Elle Fanning: la niña se ha hecho mayor

Acaba de cumplir los 19, es la musa de Sofia Coppola y no tiene pelos en la lengua. La actriz nos ayuda a descubrir a su generación, la Z.

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Tenía 2 años cuando apareció por primera vez en la gran pantalla: en el dramón 'Yo soy Sam', protagonizado por su hermana mayor, Dakota, y Sean Penn, interpretaba a Lucy Diamond Dawson. Hoy, con los 19 recién cumplidos, Elle Fanning (Georgia, Estados Unidos) cuenta con 55 películas en su currículum, tiene siete títulos más en la recámara (de la comedia musical 'How to Talk to Girls at Parties' al thriller 'Galveston', con parada en el cine indie) y puede presumir de haberse atrevido con papeles extraordinariamente complejos, lo que le ha llevado a acumular una madurez y una sabiduría impropias de su edad.

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Fue una adolescente transgénero en 'About Ray', una supermodelo narcisista en 'The Neon Demon' y una princesa Disney en 'Maléfica' y encarnó a una joven con inquietudes políticas en 'Trumbo' y a una feminista en '20th Century Women'. Parece haberse ceñido a una máxima escrita por Harper Lee, autora de la novela 'Matar a un ruiseñor': «Nunca entenderás de verdad a alguien hasta que te metas en su piel y camines dentro de ella».

«Ciertos personajes pasan a formar parte de ti y contribuyen a que te sientas un poco más mayor», admite la actriz, que este verano estrena 'La seducción' (7 de julio), el sexto largometraje firmado por Sofia Coppola, una cinta ambientada en la Guerra de Secesión (remake de la explosiva 'El seductor', estrenada en 1970 y con Clint Eastwood en modo conquistador total) y que constituye la segunda colaboración de Fanning con la realizadora neoyorquina, tras la amarga 'Somewhere' (2010).

Lo cierto es que Coppola posee un radar infalible en la búsqueda de 'it girls' y de talentos que acaban liderando a sus correspondientes generaciones; lo demostró al apostar por Scarlett Johansson y, especialmente, Kirsten Dunst, musas entre los 'millennials', y vuelve a hacerlo con Elle, icono de una tribu que empieza a salir del horno: los 'plurals', gente enganchada a las relaciones sociales virtuales, acostumbrada a la inmediatez que brinda Internet, con una infancia marcada por el caos global desatado después del 11S y el shock de la crisis económica de 2008, particularmente preocupada por el dinero y más dispuesta que sus padres a cambiar el mundo. Un fenómeno sociológico aún en fase de estudio sobre el que la propia Fanning tiene un punto de vista realmente interesante.

Por eso le hemos propuesto un juego: responder a las preguntas de nuestras lectoras más jóvenes para ayudarnos a resolver algunos de los dilemas cotidianos de las mujeres que hoy rondan los 20. Y no se siente incómoda en el rol de consultora. «Mis amigas me piden consejo porque yo les digo las cosas tal y como creo que son –explica–. Dan por sentado que voy a ser honesta con ellas. Conmigo no hay rastro de posverdad». En efecto, cuando concluya el experimento descubriremos que se trata de una persona directa, que no se anda por las ramas, incluso con un aire resabiado.

Polo de encaje de Coach y falda de tul de Rochas.
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Elle es, casi con seguridad, el tipo de posadolescente que a muchas nos habría gustado ser. Extremadamente amable, equilibrada, realista, educada. La hemos citado a las ocho y media de la mañana, y, a pesar del madrugón, se presenta con gesto dulce, impecable, vestida con un polo de lana de color negro, falda midi y botas Dr. Martens. Incluso la agenda de su smartphone es cool: lleva el número de Solange Knowles (exacto, la hermana de Beyoncé), una de las cantantes –y compositoras, actrices, modelos y empresarias– del momento en América; ambas coincidieron por casualidad en una cafetería de Nueva Orleans y Knowles le insistió para que quedasen de cuando en cuando.

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Sin embargo, más allá de su estilo y de su sitio en el firmamento vip, es su espíritu lo que te atrapa. Porque Fa­nning se implica a fondo en todos sus proyectos, con fuerza y pasión sincera, aunque sea para dejarse fotografiar con sandalias al borde de una piscina en un día tan frío y desapacible como el que hemos escogido para el shooting. Terminada la sesión, se dispone a afrontar, por fin, el desafío.

Pero antes recuerda con solemnidad algo que le recomendó Nicole Kidman, su compañera de reparto en La seducción (Colin Farrell y Kirsten Dunst también figuran en el cartel): «Me dijo: "Encuentra a tu tribu y quienes la componen estarán siempre a tu lado". Sí, me gusta eso; de hecho, es uno de los mejores consejos que me han dado hasta ahora». Veamos cómo son los tips que ella está dispuesta a ofrecerle a la generación Z.

Hace poco me compré una camiseta vintage muy bonita, pero es de una banda de rock de la que jamás he oído una sola canción. ¿Te la pondrías? Me da miedo que la gente se entere y crea que lo mío es puro postureo...».

Me siento muy identificada contigo: cuando era más joven, tenía una camiseta de los Ramones; ahora sé quiénes son, pero entonces no me sonaban de nada. Sencillamente, aquella prenda era chulísima. Debes asumir que, si te pones algo, la gente va a pensar que es lo que más te gusta del mundo. A mí me decían continuamente: "Ey, cómo molan los Ramones, ¿eh?". Y, en vez de reconocer que ni siquiera los conocía, yo contestaba: "¡Sí, un montón!". Al final, me pillaron, porque empezaron a preguntarme cuáles eran mis canciones y mis letras favoritas... Te recomiendo que, al menos, te enteres de qué banda es esa y pinches algún disco suyo. Y, por supuesto, ponte la camiseta. ¡Pero prepárate para ser sincera!

«Tengo 24 años y he empezado a trabajar en un sitio lleno de gente superabierta y con una gran seguridad en sí misma. A su lado paso desapercibida, y me preocupa estancarme por eso. ¿Qué puedo hacer para, siendo tan introvertida, llamar la atención de mi jefa y crecer?».

Si eres diferente de los demás en la oficina, destacarás, y tu jefa se dará cuenta. He rodado con Sofia Coppola; es una de las personas más reservadas con las que me he cruzado, pero existe una fuerza extraordinaria en su silencio. Se coloca tras la cámara y, con una simple mirada, te deja claro que es el momento de que claves la escena.

Chaqueta y falda de Prada y sandalias de Miu Miu.
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«Mi hermana jura que aplicar pasta de dientes sobre los granos de acné ayuda a secarlos. Definitivamente, nos bombardean con consejos beauty que son ridículos. ¿Podrías compartir algún truco que funcione de verdad?».

Yo también he probado lo de la pasta de dientes: quería deshacerme de un grano y recurrí a la ayuda de Google... La mía es una piel muy, muy sensible, y, al ser tan blanca, se nota hasta la más pequeña de las imperfecciones. Las toallitas desmaquillantes suelen irritarme, así que, en su lugar, uso aceite de semilla de uva. Funciona y es superbarato. Mi abuela Mary Jane, que vive conmigo y con mis padres, es mi gurú en cuestiones de belleza. Es de esas mujeres que se arreglan hasta para tirar la basura. ¡Todavía se pone polvos de talco por todo el cuerpo antes de meterse en la cama! También creo que es bueno pasar de vez en cuando una semana entera sin maquillarse. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero... ¡Alicia Keys lo está consiguiendo!

«Salí del armario a los 15. Mi familia es muy abierta y en el instituto conocí a chicas y chicos de mi edad que se encontraban en la misma situación. Ahora estoy en el último curso de la universidad y mi vida social gira alrededor del movimiento LGTB. Sin embargo, hace poco me di cuenta de que soy heterosexual. ¿Cómo salgo del armario otra vez?».

Tu orientación sexual no debería suponerles ningún problema ni a tu familia ni a tus amigos. Y, en cualquier caso, que seas hetero no me parece en absoluto incompatible con tu compromiso con el movimiento LGTB. Cuando estaba preparándome para mi papel en About Ray, hablé con un montón de jóvenes trans: son personas muy valientes y con una visión de la vida basada en la tolerancia.

«Mis amigas están obsesionadas con la cocina healthy y con hacer deporte a diario. Yo me alimento bien y practico yoga, pero sé que me juzgan. Cuando estoy con ellas, me siento estúpida y vaga, y estoy empezando a agobiarme. Podría tratar de ser un poco más como ellas, pero su estilo de vida me aburre. ¿Qué me propones?».

Mi madre suele decir que, si uno hace ejercicio, puede comer lo que quiera. A mí me dan rachas de intentar cuidar la dieta, pero, por ejemplo, acabo de estar en Nueva Orleans ¡y no pensaba dejar de probar los beignets! Es cuestión de que encuentres un deporte que te enganche. A mí me aburre el pilates, pero me encantan las clases de ballet y las de kickboxing con música. Busca lo que te guste, y después, come de todo... con moderación.

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«Tengo 30 años y llevo cuatro con mi novio. Últimamente, no para de hacer comentarios sobre bodas. Yo le quiero, pero no entra en mis planes casarme: me parece anticuado y un gasto innecesario».

¡Dile a tu novio lo que piensas! Quizá él sólo crea que, puesto que todo el mundo se casa, vosotros también tenéis que hacerlo. Pero no es obligatorio; fíjate en Kurt Russell y Goldie Hawn: son una pareja estupenda... Lo principal es quererse y que seáis felices, con o sin anillo.

"No me gusta compartir en las redes sociales detalles de mi existencia, aunque veo que todo el mundo lo hace. Siento que estoy quedándome fuera de juego pero no me apetece empezar a subir fotos de lo que desayuno ni selfies con mi perro. ¿Debo pasar por el aro o mantenerme firme?».

Cuando cumplí los 18, abrí al público mi cuenta de Instagram, lo que no significa que la utilice como un escaparate de mi intimidad. Y no estoy ni en Twitter ni en Facebook. Me parece importante que haya un poco de misterio en torno a ti. Antes, las estrellas de Hollywood sólo concedían entrevistas de vez en cuando y compartían lo que les apetecía. Eso es lo que hacía que fuesen tan interesantes. Podías separar al personaje de la persona; si veías a una actriz en la pantalla, no pensabas: "Ey, yo sé lo que has tomado esta mañana con el café". ¿No te sientes cómoda compartiendo tus historias? No las compartas.

Jersey y falda de tul de Dior y anillo de Jennifer Meyer.

Una de mis mejores amigas me copia todos los estilismos. Si me compro una falda, unos jeans o un bolso, ella hace exactamente lo mismo una semana más tarde. Ya sé que debería tomármelo como un halago, pero a mí me irrita».

Te lanzo una idea: ¿por qué no, en lugar de gastaros las dos el dinero en la misma ropa, os planteáis prestárosla? Mis amigas y yo intercambiamos muchas prendas. A mi hermana solía cogérselas prestadas a escondidas. Una vez, rodando una película en otro país, los paparazzi me pillaron e hicieron circular un montón de fotos que, por supuesto, acabaron en Internet. ¡Llevaba ropa de Dakota de los pies a la cabeza! Me mandó unos cuantos mensajes incendiarios por WhatsApp cuando se enteró.

«¿Por qué hay tantas chicas por ahí (y me incluyo en el lote) que se sienten atraídas por los tipos complicados?».

En la película '20th Century Women', mi personaje tiene un buen amigo que está enamorado de ella, pero ella no siente lo mismo por él. Diría que nos atraen los hombres complicados porque creemos que podemos arreglarlos, que, gracias a nuestra influencia, su existencia cambiará radicalmente. En cualquier caso, me considero una persona superromántica, y estoy convencida de que, cuando el verdadero amor llega, te das cuenta al instante. Quizá no te quede más remedio que pasar por la fase de los chicos malos para encontrar al amor definitivo.

«Todavía vivo en la ciudad en la que nací. De hecho, soy la única de mi grupo de amigos que sigue aquí, con un buen trabajo y seguridad financiera. Siempre he soñado a lo grande, pero no me gustan los cambios. ¿Crees que me conviene darle un giro a mi vida, que saldré ganando si me arriesgo?».

Yo no dejo de pensar en disfrutar de cierta estabilidad y quedarme quieta. Me encanta la ciudad de Los Ángeles y siempre digo que voy a quedarme allí para siempre. Pero nací en una ciudad pequeña llamada Conyers, en Georgia, y entiendo que te asalten dudas de ese tipo. A mí me parece que tienes una buena vida, aunque tal vez te convenga tomarte un pequeño respiro, ir a visitar a los amigos que se han mudado y, después, volver a tu universo. Seguro que, al hacerlo, lo aprecias todo de nuevo.

«Acabo de cumplir los 25 y ya odio mi trabajo. No me estimula nada y me paso el día entero con ganas de dejarlo. ¿Me tiro a la piscina o espero a encontrar otra cosa?».

¡Déjalo ya! Busca algo que realmente te apasione. Y nunca dejes de soñar. Siempre digo que somos capaces de lograr cualquier cosa si trabajamos duro.

Vestido de Sacai y anillo de Dior.

«Me encanta la moda: me paso horas leyendo revistas y blogs especializados, pero siempre termino mirando ropa masculina. No me encuentro nada cómoda con los vestidos y me encantaría enfundarme en un traje de hombre, pero me asusta la idea de hacer el ridículo».

Te entiendo perfectamente. Cuando era adolescente, mi estilo era completamente distinto del de mis amigas. Nunca me ponía vaqueros skinny, por ejemplo. En la etapa del instituto, prefería los pantalones de campana y solía llevar una camiseta enorme con dibujos de pájaros y sandalias de plataforma. Realmente, desentonaba, me miraban raro. Me parece que tienes un gran estilo, así que sigue siendo tú misma y no cambies de look. Seguro que todas tus amigas envidiarán tu seguridad en ti misma. Y terminarás trabajando en moda.

"Acabo de cambiar de oficina y, aunque soy extrovertida y nunca me ha costado forjar nuevas amistades, hay demasiados grupitos y el clima es bastante cerrado. Me encuentro un poco sola».

La verdad es que yo no soy de muchos amigos: tengo tres o cuatro. Eso sí, son muy, muy íntimos. Busca a los tuyos más allá de las paredes de la oficina. Arriésgate, sal ahí fuera y pídeles a tus colegas de siempre que te presenten a gente nueva.

«Quiero confesarle a mi novia que la quiero, pero nunca encuentro el momento adecuado para hacerlo. Creo que me da miedo que ella se asuste, me dé una respuesta que pueda dolerme y nuestra relación acabe resintiéndose».

Yo le digo te quiero a absolutamente todo el mundo. Sí, es una expresión que utilizo continuamente. Te recomiendo que no esperes, que no pierdas el tiempo. Si ese amor es auténtico, simplemente, comparte lo que sientes y deja que pase lo que tenga que pasar.

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