Yo sobreviví a un festival de los 90

¡Subidón, subidón... HU-HA!

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Tenía 14 años en 1990 y 23 en 1999, así que puedo decir sin remilgos que los años 90 fueron la década de mi primera juventud. Años en los que la noche era muy importante; la cultura de club pegaba fuerte, al igual que la música dance y la ruta del bakalao.

Así que cuando se anunció, a finales del año pasado, que se montaba un festival de música 'dance' de los 90, casi lloro, y tiré de nostalgia, de tarjeta de crédito y de una compañera de trabajo igual de 'friki' que yo para comprar una entrada. ¡Qué emoción! El cartel, desde luego, prometía: Techotronic, quienes cambiaron para siempre la música de baile; 2 Unlimited; Snap!... y Chimo Bayo. ¿Qué exbakala de los 90 no pagaría por verle de nuevo?

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El sábado 14 de mayo teníamos una cita, una pequeña gran 'rave', un viaje al pasado, en el Wizink Center de Madrid. Y allí, en torno a las 7 de la tarde, nos plantamos Amanda Peñuelas, redactora jefe de Cosmopolitan.es y yo, dos generaciones completamente distintas –ejem, nos llevamos más de 10 años–, pero no íbamos a ser un caso raro.

En el Wizink Center había un público bastante variado, que oscilaba entre los 50 y los 30 años, y entre el que se veía algún disfraz de Chimo Bayo y muchas ganas de bailar, como demostraban moviéndose al ritmo de los Jumper Brothers, auténticos estrellas de la noche, que amenizaron el festival pinchando los grandes éxitos noventeros entre artista y artista y demostrando que lo suyo son las cantaditas.

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Tenía gracia verles esconderse tras la mesa de mezclas y aparecer tras la actuación del músico de turno. "Parecen Trancas y Barrancas", decía Amanda. Entre risas, llegó el momento: se apagaron todas las luces y apareció este vídeo en las pantallas. La nostalgia estaba ahí; 'Friends', 'Los Fraguel', el módem que se rompía y hasta la cinta que se enrollaba...

El festival empezó con (bostezo) OBK, que deleitaron al personal con sus 'hits' más conocidos, entre ellos el clásico 'Historias de amor'. Jordi Sánchez iba bastante justito de voz, pero eso no importó para que el público se desgañitara. ¡Había ganas! También había ganas de batir el récord Guinness en el que nos vimos envueltos a las 9 de la noche: el del mayor número de personas, 17.000, bailando a la vez el 'Saturday Night' de Whigfield, otro clasicazo de los 90.

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Está claro que si eras noventero y habías reventado la pista en aquellos tiempos, te sabías lo que todos llamábamos 'el bailecito', pero por si acaso, pusieron unas bailarinas en escena para ayudar el público. Así resultó la historia...

Sí, ese que has visto es FERNANDISCO. El DJ de lo que, en los 90, eran Los 40 Principales y que presentó durante aquel tiempo 'Del 40 al 1' en la tele. Fue el maestro de ceremonias, y todo habría ido estupendamente si no nos hubiera pedido cientos de veces que alzáramos las manos, que gritáramos 'Love The 90s' y que hiciéramos todo tipo de monerías para que el vídeo y las fotos 'oficiales' quedaran más molonas. Una pregunta que nos hicimos es... ¿por qué tenía línea de wi-fi para él solo?

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El festival siguió. Llegó Amparo Ríos de New Limit –con un inglés de Valencia y una bailarina que ¿era su hija?– y descubrimos que el 'eurodance' de los 90 sería la música perfecta para una sesión de zumba 'high energy', algo que confirmamos con Ice MC, todos ellos muy 'one-hit wonder' pero eficaces para la fórmula del concierto: se alternaba un artista que interpretaba 3 o 4 canciones y luego la minisesión de los Jumper Brothers.

El ambiente tuvo momentos 'top', como Rebeca levantando a todo el personal con su 'Duro de pelar' –cuya letra se puso en pantallas para hacer el 'karaoke más grande del mundo'; de este récord no supimos nunca el resultado– o Jenny, de Ace of Base, que vino desde Suecia para interpretar ella solita alguna de las canciones de lo que antaño fue el cuarteto al que se le llegó a comparar con ABBA. También con voz 'reguleras', pero suficiente. Tina Cousins y su 'Mysterious Times' pusieron a prueba las caderas (y la cabeza, con ese movimiento como de perro de coche) del personal mayor de 40.

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¡Agárrate fuerte, que vienen curvas! El nivel empezó a subir con Snap!, que levantaron el pabellón con su 'Rhythm is a dancer' y 'The Power' y con la presencia en el escenario de los míticos Technotronic. Ellos fueron unos de los pioneros de la música 'dance' de los 90 y estábamos deseando ver a Ya Kid K (Manuela Kamosi) interpretar -qué gozada– 'Pump up the jam' y 'Get Up (Before the night is over). Los más jóvenes, que no les conocían, aprovechaban para sentarse, beber y descansar; los mayores bailamos como locos con Kamosi. Maldita diferencia de edad.

The Jumper Brothers (Toñín y Edu para los amigos), pinchando a lo grande en Madrid para que17.000 personas menearan el esqueleto entre tema y tema.

Vamos llegando al final. Los holandeses 2 Unlimited, uno de los grupos preferidos de Fernandisco, levantaron a todo el mundo de sus asientos con sus tres hits: 'Twilight Zone', 'No limit' y el esperado 'Get Ready', la canción que se pone antes de cada partido de la NBA. Luego llegó Corona, brasileña, espectacular y diva, que fue una de las estrellas de la noche. Concretamente, fue ella la que puso 'The ryhtm of the night' para que recordásemos uno de los grandes hits de los 90.

Amanda y yo hicimos cuentas: este sí, este no... Sí, queda ÉL. El concierto 'Love the 90s' no es nada sin Chimo Bayo. Así se reconoce que el músico valenciano es el líder de esta generación de artistas. Y yo no sé qué decir de él: si es un genio o si es un bufón, si es un truhán o si es un señor... Lo que está claro es que tiene un enorme carisma.

A sus 55 años, enfundado en un traje ceñido, con sus características botas militares de plástico y sus gafas-linterna, saltó al escenario y aquello se venía abajo. Hu-ha, hu-ha, hu-ha. Comenzó con 'La tía Enriqueta', siguió con 'Bombas' y el 'show', porque aquello no era ni festival ni concierto, era 'show', terminó, claro está, con 'Así me gusta a mí', el maxisingle más vendido de la historia de España.

Chimo se vino un poco arriba, la verdad, proclamando que 'Hu-ha' se había convertido en un grito generacional, en un grito de libertad. En fin, Chimo, en realidad es solo parte de tu canción; eso sí, una parte muy icónica, pero vamos, que ya nos sentíamos muy libres antes de ello.

Eran casi la 1 de la madrugada. Llevábamos 6 horas bailando y había después una 'afterparty' en Fabrik para quien quisiera seguir dándole al 'hu-ha' y al espíritu 'pastis y buenri'. Nosotras abortamos misión y nos fuimos a cenar y a tomar unas cervezas, todavía con las cantaditas, los samples y la imagen de Chimo Bayo en nuestro cerebro.

A la mañana siguiente, descubrí que la experiencia 90s había sido completa, ya que me levanté tras haber dormido apenas 4 horas con un dolor de cabeza y una resaca importante. Fui feliz; mi cuerpo, a los 40, demostró que aún se puede permitir una sesión de club durante 6 horas –madre mía– y volví a los 90 con una máquina del tiempo imposible que promete una segunda edición.

Ya sabéis quién será la primera en comprarse una entrada.

¡HU-HA!

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