La segunda vida de Elisabeth Shue

De 'Karate Kid' a 'La batalla de los sexos': no podemos quererla más.

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A Elisabeth Shue la han querido enterrar unas cuantas veces: primero, cuando hizo 'Karate Kid' y pensaban que era una estrella juvenil fugaz. Segundo, cuando fue la Jennifer de la segunda y tercera parte de 'Regreso al futuro' y se pensó que fue por un golpe de suerte. Tercero, cuando fue nominada al Oscar a la Mejor Actriz por 'Leaving Las Vegas' y también era casualidad, y cuarto, cuando entró a formar parte de los protagonistas de 'C.S.I'. Del de Las Vegas, claro.

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Y reconócelo, cualquiera soñaría con tener ese currículo como actriz. Y seguir tan pichi y tan espléndida a los 54, y además, figurar en el reparto de una de las películas del año, 'La batalla de los sexos' (con Emma Stone y Steve Carell). Volverán a decir de Elisabeth Shue que ha sido afortunadamente recuperada pero no, en todo este tiempo no es que ella se haya ido; es que nosotros no la hemos visto.

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Es un problema porque Elisabeth allí donde va, reluce. Ya lo hacía de pequeña, cuando era capaz de ganar a sus tres hermanos varones al fútbol, deporte que cambió por la gimnasia deportiva, algo que le alejó de problemas y de un hogar roto tras el divorcio de sus padres. Precisamente de gimnasta hacía en uno de sus primeros anuncios –este de chicles–, un trabajo al que se aficionó a partir de los 16 para conseguir pagarse sus estudios. Burger King, por ejemplo, la amó durante años, haciendo spots como este:

Hermosa juventud. La misma que esgrimió para emprender carrera en Hollywood, que empezó por todo lo alto como partenaire de Ralph Maccio en 'Karate Kid (El momento de la verdad)'. ¿Puedes tener 21 años y convertirte en la mujer más envidiada del momento porque has dado cera y pulido cera al joven con más pegatinas por metro cuadrado de la 'Superpop'? Sí, eso sucedió. Y sobrevivió.

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Como en una apuesta, alguien debió decirle: "supera esto". Y lo hizo. En 1988, coprotagonizó 'Cocktail', con Tom Cruise, y en 1989 y 1990, la segunda y la tercera parte de 'Regreso al futuro', donde hizo de Jennifer, la novia de Michael J. Fox, en sustitución de Claudia Wells. Y, en medio de todo esto, también superó la muerte de uno de sus hermanos, fallecido en unas vacaciones familiares.

Aprender algo de una pérdida tan desgraciada es solo apto para superhéroes y superheroínas, y está claro que la capacidad de resurrección de Shue le sitúa en este grupo: "Lo que le sucedió a Will me enseñó que los seres humanos son frágiles. Su muerte me enseñó a no tener miedo nunca de quien soy".

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Por esas cosas que tiene el destino, llevar esa trayectoria no le facilitó buenos proyectos, y pasó una primera mitad de los 90 bastante para olvidar, a excepción de 'Corazones y almas' (1993), una comedieta sin trascendencia con un Robert Downey Jr. recién galardonado con el Oscar. En aquella década, cuando en Hollywood decías el apellido Shue, todos lo relacionaban con Andrew Shue, su hermano y uno de los protagonistas de la serie 'top' del momento,'Melrose Place'.

Hasta que recibió, posiblemente, la llamada más importante de su vida.

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La llamada para realizar el casting para la nueva película de Mike Figgis, 'Leaving Las Vegas' cambió su vida y le dio el fue quizás –y hasta el momento– su mejor papel: el de la prostituta Sera, por el que fue nominada como mejor actriz en los Oscar, los Globos de Oro y los BAFTA, por decir solo los tres premios cinematográficos más relevantes del planeta. Nicolas Cage tuvo mucho que agradecer a Shue de la estatuilla que le dieron .

Habría que preguntarle a ella si aquellos fueron los mejores momentos de su vida: en 1994 se había casado con el director Davis Guggenheim; en 1996 fue elegida por Woody Allen para el reparto de 'Desmontando a Harry'; en 1997, nació el primero de sus tres hijos a la vez que estrenaba el remake de 'El santo', con Val Kilmer.

Pero como todo ha parecido ser en su vida, llegó una época de cierto parón en proyectos cinematográficos, que aprovechó para dedicarse a la maternidad y para graduarse en Harvard en Ciencias Políticas, una carrera que había dejado quince años antes cuando apenas le quedaba un semestre para la licenciatura. En 2007 rodó con su marido y su hermano 'Gracie', un filme 'indie' inspirado en hechos de su propia vida: chica que sobresale en equipo de fútbol masculino pierde a su hermano y se le destroza la vida...

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Los guiones que le ofrecían para el cine no eran como para tirar cohetes y, a pesar de que aceptó alguno de ellos (ahí está su participación en 2010 en 'Pirañas 3D' para atestiguarlo), vio, como muchas otras actrices, que había que cruzar la delgada línea roja entre la pantalla grande y la pequeña. Y sucedió como cuando tenía 21 años, que empezó en lo más alto, en 'C.S.I. Las Vegas', y de nuevo haciéndose cargo de una sustitución de importancia, la de la veterana Marg Helgenberger.

Cuatro años y cuatro temporadas la vimos examinando la escena del crimen, con actores como Ted Danson, como Patricia Arquette, enriqueciendo la etapa final de una serie que, también, ha hecho historia. ¿Cómo se las arregla Elisabeth para estar siempre en el lugar oportuno? ¿Sucederá lo mismo con 'La batalla de los sexos'?

Por lo pronto, participa en una de las películas más esperadas del año. En ella da vida a Priscilla, la sufrida esposa de Bobby Riggs (Steve Carell), un excampeón de tenis que, además, es un estafador y un ludópata. Siempre al lado de los protagonistas, siempre interpretando a parejas, siempre dando vida a mujeres que apoyan a sus parejas.

Pensándolo bien, no es real el título de este reportaje. Elisabeth Shue nunca ha tenido una segunda vida, sino una vida, la suya, la que ha escogido en cada momento. Porque, como ella misma afirma, "cada experiencia que vives, te hace crecer". Y que lo digas.

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