Con los pies en los sueños

Alfombras en la casa de la diseñadora Nani Marquina. 

Casa Nani Marquina

Nani Marquina conocía desde niña la que hoy es su casa. En el barrio de Sant Gervasi nació y aquí está la finca regia con jardín por la que, recuerda, "habré pasado infinidad de veces". Hoy sigue en la misma zona barcelonesa de su infancia, compartiendo con su familia aquella vivienda construida en los 40 por el arquitecto Eusebi Bona. Por las ventanas entra la luz, los árboles, las vistas al Tibidabo... «Es lo que más me gusta de ella», nos dice. Aunque conserva los rasgos arquitectónicos singulares de la época -molduras, puertas de cristal, marqueterías, tiradores-, su estilo actual queda definido por la dueña con tres adjetivos: espacioso, luminoso e íntimo.
El proyecto de reforma se encargó al estudio de Robert Pallí, y el interiorismo, a Mey Montes, que supo crear las condiciones necesarias para que la casa fuera un espacio vital, estimulante, un centro generador de ideas para Nani y la otra mitad del tándem creativo que la habita, su marido, el fotógrafo Albert Font. Neutros y madera clara son perfecto hilo conductor en una decoración muy conectada con las grandes pasiones de ambos: dominan los colores arena -como la de los mares y desiertos que recoge la diseñadora en sus viajes-, los espacios cálidos para compartir -en el salón o en la cocina, alrededor de una tortilla de patata preparada por Albert, o de un buen partido del Barça-, y está muy presente la naturaleza -cactus y plantas crasas colonizan rincones y esquinas de la casa-. Un contenido fresco y ligero, en definitiva, cuyo principal interés está ¡a ras de suelo! Las alfombras nanimarquina son protagonistas. Piezas elegidas, muchas de ellas de autor, gracias a un catálogo que cuenta con importantes nombres nacionales e internacionales. Las que ahora visten las distintas habitaciones están ideadas por Sybilla, Neri & Hu y los hermanos Bouroullec para la firma.
Son modelos nuevos presentados en la última feria del Mueble del Milán: «Traigo aquí los prototipos, casi siempre mis últimas colecciones. Me gusta ver cómo combinan en mi espacio personal. Después voy sustituyéndolos, ¡no me puedo quedar con todos!», explica Marquina. Más que voladoras, alfombras viajeras... Como lo es ella y como lo es Albert, dos nómadas irredentos, por obligación y por afición. De sus viajes por los cuatro puntos cardinales recolectan recuerdos, muebles de diseño, artesanía, piezas insólitas descubiertas en cualquier lugar del planeta. Con ellos han creado un pequeño museo en la estantería del salón. Es un totum revolutum sentimental que mezcla fotos, arenas, cerámica, discos de Dylan y Françoise Hardy, libros, cámaras antiguas... ¡incluso latas de sardinas! "Para nosotros son muy importantes todos estos objetos, porque generan historias, rememoran anécdotas. Son, realmente, nuestra fuente de inspiración". 

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Arenas, tostados...

Dominan el estar. Kílim Lattice, de Ronan y Erwan Bouroullec para nanimarquina; cojines, de Materia, y sofá Time, de Mario Ruiz para Joquer. A los lados, lámparas de Antoni de Moragas y Basica, de Santa & Cole. 

Amor al oficio

La diseñadora Nani Marquina sentada sobre la alfombra Tres, con la que ha rendido homenaje al arte milenario de la tejeduría.  

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Bodegón minimal

Composición en blanco y negro: las rayas de Mélange Stripes sirven de fondo a la lámpara de pie y la silla, modelo Pedrera, ambas ideadas por Barba Corsini y Ruiz Millet. Son de la Galeria H2O. Las dos obras son de Joan Brossa.

En el comedor

Alfombra Jie, firmada por Neri&Hu para nanimarquina. Las sillas, de Piet Hein Eek, y sobre la mesa, jarrón Elevated, de Thomas Bentzen para Muuto, de Original Mobiliario, y lámpara colgante M68, de Miguel Milá para Santa & Cole. Lámpara de pie, Rosy Angelis, de Philippe Starck para Flos. 

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Around the world

La mesa de comedor es también escritorio. Al fondo, una estantería realizada por Robert Pallí, expone recuerdos de toda una vida, como un tren de los años 30 de herencia familiar, una colección de arenas de playas y desiertos recogidas por Nani, esculturas... Albert Font es autor del retrato, en Rajastán.

Aquí se cocina todo

La cocina es uno de los centros neurálgicos: un espacio de invención y de convivencia. Realizada en Silestone, está diseñada por Arclinea, como los taburetes de madera. La isla central recibe luz cenital de una lámpara de la desaparecida Vinçon, y puntual del flexo Arma, de Metalarte. Acoge la placa de cocción y se prolonga en una encimera para cenas relajadas. Todos los interruptores y los enchufes son de la firma Simon.

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Fotos de familia

Las imágenes y retratos son referencia constante en la casa, muchas de ellas firmadas por el fotógrafo Albert Font. En el dormitorio decoran toda una pared.

Estudiado orden

Impecable vestidor, diseñado por el arquitecto Robert Pallí y alfombrado con el mod. Losange, de Ronan & Erwan Bouroullec. En el centro, una antigua mesa de colegio pone un contrapunto vintage; junto a ella la icónica Diamond Chair, de Bertoia para Knoll. La lámpara Cirio, de Santa & Cole, proporciona luz general.

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Elegancia es la clave

En el dormitorio principal, vestido con la alfombra Tres, diseño de Nani Marquina. Está producida con tres piezas independientes realizadas con fibras de lana, fieltro y algodón. Tapiza los pies de la cama, en blanco total, con cabezal textil Testa. Diseñado por Gonzalo Milá para nanimarquina, se sujeta con un fino raíl de aluminio adonizado adherido directamente al muro. Junto al ventanal, se ha instalado una tranquila zona de lectura. 

Banco zen

Para leer o meditar... La butaca está tapizada con el kílim Rock the Kasbah, firmado por Philippe Xerri. Junto a ella, lámpara de pie TMM, de Miquel Milá para Santa & Cole. La mesita, como las del salón y el comedor, son prototipos realizados en Camerún por Antoni Arola y Nani Marquina para nanimarquina. Dicha colección no llegó a editarse.