Boho chic

Una vivienda decorada con tesoros vintage. 

Salón con vistas al jardín

Las apariencias engañan. Y éstas, mucho más. La fachada anodina de esta vivienda en Montreuil, (un suburbio de París, con pasado industrial y en los últimos años habitado por artistas), parece indicar que allí vive, de toda la vida, una venerable abuelita. Pero nada más traspasar la puerta, uno se da cuenta de su error: el interior es de todo menos aburrido y decimonónico. Corine Abitbol, la propietaria desde hace 15 años, confiesa que, a pesar de una reforma total del inmueble, respetaron la fachada para "no romper la estética del entorno". Del resto, no queda ni la estructura. La casa original, con un piso y un desván, se convirtió en una vivienda de tres plantas en doble nivel con un salón de cinco metros de altura que da a una terraza con jardín, gracias al trabajo del arquitecto Jacques Sebbag (Archi5). El resultado es una casa luminosa y abierta al exterior, con un claro espíritu in&out. No en vano, uno de los protagonistas del jardín, su higuera, fue el elemento que enamoró a Corine cuando visitó la propiedad. El espacio que menos le gustó, la cocina (pequeña y cerrada) se ha convertido en su rincón favorito, al estar abierta al salón en medio de la planta baja. De la decoración se encargó la propia Corine "curioseando por rastrillos y brocantes de París y alrededores y escogiendo personalmente todos los muebles y objetos a lo largo de los años". ¿Su pasión? "Poder cotillear en los mercadillos todas las mañanas antes de ir a trabajar. Soy muy sensible a la estética y la cultura de los 50 y los 60. Sin duda, influida por el ideal de "confort moderno" de mis padres. Me encanta hacer dialogar a los materiales, las épocas y los colores entre ellos. Esta confrontación es lo que define el estilo de la casa: iconoclasta, ecléctico, colorista e híbrido". 

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Salón con vistas

Una estancia que define el espíritu de la propietaria, con alfombra bereber marroquí procedente de la casa de los padres de Corine; mesa baja Stella, de Noé Duchaufour Lawrance; butaca InOut, de Paola Navone, con plaid azul, de Bon'homme; y lámpara estilo arco, diseño italiano de los 70.

Espíritu vintage

Corine ha creado un rincón muy especial con un aparador de Roche Bobois y, sobre él, lámpara cerámica, de Sylvana Mattozzi; frutero de cerámica St Clément, de los años 60; jarrón art decó y lámpara Accolay. En la pared, tela de los 50, Océanie, de Galeries Lafayette; pintura, de P. Seht, y fotografía, de Geoffroy de Boismenu.

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Un mix de altura

Mezcla de materiales y épocas con un sofá InOut, de Paola Navone, y cojines, de Ikea; butaca metálica de los 70. En la pared, serigrafía Introspection, de Lezard, y cartel original, de Orfeu Negro (Marcel Camus, 1959), de G. Allard.

Escalera al cielo

El gusto de la propietaria por curiosear en mercadillos y brocantes se refleja en la zona de estar: butaca vintage de madera y skay naranja y silla al estilo de Saarinen, comprada en el rastro de Montreuil. En la pared, escultura de bailarina africana en madera y ratán, vintage de los años 50.

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Impresionante puesta en escena

La cocina destila un aire bohemio con mesa de fabricación artesanal; sillas blancas y rosas de formica de los 60 y silla negra de despacho de los años 40. En la pared: plato cerámico para ostras, años 50, de Pornic, y pez de cerámica y espejo "Oeil de sorciére", de un mercadillo en Vallauris (Francia). 

Espacio abierto

El gusto de la propietaria por curiosear en mercadillos y brocantes se refleja en la zona de estar: butaca vintage de madera y skay naranja y silla al estilo de Saarinen, comprada en el rastro de Montreuil. En la pared, escultura de bailarina africana en madera y ratán, vintage de los años 50.

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Zona de espera

Sillas infantiles de los años 70, tapizadas con piel sintética en color azul; cartel original de C. Belinsky, de Notorious (Alfred Hitchcock, 1946). 

Momento de soñar

La conciencia del reciclaje se nota en piezas como la mesilla, un mueble de Joe Colombo rescatado de la consulta del dentista de la propietaria. Manta vintage de los 70, de Ligne Roset -"la compré porque su estampado me recordaba al logo de Mary Quant"-. Óleo sobre lienzo atribuido a Chaïm Soutine (marco firmado "La ruche").

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Vaivén en calma

Mecedora vintage que "era de la abuela de una amiga", cuenta Corine; carteles Noir Club, de Freddy Cats.