España y olé

El "made in Spain" ha inspirado a Jaime Hayon su primer hotel, el Barceló Torre de Madrid, en el mítico edificio. ¡Es la neo cultura!

hotel barceolo torre madrid

La brillante luz del cielo de Madrid inunda el lobby del flamante hotel, que va a ocupar diez de las 24 plantas del edificio Torre de Madrid, un emblemático rascacielos que dignifica la Plaza de España. En el centro, un gigantesco oso de rayas, y debajo, Jaime Hayon, un madrileño del mundo, abierto, acogedor y simpático, como somos los madrileños (ustedes me perdonen) dispuesto a desvelar para Elle Decoration su última locura, que es, a la vez, su primer hotel y todo un símbolo para una ciudad en permanente cambio.

¿Qué pinta un oso de 4 metros en medio del lobby de un hotel?
Estamos en el centro de Madrid y el oso es su icono, reinventado. Lo veo como un animal feroz que se vuelve digno y te da la bienvenida al hotel con su sombrero de copa dorado. Es un oso cebrado, surreal, divertido y le da un toque escultórico y artístico muy especial.

Cero experiencia en hoteles y te lanzas con el primero en Madrid, tu ciudad, ¡qué valiente! ¿Contento?
Contento y orgulloso. Es para mí todo un honor, ha sido un gran reto porque hablamos de un gran hotel de 5 estrellas, con 22.000 m2 de superficie, diez plantas y casi 300 habitaciones, suites, salas de reuniones, piscinas, bares, restaurantes..., aquí hay de todo.

Has dicho que no a muchos grandes hoteles, ¿por qué éste sí?
Estando en el planeta del design, con los muebles que hago y mi estilo, ya me habían llamado, pero pensaba que hacerlo me frenaría con el estudio y mis otros proyectos. El Barceló Torre de Madrid surgió en un momento ideal a nivel de colaboración con grandes firmas de diseño, ahora todo está maduro y tengo a gente muy buena a mi lado. Tener buenos partners que te trabajen bien todo lo especial es básico. Me gustó la idea de hacer equipo con arquitectos e ingenieros españoles y, sobre todo, me impactó el nivel de entusiasmo, no podía decir que no. Era el momento, Madrid me encanta, es mi ciudad, el edificio, un icono, y la oportunidad perfecta, con unas dificultades enormes, eso sí, como todo lo que parece perfecto.

Y una vez que das el sí, ¿cómo te lo planteas?
Pregunté ¿qué queremos ser? Y vi la ilusión por hacer algo especial, emblemático y distinto. Un hotel con estilo propio, elegante, limpio y diferente, nada retro, que ya hay tantísimo. El dueño del hotel, que tiene otros 80, de todo tipo, me dijo: "Tiene que ser otra cosa Jaime, que cuando entre me sorprenda, quiero que seas tú". Esto es importante porque yo no quiero decorar, quiero diseñar que es muy distinto. Una cosa es decorar con muebles de otros y otra diseñar y hacer el mueble a la medida del espacio; he creado muebles, lámparas, diseñado la señalítica, encargado fotos... todo está pensado.

¿Y encontraste la inspiración en España?
Sin un concepto, un hotel no se sostiene. Pensé, estamos en Madrid, en el centro de España. A mí me gusta mi país, ser español me encanta. Los ingleses juegan con sus tópicos, lo hacen los franceses... pero aquí nadie se pone la bandera en un Mini o la foto de la reina en una camiseta punk, nadie usa la sevillana, el torero... y cuando se ha intentado ufff!! ha quedado súper cutre. (Se ríe y nos reímos). Eso lo odio, y como me suele inspirar lo que odio me dije, vamos a ver cómo podemos hacer algo con estilo. Si el valor de España son sus culturas, su folclore, vamos a interpretarla de una forma divertida, interesante, artística y cultural, y así decir, España también, mi concepto para este hotel es ese, "España también", muy rotundo.

Toreros, chulapas, falleras... ¿ya sabes que vas a crear polémica?
Sí, yo soy el típico ¡que la arma! (vuelve a reirse Jaime). Y aquí no solo soluciono lo que quería el hotelero, un buen hotel como debe ser sino que quiero reivindicar dos cosas. Una, que el gran hotel de diseño, de verdad, no copiado ni nada, es posible. Con Arne Jacobsen
en el SAS de Copenhague, se empieza así, todo se crea para el hotel, la lámpara, el espejo, la mesita, la alfombra.. para eso eres diseñador y no decorador, y para eso trabajas con los industriales de las empresas. Mi segunda reivindicación es ¿por qué hay que tenerle miedo a nuestra España que está llena de cosas fantásticas? Y empiezo por pedirle a los Klunderbie las fotos de los arquetipos, hay muchos toques de España pero siempre de manera sutil.

¿La luz y el color son los pilares en que se basa este hotel?
Sí porque hace tres años esto era un zulo y yo quería un espacio casero, luminoso, donde apetezca estar, con un lobby al que te quieras escapar, que se integre en la ciudad. Es como una caja de luz que se abre a vistas preciosas, la Gran Vía, el Palacio Real, jardines... La caja está viva y cambia muchísimo, por la noche llama a la gente a entrar. He intentado, además, dar una visual de cambios cromáticos, engañar a la vista, dar profundidad, hay un ejercicio bestial de color.

¿Éste es para ti el hotel ideal?
Sí. Soy muy maniático con los espacios, me gusta que haya mucha luz de día y se suavice de noche, que sea atractivo y elegante, que te haga sentir cómodo de verdad. Las habitaciones son comodísimas, con luz tenue, buena mesa, camas mullidas, baños amplios... No se suele hacer así, pero yo quiero crear confort y, para eso, hay que trabajar con los que saben hacerlo, en este caso, firmas como Arflex, &Tradition, Parachilna, Cassina, Fritz Hansen, Bosa, BD...

¿De qué te sientes más orgulloso?
De que sea un hotel activo, diferente, con una esencia que llame a la gente de fuera, pero también a los madrileños, y de seguir en él, no lo abandono. Un hotel no se hace y te vas, y éste ya es como mi casa. Queremos que sea un espacio vivo, que la gente lo disfrute, que diga lo que no le gusta, y lo cambiaremos, tiene que ser evolutivo porque el design no puede ser hacer y ya, se acabó. Colaboremos para que funcione. Y especialmente orgulloso, de lo que no se ve, el patio interior y la escalera de servicio, para mí es de lo más interesante del hotel.

¿El design es un arma para hacer un mundo mejor?
Sí, si tú lo miras con la intención de aprender, de crecer diseñando, intentando que la gente tenga un buen momento con lo que haces, como ese objeto que te da una posibilidad importante, ese espacio que te abre las puertas y no te las cierra, creo que esto es lo más.

Tu primer Edida Elle Decor fue en 2006, 10 años después, ganas el Designer of the year, carrera meteórica. ¿Qué has aprendido?
Me acuerdo muy bien de aquel momento, he aprendido mucho y sigo aprendiendo cada día y lo que me hace feliz ahora, sobre todo viendo este hotel, es que aquí está el Jaime de hoy, y este
Jaime me gusta más que el de hace años, es como más maduro, más estable, mucho más atrevido con las cosas...

Uno gana con el tiempo...
No te creas, yo conozco a gente que ha empeorado muchísimo, no han evolucionado. A mí la evolución me gusta porque he encontrado a los partners que me entienden, trabajo con los más fuertes del design, y no es que piensen que eres un raro, al contrario, creen en mí, esto es una gran alegría porque, finalmente, me siento en mi habitat.

Y dicho esto, subimos a la décima planta, para disfrutar de esas vistas -que lo flipas, según Jaime- de la Gran Vía y el Palacio Real, y a recorrer el hotel para descubrir, en los pasillos, las esculturas, los espejos en las zonas comunes y hasta en los baños, todas esas piezas que ha diseñado especialmente para cada espacio. Un simpático torero nos da la bienvenida. ¡Olé! Love you Jaime. •

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Fantásticas vistas

Comer y a la vez disfrutar de esta preciosa vista de la Gran Vía, es un plus que ofrece el "Somos", con dos cartas de día, cocina tradicional madrileña y, de noche, fusión. Tanto la mesa como las lámparas de techo, un diseño exclusivo para el hotel. ¡Un lujo!

Una habitación con vistas

Todas, sean suites, deluxe, premium o standard, son súper confortables. "Las he diseñado, dice Hayon, con una buena cama y un cómodo respaldo; luz de lectura cercana, para no molestar; baños amplios y piezas muy especiales, como el Face Mirror, o la Monkey Side Table, que edita BD Barcelona Design.

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Una buena mesa de trabajo

Otro aspecto que ha cuidado mucho, para poder trabajar como en casa. El escritorio, diseño de Jaime hecho a medida; la silla modelo Catch, de &Tradition.

Sofá Claudine

La clásica fallera valenciana  retratada por Klunderbie preside una de las zonas de estar del lobby. Debajo, el sofá Claudine, de Arflex; en mostaza el sillón Ro, de Fritz Hansen; la mesa Palette, de &Tradition, y en la pared, aplique Aballs, de Parachilna. La butaca rosa está creada exprofeso por Jaime para el hotel, ¡comodísima!

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Área de recepción

Bajo los pies de la bailaora, fotografiada para el hotel por Klunderbie, otra zona de estar con el sofá Claudine, de Arflex, y la mesa Palette, de&Tradition, como la butaca Catch, de la misma firma, que se ha reinventado en exclusiva para el hotel, es totalmente nueva. Al fondo, lámparas diseñadas exprofeso. Los mármoles provienen de Carrara y Macael.

Piezas exclusivas

Tener como partners a los grandes del diseño le ha permitido a Jaime Hayon poder crear piezas a la medida del espacio, como las lámparas colgantes que iluminan el lobby, de 6 m de altura, y uno de los dos sofás, el azul, Soft Beat, que edita Arflex. Las mesitas TS, diseño de GamFratesi para Gubi; la Palette Table, de &Tradition; las lámparas de mesa Chinoz, de Parachilna, y el sillón Ro, de Fritz Hansen. La figura que aparece en el ventanal, un diseño especial para el hotel.

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Poltrocina

Máximo diseño en la zona de estar del lobby: las lámparas; el sofá Soft Beat... "le pedí a Arflex que lo adaptase, es una pieza súper ligera, con curvas, preciosa. Y la poltroncina: tú te sientas en un puf, pero que te recoge la espalda y gira para que mires alrededor mientras te tomas la copa, a mí estas cosas me parecen genial".

Vip Lounge

En la Vip Lounge, foto, de Klunderbie, con el clásico cuello de gorguera. Debajo, el sofá Favn; las poltronas, Fri y Kaiser; la lámpara Idell, de Fritz Hansen, y la mesa, de Gubi.

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Cóctel de estilo

En el lobby descubrimos una sucesión de rincones, todos distintos, que combinan, de una forma tan brillante como elegante, el look folclórico de la España cañí, con las últimas piezas que ha alumbrado el planeta design. Aquí, bajo un cantaor con sombrero cordobés, de Klunderbie, dos sillones Gardenia, de Hayon para BD Barcelona Design, de diseño; la mesita es TS, de GamFratesi para Gubi, y la lámpara Disc & Sphere, de Areti

Bar

Los dorados años 20 nos vienen a la mente al entrar en la zona del Garra bar, con taburetes Beetle, de Gubi. ¡Un cóctel, por favor!

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