Un palacete en el Piamonte

¿Es posible maridar el clasicismo más sobrio con el diseño más innovador? El arquitecto y diseñador Nicola Gallizia demuestra que sí en su palacete de Monferrato.

Palacete de Monferrato.

Hay un lugar en el mundo donde la reina Isabel de Inglaterra se codea con el Moisés de Miguel Ángel, con un oficial ruso, con célebres pintores del XVII... y con las creaciones más atrevidas de los Eames y los Bouroullec. Y no es un museo. Se trata de la singular vivienda del arquitecto y diseñador italiano Nicola Gallizia, ubicada en las colinas de Monferrato, uno de los rincones más atractivos del Piamonte. La casa, una construcción de 400 m2, que data del s. XVII, está rodeada de una extensa finca con viñedos y pequeños bosques de avellanos y pertenece a la familia desde hace siglos, aunque no siempre la disfrutaron como vivienda habitual. Desde principios del s. XX hasta los años 60, la propiedad no se utilizó mucho por la familia: "mi abuelo era diplomático y tenía que vivir en Roma. De todos modos, su nombre siempre estará asociado a esta casa porque desde aquí consiguió salvar a cientos de judíos de los nazis y, por ello, fue premiado con un árbol en Yad Vashem -Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto-", cuenta Nicola. Pero no son sólo las añoranzas familiares las que consiguen que el director artístico de Molteni&C y Dada adore este maravilloso palacete.

Su ubicación, sus proporciones y sus posibilidades para el juego decorativo fueron argumentos definitivos a la hora de decidir conservar la vivienda e instalarse en ella. "Desde que puedo recordar he estado enamorado de esta casa porque su balance perfecto de luz, proporciones, atmósfera y colores me permite estar en un estado creativo permanente", explica Nicola Gallizia. El proyecto de remodelación le llevó varios años; fue un proceso tranquilo y meditado para lograr combinar la herencia antigua con la concepción actual del diseño y obtener lo mejor de cada época destilado en un resultado muy personal. Y así, entre los muros centenarios desfilan nombres del mundo del arte contemporáneo como Man Ray, Ernesto Canepa Chris Levine o Bill&Hells y grandes del diseño como Ettore Sottsass, los Eames, Ron Gilad, Jasper Morrison, los Bouroullec... en una sucesión de mezclas armónicas y sorprendentes. Piezas editadas y prototipos del propio Nicola Gallizia completan la exquisita selección de piezas.

El gran reto fue cómo conseguir que este mix de objetos, estilos y épocas funcionase de manera aparentemente natural. "Mi idea fue crear un tipo de puente invisible que conecta suavemente la historia de la arquitectura italiana y la época actual", comenta Nicola. Sin duda, su dilatada experiencia como director artístico de reconocidas firmas jugó a su favor. Cada estancia del palacete tiene su encanto pero la cocina, una habitación abovedada y con una gran mesa que recuerda a los refectorios monacales, es el verdadero corazón de la casa, con sus alacenas antiguas, soperas biscuit, menaje tradicional de cristal... combinado con equipamiento high-tech de acero inoxidable. Nicola siente verdadera pasión por la gastronomía y ejerce de chef con su gente: "Esta cocina es el lugar perfecto para reunir a los amigos en torno a un delicioso risotto aromatizado con trufa blanca local", apunta. Historia, diseño, naturaleza, delicias de la zona... ¿qué más se puede pedir?

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Palacete de Monferrato

El arquitecto y diseñador Nicola Gallizia en su palacete de Monferrato.

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La portada original del s. XVIII

La portada original del s. XVIII da paso a una selección de exquisitas piezas: daybed Hond On, de Gallizia para Gebrüder Thonet Vienna GmvH; escultura de pez, de Ernesto Canepa.Sobre el mueble leñera: pinturas de Man Ray y Henry Moore; jarrones, de Ettore Sottsass para Gambone, y de Venini, y prototipo de lámpara, de Nicola Gallizia.

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Vida contemplativa

En la galería, una sencilla zona de estar con vistas. Butacas Thight y Fantasía, de Nicola Gallizia para Molteni&C; taburete, de los Eames; mesita de corcho, de Jasper Morrison, y taburete Wiggle, de Frank Ghery, todo para Vitra.

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Nombres propios

Aparador 505, de N. Gallizia, y sofá, de Paolo Rizzatto, ambos para Molteni&C; butacas, de Gio Ponti, con textil de Dedar; mesita Prismatic, de Isamu Noguchi para Vitra; araña años 30, de Venini.

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Mezclas que funcionan

Sobre una cómoda taraceada del s. XVIII, lámpara Nesso, de Artemide; pareja de jarrones-escultura del artista Massimo Campigli, y pintura antigua perteneciente a la familia.

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Junto al fuego

En torno a la chimenea, butacas Lady, de Marco Zanuso para Arflex, tapizadas con tela Orsetto, de Dedar; mesita Panna Cotta, de Ron Gilad para Molteni&C; marco dorado del s. XVIII y obra de arte de Silvia Kihlgren.

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God save the Queen

Retrato de la Reina Isabel de Inglaterra Lightness of being, de Chris Levine, y alrededor, espejo antiguo, muñequita de escayola de la reina, lámpara de aceite de cristal soplado y lámpara-pinza de 1900.

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Amor al arte

Sobre la mesa artesanal a medida: jarrones de cerámica, de Silvia Zotta; retratos Russicher Offizier y Motorradpolizistin, de Billy & Hells; molde de yeso del Moisés de Miguel Ángel; diseños a carboncillo, obra de la abuela de Gallizia; jarrón, de Carlo Scarpa para Venini; y prototipo de lámpara de Gallizia. La mesita Peace también es un prototipo de Gallizia.

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Fiel reflejo

Espejo del s. XVIII, de artesanos lombardos; mesita, de los Eames para Vitra; lámpara de los 70; pájaro L'Oiseau, de los Bouroullec para Vitra.

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​Cocina monacal

Inspirada en las de los refectorios, mesa de madera con patas de cerámica; sobre ella, escultura Mida Maccheroni, de Ernesto Canepa. Sillas, de los Eames para Vitra, junto con otras antiguas; isla de cocina de acero inoxidable, de Dada.

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