El tesoro de la isla

Una casa para soñar en Mallorca.

casa mallorca

Que el campo, el mar o la montaña sean 
los nombres de las colecciones de
 acasabianca.com -la tienda online de
 objetos de decoración artesanales del
 dueño de esta casa- no es una mera coincidencia. 
Nada más acceder a esta finca agrícola de principios de 1900, situada en la sierra de Tramontana, entendemos que esta vivienda mallorquina sea el lugar perfecto para inspirar
 cualquier proyecto. Además de su privilegiado
 enclave, Damián Sánchez -interiorista,
 diseñador industrial y durante muchos años
 director creativo de la firma Mango- ha sabido reformarla con exquisita elegancia conservando su arquitectura tradicional y decorarla con objetos que transmiten su natural estilo de vida, sencilla manera de ser, estar...    


¿Cómo descubriste este refugio antiestrés?

Buscaba algo por la zona de Sóller y un buen día mi querido amigo, el interiorista Gabriel Santos -quien después y junto a Susanna Thomas me ayudaron en la reforma- me llamó para decirme que había encontrado una casa perfecta para mí. 
Sus vistas a la montaña, su luz, su arquitectura 
autóctona balear, la altura de sus techos, su tamaño justo... Fue un flechazo a primera vista.


¿Cuál fue la filosofía de la rehabilitación?

El fin era conseguir una vivienda con espacios
 proporcionados y en conexión permanente
con el jardín. Todo ello sin perder sus raíces de campo, pero con el confort de una casa actual.


¿Qué importancia le das a los materiales?

¡Toda! Creo que el uso de acabados de buena 
calidad definen que un proyecto tenga un excelente resultado. Aquí decidí crear una caja neutra para poder divertirme con todos los objetos y muebles a la hora de decorarla.    


Y entre todos tus tesoros, ¿tus favoritos?   

El cuadro de Günther Forg, mis vajillas de A Casa Bianca y la isla de la cocina. Me apasiona cocinar.


¿Cuál es tu “it list” de tiendas de decoración?

En Linea Barcelona porque allí encuentro la 
base de mobiliario que me permite jugar con
 objetos más singulares y originales adquiridos 
en anticuarios como Marita Segovia, Enric Serra Planas o El Mercado de las Pulgas.    


¿Deco o moda? ¿Quién manda más?    

Son dos grandes pasiones que están siempre dentro de mí y que forman parte de mi personalidad. Aunque las tendencias a veces coinciden en el tiempo, la decoración es mucho más lenta y la moda más ágil. A la hora de decorar intento buscar siempre
 la intemporalidad y, en contra, la mayor 
característica de la moda es su temporalidad.

¿Qué te hizo saltar a la deco home?     

Mi profesión y mi vida normalmente han estado unidas a la decoración de casas. Hace dos años decidí tomarme un break para hacer realidad un proyecto que tenía en mente: acasabianca.com.


La artesanía, los materiales de calidad y lo eco caracterizan a los productos de tu tienda online. ¿Tu casa es un ejemplo de este estilo? 

Mi casa es el origen del proyecto, un lugar donde 
conviven lo artesanal y moderno y se une la decoración con la naturaleza en un mismo espacio.

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Un baño de naturaleza y tradición

Los muros centenarios en piedra natural de esta antigua finca agrícola de 1900 son típicos de la arquitectura balear y, además, un plus 
al paisaje. El vaso de la piscina se ha revestido con 
cerámica de Bisazza y el borde es de madera de teca.

El rincón más cool

Tumbados en las hamacas, de Roda, bajo las sombrillas, de Tribù, o sentados bajo los rayos del sol en los cojines, de A Casa Bianca, del banco de piedra. Este lugar ha sido concebido para disfrutar del dolce far niente.

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Living al aire libre

Una pérgola metálica con entramado de caña natural permite organizar al dueño de la casa agradables comidas o veladas con amigos en plena naturaleza. Sobre la alfombra de esparto, bancos de Roda y mesas diseñadas por 
Damián Sánchez para A Casa Bianca.

El hall

De entrada nos acoge con un recibidor de estética depurada lleno de inspiradores toques rústicos y obras de arte. La consola de origen francés y las vasijas africanas son de la Galería Marita Segovia. Sobre la consola, una obra de Joaquim Chancho. La escalera en piedra abujardada y envejecida, de Binissalem, conduce a la planta de invitados.

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Con dos zonas de estar

Una frente a la chimenea realizada a medida en acero. 
Y la otra, en torno a las mesas de centro, diseño de Damián Sánchez. La escultura de pie en rojo y negro, obra de Carlos Evangelista; el cuadro, del pintor Günther Förg, y los cojines con alegres estampados, de A Casa Bianca, dan la nota de color.

Integrada con el exterior

En permanente conexión con el jardín, el salón se ha decorado con un mix de estilos: los sofás son de Flexform; las butacas LC2 son un diseño de Le Corbusier para Cassina; las lámparas 
de pie Tizio, de Artemide; las sillas francesas de anticuario y la alfombra turca, de A Casa Bianca.

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Toque francés

Una lámpara francesa en forja y cristal ilumina el estar. Al fondo, el radiador, de Runtal, aprovecha la altura de la pared.

La cocina

La amplia isla en granito, de Ernestomeda, protagoniza la cocina. La campana de acero es de 
Gutmann; la grifería Meta 02, de Dornbracht, y los platos de cerámica de la pared, de El Mercado de las Pulgas.

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Rústico chic en el comedor

Una amplia mesa, de St. Paul; las sillas Tolix, compradas en la Galería Miquel Alzueta; una alacena de pino y una chimenea francesa Luis XVI, del anticuario Enric Serra Planas, son las exquisitas
 piezas elegidas para este espacio. En el techo,  
lámparas modelo Nautic, de Lampe Gras.

Baño compartido

Los lavabos gemelos, de Alape, se apoyan en una encimera de microcemento. Toallas y cestos de A Casa Bianca.