundo a través de mis ojos. Y esto es algo que me reafirma en que no estaba tan loco cuando empecé a pintar. En mis comienzos pocas personas entendieron lo que yo hacía. No fue hasta diez años más tarde cuando gente muy brillante empezó a apreciar mi trabajo. Y sólo entonces me di cuenta de que lo que pintaba no era una locura. Hoy el mercado artístico se ha vuelto global, tiene más energía y hay más individuos del otro lado como espectadores. Ahora me llena de satisfacción y felicidad ver que cada vez a más público le gusta lo que hago. Claro que todo esto no me ayuda con mi próximo cuadro», comenta con una carcajada. En la actualidad, su nombre se encuentra en las colecciones más importantes del mundo. Museos como el MoMa, el Whitney y el Metropolitan en Nueva York, la Tate Gallery en Londres o el Centro Georges Pompidou de París albergan obra de Alex Katz. En España lo hacen ya el Guggenheim, el Reina Sofía y el IVAM. ¿Cuál cree que es el secreto de su éxito? «¡La suerte!», dice entre risas. ¿Algún sueño por cumplir? «No. Sólo pintar. Pintar me ha hecho sentirme mejor conmigo mismo. La pintura es algo que está en constante movimiento: una idea te lleva a otra. Eso es para mí el arte. Los pintores clásicos, los buenos de verdad, mejoraban con el paso del tiempo. Y así es como yo me siento hoy: mejor con la edad».

Si quieres disfrutar de su talento en persona, recuerda la cita: en la galería Javier López (Guecho, 12 B, Madrid, tel. 915 93 21 84, es.galeriajavierlopez.com), hasta el 18 de junio, de lunes a viernes de 10 a 17 h. En la galería de abajo te adelantamos algunas de las obras que vas a poder ver.

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Red Hat (Elise), 2013

Óleo sobre lienzo. 213,36 x 152,40 cm.

Red Hat (Ariel), 2013

Carboncillo sobre papel. 213 x 152 cm.

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Red Hat (Nicole), 2013

Óleo sobre lienzo. 213,36 x 152,40 cm.

Red Hat (Cynthia), 2013

Siena sobre papel. 213 x 152 cm.

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Red Hat (Renee), 2013

Óleo sobre tabla. 40 x 30 cm.

Red Hat (Trajia), 2013

Siena y carboncillo sobre papel. 213 x 152 cm.